Reseña: Los dones

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Portada en español de Los dones, de Ursula K. Le Guin (Minotauro, 2008).

Uno de mis propósitos para 2018 es leer las obras que tengo pendientes de Ursula K. Le Guin. Quise empezar por la trilogía de Anales de la costa occidental porque tenía muchas ganas de fantasía juvenil y, aunque ahora mismo está descatalogada, tuve la suerte de que estuviese completa en la maravillosa biblioteca pública de mi ciudad. En cuanto pude, me hice con el primer tomo: Los dones. ¿Qué tal está? Ahora mismo lo comentamos. ¡Dentro reseña!

Orrec y Gry tienen dieciséis años y viven en las Tierras Altas, situadas al norte de Costa Occidental. Son hijos de sendos brantor, los gobernadores de los dominios en los que se dividen esas tierras. Ambos descienden de poderosos linajes y tienen misteriosos dones: Gry puede atraer animales, comunicarse con ellos y darles órdenes; Orrec «deshace» todo lo que esté a su alcance solo con un gesto de la mano y un susurro.

A pesar de la fortaleza de sus poderes, sus dominios están acechados por otros igual de temibles: el poder de corromper lentamente las entrañas de otra persona hasta robarle la vida, el de sanar, el de retorcer un cuerpo hasta deformarlo por completo, el de leer la mente o el de usar el fuego. Todos ellos conviven en un precario equilibrio, en un mundo cruel en el que el mínimo signo de debilidad puede acabar con la destrucción de toda una estirpe.

Nada de lo que habíamos dicho sobre mi madre era sombrío, ni siquiera desalentador, aunque sin decirlo había dicho que ella no estaba bien, que no mejoraba, que empeoraba.

Melle Aulitta, la madre de Orrec, es la gran ausente en este libro, aunque su impronta se nota durante todo el relato. Su hijo nos cuenta, ya en el primer capítulo, que está muerta y desgrana durante la novela cómo falleció. A través de sus palabras, descubrimos su infancia y la de Gry, conocemos a su padres, sus tierras y el amor que profesan por ellas.

Una de las grandes bazas de esta obra es el desarrollo de los protagonistas. A pesar de estar narrado en primera persona por Orrec, en ningún momento se deja de lado a Gry. Esto hace que sea muy fácil entender cada decisión, cada paso hacia la madurez. A lo largo de este camino, las motivaciones de Orrec y Gry son tan claras y humanas como las que podemos ver en nuestros amigos y familiares más cercanos.

Hay algo en los personajes de las novelas de Ursula K. Le Guin que siempre da la sensación de que quieren traspasar el papel y sentarse a tu lado para contarte su historia. Este libro no es una excepción.

El ojo sellado no tiene poder.

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Portada de la edición de 2006.

Orrec lleva los ojos cubiertos por una venda y pronto leemos que fue su propio padre quien selló el origen de su poder. A partir de este hecho se hila uno de los temas centrales del libro: las diferentes formas de afrontar que tienes poderes.

Gry fue una hechicera precoz que desde muy niña tuvo facilidad para usar su magia sin apenas esfuerzo. Acepta su don como parte intrínseca de sí misma y se siente muy vinculada a él. Orrec, por el contrario, rechaza la naturaleza destructiva de su linaje familiar, se rebela contra él, tiene pesadillas y desea tanto reprimirlo como dominarlo. Sus conflictos emocionales hacen que su don se vuelva incontrolable y su padre lo ciega para proteger tanto a su hijo como a los que lo rodean.

Hasta aquí tenemos la historia sobre jóvenes con poderes que hemos visto mil veces en cómics, series, libros, películas o videojuegos; pero estamos ante Ursula K. Le Guin y, por supuesto, hay una vuelta de tuerca preparada para nosotros. Orrec no es capaz de controlar su don, pero posee uno igual de valioso: el de las palabras, un talento natural para leer, memorizar y narrar poemas. Tan preciado como inútil en las duras tierras norteñas.

No había libros en las Tierras Altas, así que ella los fabricó.

Mele, la madre de Orrec, era sureña. Fue ella la que enseñó a leer a los niños. Su hijo aprendió con facilidad mientras que Gry necesitó esforzarse para seguir el ritmo de su mejor amigo. Ambos disfrutaron de los cuentos y leyendas que ella les transmitía y, a través de ellas, Orrec empieza a plantearse su lugar en el norte. ¿Qué puede ofrecer a su dominio si no puede controlar su don? ¿Hay algún lugar en el que la vida no consista en una continua lucha por la supervivencia?

Las historias de otras personas, sus cimientos, el terreno donde se desarrolla, pueden convertirse en parte de la tuya.

Ya para terminar, te contaré que Los dones es lo que has leído hasta aquí y mucho más. Es tristeza, pero también es esperanza, es poder y debilidad, ganancias y derrotas. Hay luchas internas y externas. Gry y Orrec aciertan y se equivocan, se alejan y se acercan mientras el mundo cambia a su alrededor. Este es un libro con tantos colores y matices que parece imposible que quepan en sus 236 páginas. Es lo que podrías esperar de una autora que ojalá hubiésemos tenido entre nosotros un poquito más.

Por todo esto, si tienes ganas de literatura juvenil, deja todo lo que estés haciendo y coge esta obra, porque vas a encontrar pocas con su calidad y mensaje.

Colaborador
Laura Guerrero (Colaboradora).
Programadora a tiempo parcial, fangirl, devoradora de libros y adoradora de gatitos a tiempo completo.


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