Wynonna Earp y la sororidad en el nuevo oeste

Wynonna Earp fue la primera serie que vi al suscribirme a Netflix y creo que podría pasarme eones viéndola en bucle, aunque ya entraremos en esto. La serie, o más bien sus personajes, están basados en los cómics del estadounidense Beau Smith.

La showrunner de la serie, y también guionista, Emily Andras, trabajó a su vez como guionista y showrunner para Lost girl, de Michelle A. Lovretta, y para Killjoys, serie de la que hablé hace un año en esta misma Nave, también de Lovretta.

A parte de Andras, hay otras mujeres tras los guiones de la serie, como Shelley Scarrow (Being Erica, Degrassi: The next generation), Alexandra Zarowny (Degrassi: The next generation, Lost girl), Ramona Barckert (Degrassi: The next generation, Ordinary days) y Caitlin D. Fryers. Todas ellas conforman una obra coral y uniforme que atrapa al espectador desde el primer momento.

Lo que necesitamos en ficción: más hermanas unidas.

El primer capítulo, “Purgatory” (“Purgatorio”), guionizado por Emily Andras, abre pasando el Test de Bechdel en los primeros veinte segundos. Es cierto que este test no certifica que una obra sea feminista, pero sí saca a relucir la poca o nula interacción que hay entre mujeres en los medios, sean cuales sean, así que su aprobado es siempre bienvenido.

En “Purgatory” nos presentan muy pronto de qué va todo esto. Tenemos a nuestra protagonista, Wynonna, en un autobús hacia alguna parte a la que no parece tener mucho interés en llegar. Entonces es cuando comienzan a ocurrir lo sobrenatural… Pasada la maravillosa intro con la canción “Tell the Devil” de Jill Andrews, entramos en materia. Curtis, el tío de Wynonna, ha muerto y ella llega tarde a un funeral al que no es bienvenida. En realidad, nadie parece quererla en Purgatorio.

El tranquilo pueblo de Purgatorio sufre la amenaza de los Renacidos, los bandidos que el legendario Wyatt Earp mató doscientos años atrás con su revólver Pacificador. Regresados de la tumba como demonios, ahora ya no son mortales, sino criaturas sobrenaturales con poderes y habilidades con las que perpetrar sus fechorías. En este contexto es donde Wynonna encaja: ella ha cumplido 27 y, por tanto, es la heredera del legado Earp después de su difunta hermana mayor, Willa. Una carga que ella no desea para nada. Purgatorio la odia y ella no les debe nada, ¿por qué habría de hacer nada por ellos?

Wynonna es un extraño caso en ficción: es una elegida que no quiere serlo y que lo ve como una auténtica carga. No lo ve como una oportunidad para ampliar horizontes ni como un deber, no; para ella es una molestia que no ha pedido.

A esta carga se suma el “incómodo” reencuentro con la menor de las Earp: Waverly, que, aunque echa de menos a su hermana mayor, no puede evitar sentirse abandonada por esta. Waverly se ha obsesionado con su familia, sus raíces y la maldición que pesa sobre esta, hasta el punto de llevar a cabo una auténtica investigación que asombraría a las mejores investigadoras de la Tierra.

Este primer capítulo cumple su función a la perfección: asienta las bases de su mundo, sus reglas y nos presenta y perfila a los personajes. No solo nos presenta a las hermanas Earp, sino también a Dolls, que es una suerte de “policía de lo sobrenatural”, y a Henry, un vaquero fuera de su tiempo.

Bobo, un villano único por su profundidad.

Para esta entrada he vuelto a verme la serie, que podéis encontrar completa en Netflix. Al hacer esto he comprobado que la trama es accesoria y un instrumento para perfilar a los personajes. No quiero decir con ello que la historia sea pobre, nada más lejos, pero sí que el foco está puesto en otro lugar. La serie trata mucho cómo las decisiones, el pasado y las malas experiencias son parte de nosotros y moldean nuestro comportamiento. Un claro ejemplo está en los capítulos “Two-faced Jack” (“Jack Dos Caras”) y “Bury me with my guns on” (“Enterradme con mis pistolas”). Las consecuencias del primero son llevadas hasta el segundo e, incluso, hasta la segunda temporada. Lo ocurrido en “Two-faced Jack” desestabiliza a Wynonna, de la misma manera que nos ocurriría a cualquiera.

Esto también se traduce en otro personaje de origen histórico: Doc Holliday, el que fuera la mano derecha de Wyatt Earp. Tras siglos encerrado en un pozo, siendo él inmortal, ha desarrollado un miedo más que comprensible a los espacios cerrados. Este aspecto del personaje es referenciado varias veces a lo largo de las dos temporadas.

Y es que las relaciones entre sus personajes son el punto más fuerte de Wynonna Earp, empezando por la que tiene que ver con las mismas hermanas Earp. Waverly y Wynonna se protegen la una a la otra y hacen frente juntas a la adversidad. Son un dúo indivisible en la línea del cliché de “el cerebro y el músculo”, aunque ni Waverly es una mujer inteligente pero indefensa, ni Wynonna es estúpida pero fuerte. No, ambas son fuertes y ambas son inteligentes, solo que cada una a su manera. Wynonna es una superviviente y es bruta como ella sola, Waverly es brillante y una caja de sorpresas, pero su caracterización es mucho más profunda que eso.

El hombre de la foto es Bobo del Rey, un antagonista que no es malo per se, sino que tiene motivaciones claras y varias capas de psicología encima. En cada escena exuda peligro y su relación con la otra antagonista de la primera temporada, la Bruja de Piedra, es… cuanto menos extraña. Mantienen un tira y afloja en el que se intuye que detrás hay mucha historia por contarnos… siglos de ella.

She protects but also attacks.

En la serie de Emily Andras se nota ese amor por sus personajes y esa intención de aportar algo a un panorama que pide a gritos un cambio. ¿Cómo lo hace? Creo que el título de esta entrada ya os da la primera pista. Si algo he podido encontrar en esta serie es la sororidad, el apoyo entre mujeres, sean o no amigas, se conozcan o no. Lo he encontrado tanto en las protagonistas como en las antagonistas de la segunda temporada, que a pesar de tener sus motivos para competir entre ellas, optan por unir fuerzas para una meta común.

En esta línea, la primera temporada es un auténtico golpe en la mesa. Que todos los villanos, o casi, sean hombres no creo que sea una casualidad. Sí, claro que hay Renacidas, pero sus roles tienen un tratamiento diferente. Ellas son personas, ellos monstruos.

Las frases de Wynonna, de Waverly o de Nicole, así como las de otros personajes, son gritos contra los hombres y, sinceramente, me encantan. Tenemos ejemplos como este de Wynonna a un Renacido en el capítulo “The blade” (“La cuchilla”): «Culpable, pecadora, perdón… sólo otro tío diciéndome qué he hecho mal»; o esta otra conversación del capítulo “Two-faced Jack” entre Randy Nedley y Nicole:

R: Bien, me pasaré y daré de comer a tu gata.
N: Oh, a ella no le gustan demasiado los hombres.
R: ¿Y a quién sí?

Tras muchos años donde esas frases y el odio han estado dirigidos a las mujeres, agradezco que el viento cambie de dirección, aunque sea un poco.

Este cambio de dirección también lo vemos para aquellos que somos bisexuales, porque algo que me atrapó muchísimo es que una de las protagonistas, Waverly, sea bisexual. No es tratado como algo que deba esconder o por lo que se la deba juzgar o un drama de identidad dentro de su vida. Al igual que podemos encontrar en la serie Los 100, basada en las novelas de Kass Morgan, la bisexualidad de Waverly se trata como se trata la heterosexualidad en todas las demás obras: algo natural. Sí, ella no le cuenta esto a Wynonna, porque no sabe cómo decírselo. Es normal, yo he estado (y estoy) en ese punto. Pero la relación que aparece en Wynonna Earp es algo bien construido. Ella y Nicole se apoyan la una a la otra, pero también discuten como cualquier pareja. Con esto quiero decir que no tiene un tratamiento especial tipo “mira qué progre soy y cómo lleno cuota, queredme”, como hacen otros autores. Nicole no es la pareja de Waverly, es su propio personaje y, además, está saliendo con Waverly, esa es la clave.

Qué más puedo deciros; si después de mi reseña necesitáis más razones para verla, Adriana Martín tiene 10 razones para no perderos esta serie de fantasía urbana con sabor a western.

Víctor de Amo (Reseñas/Corrección): Cuervo Fúnebre en las redes. Lector voraz de fantasía y ciencia ficción que pretende escribir más de lo que una vida mortal le va a permitir. Adoro las culturas antiguas y las ciencias en general.
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