Diario de a bordo: Salón del Cómic de Barcelona 2018 (Parte II)

Continuamos nuestras jornadas en el Salón del Cómic de Barcelona. Si no has leído la primera parte, ¡no te la pierdas! Prometemos que es tan interesante como esta.

TILLIE WALDEN Y LIV STRÖMQUIST 

Elisa McCausland, Tillie Walden, Diego García Cruz y  Liv Strömquist

Tras la mesa redonda con Thomas, Fontana y DeConnick, en esta ocasión contamos con dos autoras que, si bien sus obras no pertenecen al fantástico, ofrecieron una charla con una perspectiva feminista y personal que nos enamoró.

Tillie Walden es guionista e ilustradora. Nació en Austin, Texas, en 1996. En España ha publicado Piruetas con La Cúpula; es una historia que capta a la perfección lo que es hacerse mayor, salir del armario y aceptar dejar atrás todo lo que uno solía ser. Pero también habla del duro mundo del patinaje artístico, del que la autora habló en el transcurso de la charla, y es que esta obra tiene cierto punto autobiográfico.

Como el balet y la gimnasia rítmica, a las patinadoras se nos hipersexualizaba. Yo me daba cuenta, quizá porque soy lesbiana, pero mis compañeras no. Era muy duro y tóxico. Nos obligaban a contonearnos delante de jueces varones; no nos dejaban mostrar la dureza del ejercicio, no podíamos sudar ni gemir. Nos enseñan a no denotar los problemas y lo que nos cuesta. Teníamos que ser gráciles porque eso es lo que la gente quiere ver.

Liv Strömquist es locutora de radio y televisión además de historietista. Nació en Suecia en 1978, se licenció en Ciencias Políticas y ha llegado a España con El fruto prohibido, un cómic feminista sobre la historia cultural de la vulva. Fue curioso que en esta obra apareciera una patinadora con el traje manchado de sangre menstrual. ¿Porque qué hay más vinculado al sexo femenino que la menstruación? Desde luego, no el estereotipo de princesas inmaculadas que nos vende el patriarcado. Y, sin embargo, la menstruación es considerada por la sociedad como un fracaso. Este será un tema recurrente en todo el cómic, como en el capítulo sobre el mito de Adán y Eva, donde reflexiona sobre cómo el sistema hace que nos avergoncemos de algo propio y natural como es nuestro cuerpo, la vulva, la regla.

La imagen de la patinadora la utilizamos en una expo del metro de Estocolmo y hubo protestas. Intentaron pintarla y ha suscitado un debate muy importante en mi país sobre la corrección de esa imagen.

Walden y Strömquist hablaron también de sus inicios, de cómo se relaciona la tecnología con su trabajo y cómo huir de esta última cuando has crecido con ella es un verdadero descanso. Elisa McCausland, que moderaba la charla, sacó a colación temas de actualidad como la película Yo, Tonya, o el contraste entre la iglesia luterana de Suecia y el catolicismo vaticano.

Finalmente, también hablaron de etiquetas, de cómo permiten reconocer a un grupo y relacionarte con otras personas que están en tu misma situación, pero también del estigma asociado a ellas.

Es importante que haya visibilidad y que se nos permita expresarnos. Si al hacerlo nos ponen una etiqueta, no sé si eso es bueno o no. 

Tillie Walden

Es verdad que muchas veces te encuentras con las etiquetas de mujer y lesbiana y entonces creen que solo puedes escribir sobre la experiencia de lo femenino, no de cualquier cosa. Parece que el hombre es el defecto y sus temas engloban a la humanidad y la mujer no. Pero si dicen que mi obra es feminista, no tengo problema, es feminista. Feminismo es una palabra importante y preciosa

Liv Strömquist

ASAMBLEA AUTORAS DE CÓMIC

Autoras de ayer y de hoy, antes del encuentro con Kelly Sue DeConnick y Emma Ríos.

El domingo empezaba con la asamblea del Colectivo de Autoras de Cómic, donde se debatió sobre diferentes temas en torno a la industria del cómic y su precario estado, en relación con la proposición no de ley para la creación de un plan de visibilización de las mujeres ilustradoras, autoras de cómic, tebeo y novela gráfica desde el grupo parlamentario de Podemos.

Se habló de la falta de tarifas a causa de la Comisión Nacional de Competencia, de la falta de información sobre la fiscalidad del sistema de contratos de cesión de derechos a las editoriales nacionales, que afectan a las autoras de manera destacable; también de la incompatibilidad de derechos de autor con la pensión, un problema que también afecta al sector literario.

La conversación viró hacia la importancia pedagógica del cómic y de la ilustración en las instituciones públicas, de la visibilización del cómic infantil y juvenil y la reivindicación del cómic nacional y, como último punto, en el límite de las preguntas en las entrevistas de periodistas. Fue muy interesante respecto a las diferentes perspectivas de las autoras, en especial la de Lorena Álvarez, que aportó el punto de vista de la industria colombiana.

EL CUERPO OKUPADO: LA VOZ DE LAS MUJERES EN EL CÓMIC ESPAÑOL 

Inicio de la charla de Marika Vila

Tras la comida tuvimos la ocasión de acudir a la conferencia de Marika Vila, historietista que comenzó su carrera en la década de los 60, pero cuya obra más representativa fue publicada en los 80. Como socióloga y parte de la generación que inició la lucha por el papel de las autoras en la industria del cómic, en 2017 defendió su tesis doctoral sobre el tema de la mujer como objeto y sujeto del cómic. Esta charla es un resumen de dicha tesis; Vila aprovechó la ocasión para hablar de los estereotipos de la imagen femenina ya no solo en el formato gráfico, sino en la literatura en general, para ir evolucionando poco a poco hasta una visión más moderna y cercana a la realidad.

«El cómic se solidificó como industria en la España de la dictadura», comentaba Vila mientras nos mostraba el diferente tratamiento que se daba a las portadas de las revistas según el género al que fuesen dirigidas: los chicos tenían una actitud activa, mientras que las chicas simplemente parecían posar. «El tiempo y la propiedad sujetan a las mujeres». Del mismo modo, también el contenido de los cómics denotaba una fuerte segregación: aventuras, heroísmo y misterio para los chicos; el espacio reducido de la vivienda para las chicas, enseñándoles cómo actuar.

Vila también puso de manifiesto los estereotipos procedentes de los cuentos de hadas que se enfocaban en las mujeres. Las virtudes clásicas eran la abnegación y el sacrificio, mientras que la independencia se dejaba a las villanas.

Así pues, en el imaginario femenino la mujer debe ser frágil y tener una actitud (si es que llega a tenerla) de ofrecimiento, mientras que en el imaginario masculino las mujeres son exuberantes y sexys, hasta el punto de que importa más esta característica que una armadura coherente. Incluso las superheroínas llevan una doble carga, y si son violentas es por algún trauma.

Esta visión estaba tan enraizada que, en los años 60, con la nueva ola de feminismo, no se llega a realizar una representación de la mujer liberada, puesto que sigue bajo la perspectiva masculina: se pasa de los superpoderes a la seducción.

Mientras esto ocurría, seguía habiendo cómic femenino y sus autoras eran infravaloradas, si bien hay que destacar su profesionalidad. Mantuvieron un nicho de lectoras que hoy se pueden reconducir a otro tipo de cómic.

La falta de tiempo nos impidió seguir disfrutando de la intensidad que merecía este tema, pero Vila aún tuvo ocasión de mencionar a las pioneras que lucharon contra los estereotipos desde los años 70: Montse Clavé (Premio Honorífico del Colectivo Autoras de Cómic 2018), Mariel Soria y ella misma, aunque mencionó también a Nuria Pompeia como su primer referente, la primera que puso el cuerpo en el centro del conflicto. Para finalizar, nombró también a otras ilustradoras y guionistas como Marta Guerrero, Laura Pérez-Vernetti, Ana Juan, Ana Miralles o María Colino.

AUTORÍA Y EXPRESIÓN EN LAS VIÑETAS DE AYER Y HOY 

Gemma Sales, Marta Guerrero y Laura Pérez Vernetti

Gracias al Colectivo de Autoras de Cómic pudimos conocer a estas tres historietistas: Gemma Sales, Marta Guerrero y Laura Pérez Vernetti, ganadora del Gran Premio del Salón del Cómic este año. Ante las preguntas de Irene Crespo, hablaron de diversos temas, como la influencia de otras disciplinas en su carrera, la Movida Madrileña y la explosión del cómic en los 80, la gestión de los originales, la censura o las diferencias entre cómo se trabajaba en esos años y la actualidad. En este sentido, Vernetti admitía echar de menos el trabajo en equipo que suponían las revistas, pues se compartían trucos y ayudaba a socializar; ahora el oficio es más solitario, “estamos más aislados”.

Eso es culpa del nuevo modelo de novela gráfica, en el que el producto debe estar acabado antes de ser valorado. Para mi forma de trabajar es una putada. En mis tiempos había números mensuales de una serie en la que había que mantener a la gente enganchada.

Marta Guerrero.

Sobre el tema de la censura, Vernetti señaló el peligro de lo políticamente correcto como arma de destrucción de la ironía y el sarcasmo, que parecen estar desapareciendo. Guerrero advertía del miedo de algunos editores a recibir una denuncia por reeditar según qué éxitos de ventas adultos. Sales, que tiene obras dirigidas al público infantil, señalaba también los riesgos de dulcificar en exceso el cuento clásico, que en su origen no estaba destinado a niños.

Para acabar, todas comentaron lo que supone tener un punto de reunión como es el Colectivo de Autoras de Cómic.

A mí me animó mucho en su momento cuando empecé a ver que había otras mujeres. Algo muy positivo del Colectivo es que hay diversas generaciones y estilos y sirve para compartir experiencias.

Laura Pérez Vernetti

COLOQUIO ENTRE KELLY SUE DECONNICK Y EMMA RÍOS 

Elisa McCausland, Emma Ríos, Kelly Sue DeConnick y Diego García Cruz

No podía haber mejor final para esta crónica que esta charla tan especial entre dos amigas y compañeras de fatigas. No es de extrañar que, con tal complicidad, salgan obras tan fascinantes como Bella Muerte. Pero dejaremos que lo comprobéis por vosotros mismos.

  • ¿Cómo fue vuestro primer encuentro con el cómic?

RÍOS: Siempre tuve cómics en casa, aprendí a leer con ellos. Pero decidí escribirlos cuando leí Akira y vi la peli en los 90. En el VHS venía el cómo se hizo y me flipó mucho lo que había detrás. El cómic como lenguaje me llamaba más que la animación porque me permitía más libertad.

DECONNICK: Crecí en bases de las fuerzas aéreas estadounidenses y había cómics por todas partes. Pero, en realidad, nunca tomé esa decisión. Soy licenciada en arte dramático, durante mucho tiempo fui actriz y otras profesiones secundarias: maquilladora, payasa, escribía cartas de abogados. Lo de escribir cómics surgió solo. Estaba en un foro donde querían salvar los cómics y pensaba que yo podía hacerlo mejor. Empecé a escribir mis historias y me di cuenta de que hacía tiempo que no hacía audiciones. No es que no me esforzara, es que iba persiguiendo ser guionista de cómic igual que perseguía otros objetivos.

R: De hecho, yo no pensaba que podía dedicarme profesionalmente a esto.

  • ¿Cómo os conocisteis?

D: Steve Wacker era nuestro editor en Marvel. Pero no conocía tu obra antes de trabajar contigo.

R: Yo creo que sí había leído algo tuyo, porque surgió lo de autoras en Marvel y me puse a investigar. Recuerdo hablar también con Alejandro (un editor que también hablaba español), que sugirió que trabajáramos juntas. Fue un desafío porque no solían poner a trabajar a dos mujeres juntas, y además con una serie tan gastada como Osborn. Teníamos que ser macarras. Yo venía de hacer una serie muy ligera de Dr. Strange.

  • ¿Cómo es vuestro proceso creativo, con Bella Muerte, por ejemplo?

D: Después de acabar Osborn, yo sabía que quería hacer una serie de creación propia. Prefería hacerlo con Emma, pero me daba vergüenza preguntarle. Me puse super nerviosa y recuerdo hablarle por teléfono para proponerle algo de género negro con una madre y una hija en los años 70 y me dijo NO. Y le pregunté: «¿Y un western? Aunque alguien me dijo una vez que los dibujantes odian hacer caballos. ¿Tú no odias hacer caballos?».

R: Y no lo odio, porque de pequeña estaba obsesionada con los caballos y es lo primero que dibujé. Lo hacía mejor que las personas.

  • ¿Cómo solucionáis el bloqueo creativo?

D: Llorando.

R: Yo me voy a kárate.

D: En el primero de Bella Muerte le escribí a Emma: «Lo siento mucho, te has equivocado, soy un fraude, esto es un error». [Dirigiéndose a Emma] Sé que eres muy cuqui cuando hablas en persona, pero en el correo me sonabas como una directora de ballet ruso y recuerdo que me decías: «Esto ya lo has pasado antes, luego lo sacas. Vete a un sitio oscuro, que luego regresas alzándote como un kraken». Por eso tengo un kraken tatuado en mi espalda. Me ayudó a entender mi proceso creativo, que perderme era parte de ese proceso. Es mi forma de trabajar.

R: Sabéis que esto va a acabar con un pico entre nosotras. Lo sabéis, ¿verdad? [Desgraciadamente, no pasó]

Lorena Álvarez, Kelly Sue DeConnick y Emma Ríos en las firmas de la caseta de Astiberri

  • También habéis planteado un diálogo con el fandom bastante importante. ¿Cómo lo vivís y lo planteáis?

R: Kelly Sue lo va a explicar mejor que yo porque lo da todo y yo soy más introvertida. Trato de comunicarme más con el trabajo que con las palabras y los gestos, no sé cómo comportarme ante los cumplidos. Kelly Sue enamora, es muy inspiradora y me ha ayudado a lidiar con mi propia timidez. Entonces empiezas a gestionar lo que te llega de la gente de otra forma. He mejorado mucho como persona y artista en ese sentido.

D: Creo que es importante entender que yo escribí Bella Muerte por ti y por mí, y un poco por mi hijo también. Para mí el arte es conectar con nosotros mismos y alguien más. Cuanto más personal y específica es una historia, más universal se vuelve, porque más Verdad contiene. En realidad, contamos una historia que es mentira tratando de llegar la Verdad. Bella Muerte es una historia acerca del poder de las historias.

No me gusta exponerme cuando estoy en mi proceso creativo. Odio hacer declaraciones de los proyectos cuando todavía no los he acabado. No quería que con Bella Muerte pasara lo mismo.

R: Porque además es una serie muy viva.

D: Exacto. Por otra parte, los artistas en general aman a su público, incluso los introvertidos. Yo gano energía con las interacciones y los introvertidos la pierden, pero el cariño siempre está ahí. El arte nos permite conectarnos. Me encanta escuchar a la gente y dejar de oírme a mí. Eso me ayuda a contar historias. Creéis que cuando escribimos una historia nos hablamos a nosotras mismas, pero es a vosotras a quienes hablamos. Es un espejo para que os reflejéis vosotras, no nosotras.

  • ¿Planteasteis en Bella Muerte una reflexión consciente del arquetipo?

D: No conscientemente.

R: Cierto, pero el western tiene un lenguaje muy concreto y había que romperlo. Bella Muerte tiene su propio lenguaje.

D: Estábamos pensando sobre la idea de la mitología y Ginny debía ser un «hombre sin nombre». Sissy era el modo de hacer a Ginny hablar. También hay momentos deliberados con Alice. Tenemos muchas mujeres en el cómic.

  • ¿Podéis hacer balance desde que os conocisteis hasta ahora y una proyección?

D: Ahora somos familia. Trabajaremos haciendo cómics hasta los 90 años. Escribimos escena a escena, algo poco convencional en cómic, pero yo lo amo porque ofrece una conversación.

R: Es casi como un juego de rol.

D: Hay una metáfora sobre la escultura que yace bajo la piedra. Poco a poco se quitan las partes del mármol hasta dejar salir la estatua. A veces funciona como un puzle.

¡Y hasta aquí ha dado de sí el 36º Salón del Cómic de Barcelona! Antes de poner punto final, queremos aplaudir a los intérpretes que acompañaron las charlas, agradecer al Colectivo de Autoras de Cómic su dedicación y compromiso y mandar un enorme abrazo a todas las compañeras que nos encontramos durante esos días de distintos medios: Caryanna, Laurielle, Avocadon’t, Fan Grrrl, Todas Gamers y La Casa de El.

¡Hasta la próxima!

Claudia Fontana
Claudia Fontana (Reseñas/Fichas de autoras): Izoldaval. Filóloga hispánica en proceso. Era lectora de fantasía épica, pero ahora estoy virando hacia costas extrañas y múltiples. Me encantan los cómics, en papel o en digital, las series y películas de animación y Star Trek.
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Laura S. Maquilón
Laura S. Maquilón (Reseñas/Fichas de autoras): Sierpe. Lectora por vocación. Arquitecta por amor al arte. Amante de la fantasía desde pequeña y fascinada por la ciencia ficción. Escribo relatos y tengo muchas historias en la mente. También escribo reseñas. Y artículos. Y hasta la lista de la compra.
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