Año 2: Balance de la travesía

Hoy arranca el tercer año de La Nave Invisible. En este septiembre cerramos ya dos años hablando únicamente de autoras de ciencia ficción, fantasía y terror; y no solo no nos hemos cansado, sino que la lista de escritoras a las que seguir leyendo es cada vez es más grande.

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Como ya sabéis, este proyecto arrancó en un momento en el que muchas personas empezábamos a fomentar la lectura consciente de escritoras; porque, si tú no eliges, otros eligen por ti. Sospechábamos que había muchas invisibilizadas y que, aunque estuviesen escribiendo y fuesen maravillosas, nos las estábamos perdiendo porque éramos incapaces de encontrarlas. Sospechábamos también que las mujeres pueden escribir buena ciencia ficción, fantasía y terror. Que era imposible que la literatura de género nos fuese inaccesible, solo apta para tres o cuatro brillantes excepciones. Pero no teníamos pruebas concretas de hasta dónde llegaba el problema.

Dos años después, todo esto ha quedado más que demostrado. No solo es irrefutable que las escritoras de género existen y que entre ellas podemos encontrar tanta calidad, talento y diversidad como entre sus compañeros hombres. Es que también hemos descubierto la magnitud y el enorme poder de la invisibilización.

Es muy difícil cuantificar y medir los cambios que ha habido con respecto a la literatura escrita por mujeres en los últimos años. Sabemos que las antologías exclusivamente de mujeres no solo son una realidad, sino que son capaces de seguir convocándose con gran éxito y creciente participación. Alucinadas va por su cuarto volumen, Ripley por el segundo y camino del tercero, y ha nacido Terroríficas, entre otras. También Infiltradas está en proceso de edición: una colección de ensayos que, aun siendo mixta, pone el acento en los textos escritos por mujeres; algo igualmente imprescindible, si tenemos en cuenta la frecuencia con la que las voces de las académicas suelen ser silenciadas o ignoradas.

Al mismo tiempo, las iniciativas para promocionar la lectura de escritoras no han dejado de crecer en estos años. En nada volverá a celebrarse una tercera edición de #LeoAutorasOct, mientras han nacido innumerables clubes de lectura y lecturas conjuntas que se dedican únicamente a esta parcela de la literatura. A nivel estatal, hasta se ha instaurado el Día de las Escritoras, que también se da en octubre y este año cae el día 15.

Parece que para las editoriales está dejando de ser tan arriesgado publicar a mujeres. Durante este año pasado hemos visto traducidas grandes obras internacionales (las de Kameron Hurley, las de N. K. Jemisin, las de Nnedi Okorafor, las de Ann Leckie), pero también se está haciendo un gran trabajo recuperando escritoras y obras que en su momento no tuvieron la atención que merecían. Unos pocos ejemplos pueden ser Impedimenta con su antología Damas oscuras, La biblioteca de Carfax y las traducciones de autoras clásicas y, por fin, la llegada a España de dos obras imprescindibles nunca antes traducidas a nuestro idioma: Parentesco, de Octavia Butler, que nos trajo Capitán Swing en primavera, y Cómo acabar con la escritura de las mujeres, de Joanna Russ, que veremos traducida el próximo mes, después de cuarenta años, gracias a una colaboración entre Editorial Barrett y Dos bigotes.

Merece la pena mencionar también que el top 5 de más vendidos durante julio en la librería Gigamesh estuvo ocupado en su totalidad por escritoras, algo que nunca había ocurrido.

No solamente estamos teniendo el debate sobre la presencia de mujeres y minorías en la literatura de género y los cómics dentro de España. Y no solamente aquí se tiene la sensación de que están ganando terreno y se empiezan a ver los frutos del esfuerzo y la reivindicación. Hace unas semanas, N. K. Jemisin hacía historia al ser la primera persona en llevarse tres Hugos seguidos por Mejor Novela, gracias a su trilogía de La Tierra Fragmentada. Pero más allá de esto, los premios estuvieron de nuevo protagonizados por mujeres en casi todas sus categorías. Lo que hace cuatro años parecía un simple acto de defensa en contra de los conservadores que querían apropiarse de los Hugo se ha demostrado que va mucho más allá: el reconocimiento a las mujeres que escriben los géneros fantásticos es real.

Sin embargo, los premios Ignotus, los nacionales, todavía se resisten al cambio. Hubo un espejismo el año pasado, pero el anuncio de los finalistas de este nos ha enseñado que fue un caso puntual y no una tendencia sólida, como ocurre fuera de nuestras fronteras. Tendremos que seguir luchando para que nuestras escritoras sean tan leídas y apreciadas como merecen. Y ya no solo por lectores y editores, sino también por la prensa. Este sigue siendo un campo en el que la presencia de las escritoras (sobre todo las nacionales) es significativamente menor a la de sus compañeros, incluso con premios en la mano. En este sentido, os animamos a participar próximamente en el crowdfunding del mencionado Infiltradas. Quizá, a la luz de los datos, algunas personalidades sean capaces de reaccionar.

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2017 y 2018 nos han dejado muchos momentos para recordar. Uno de los más potentes ha quedado registrado en una fotografía. Durante el Celsius 232 de este año, se propuso hacer una foto grupal de todas las escritoras que estuviesen presentes en el festival. No pudieron acudir todas y aun así aparecen retratadas más de cincuenta mujeres, amadrinadas por Kameron Hurley y Elia Barceló, de todas las edades y todos los géneros literarios.

Porque, como dijo Kameron Hurley cuando visitó Madrid este verano y le preguntaron si esta tendencia era una moda o una realidad: “Sí, las mujeres son así de buenas”. Y, como dijo Jemisin cuando recogió su tercer premio Hugo consecutivo: “Que 2018 sea el año en el que las estrellas se acerquen a todos nosotros. Las estrellas son nuestras”.

Y, tras este repaso al panorama actual, ¿qué planes tiene La Nave de ahora en adelante? Durante nuestro segundo año de travesía conseguimos traspasar las pantallas y el formato web para seguir extendiendo la palabra de las escritoras: iniciamos el podcast, organizamos encuentros con autoras y presentaciones de libros, dimos charlas, participamos en la edición del número de la revista SuperSonic dedicado a Le Guin y tenemos en marcha la creación de algún club de lectura. Nuestra Nave sigue surcando los cielos y no son pocos los objetivos que aún nos gustaría alcanzar.

Pero, conforme crece el proyecto, también se hace más patente que tenemos que adaptarnos para poder mantener el ritmo. Todas nosotras colaboramos de forma voluntaria, porque creemos en lo que hacemos y en la importancia de esta labor. Las donaciones que nos hacéis llegar a través de Kofi, y por las que os damos infinitas gracias, se reinvierten por completo en la web y en la compra de material, no en nosotras. Y, como es lógico, tenemos que compaginar nuestras tareas en La Nave con nuestros trabajos y estudios, por lo que el tiempo disponible se reduce y no damos abasto. Ya nos hemos visto obligadas a aparcar o abandonar algunas de las ideas con las que reemprendimos el viaje tras las vacaciones en septiembre del año pasado, porque su viabilidad se nos ha hecho imposible. Este año preferimos ser más cautas. Así que, dicho esto, la tripulación naviera ha estado deliberando y tenemos algunos comunicados importantes que hacer:

La recepción de obras queda cerrada hasta nuevo aviso. Como sabéis, La Nave estaba abierta a propuestas de lectura, llegasen de editoriales o de autoras particulares, para reseñarlas en la web. Sin embargo, el volumen de trabajo y las circunstancias personales de nuestro equipo de reseñadoras han provocado que las lecturas se nos acumulen más y más y se nos esté haciendo muy complicado darles salida. No queremos alargar esta situación, porque no nos parece justo para nadie, de modo que hemos decidido cesar esa actividad por el momento. Las reseñas a las que ya nos habíamos comprometido irán saliendo a lo largo de estos meses, eso sí. No obstante, os invitamos a seguir recomendándonos obras y avisándonos de próximas publicaciones o presentaciones (sobre todo si pertenecéis a la esfera indie, que siempre es más difícil de rastrear); recordad que nuestro trabajo es principalmente dar a conocer a autoras, y la inclusión de vuestras obras en los artículos de novedades, así como la promoción que podamos hacer por redes sociales, la tenéis asegurada si os ponéis en contacto con nosotras. También podéis seguir ofreciéndonos obras, pero es necesario que tengáis en cuenta que, a no ser que se trate de un caso muy extraordinario, lo más seguro es que las tengamos que rechazar.

En la misma línea, queremos hacer un llamamiento oficial porque necesitamos más redactores estables. En estos dos años de andadura hemos contado con gente maravillosa que se ha animado a escribir para la web y ha contribuido a enriquecer nuestro archivo: a todas esas personas os damos las gracias. Pero si queréis y tenéis posibilidad de formar parte del equipo de forma más oficial, este es el momento. ¿Qué significa este ofrecimiento? Pues que, además de tener canal directo a las coordinadoras para agilizar las propuestas que se os ocurran, también le dais la oportunidad a estas de poder contar con vuestra ayuda a la hora de organizar los calendarios de publicaciones. Es decir, si hace falta preparar algo específico (¿este mes toca reseñar terror?, ¿nos falta un artículo para cubrir la publicación de X día?), os incluiremos a la hora de repartir el trabajo. Vais a seguir teniendo libertad para escribir lo que queráis: reseñas, artículos de investigación, artículos de opinión, entrevistas, traducciones, fichas para la base de datos… La única diferencia es que se os tendrá en cuenta como parte del staff, la comunicación será más dinámica y habrá fechas de entrega específicas. Pero que el compromiso no os asuste; aquí todos trabajamos por amor al arte, hay flexibilidad y, cuanta más gente seamos, más repartido estará todo y menos peso habrá que cargar.

Esto es de vital importancia, porque La Nave es de todos y solo con la colaboración de todos podrá salir adelante. Así que, si os interesa, escribidnos y habladnos de vuestra disponibilidad y lo que podéis aportar: género fantástico que más os atraiga, formatos que dominéis (narrativa, cómic, cine/televisión, videojuegos…), clásicos o contemporáneos o cualquier otro aspecto que os parezca relevante. Y no olvidéis que este llamamiento está abierto tanto a mujeres como a hombres y personas no binarias.

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Si no os podéis permitir formar parte oficial del equipo, pero os interesa escribir para La Nave, las colaboraciones externas de toda la vida siguen siendo recibidas con los brazos abiertos. Pensad en algo de lo que queráis hablar o alguna obra que queráis reseñar y mandadnos un mail con los detalles. Y, ya que hemos hablado de ello antes: vosotras, escritoras, sabed que aquí tenéis vuestra casa. Si queréis hablar de vuestra experiencia, vuestros proyectos, ideas o preocupaciones, o publicar un ensayo técnico sobre lo que sea, poneos en contacto con nosotras, porque para eso estamos aquí.

Para terminar, un asunto igualmente importante, y más que todo lo anterior: nuestro proyecto nació con el propósito y el deseo de ser lo más diverso posible, pero somos muy conscientes de nuestras limitaciones. Sabemos que nuestro público es mayoritariamente español, pero queremos fortalecer lazos con Latinoamérica y para eso necesitamos ayuda de la gente de allá. No podemos cubrir el panorama literario del mundo entero, y eso se refleja especialmente en nuestros artículos de novedades (ojalá webs como La Ventana del Sur nacieran en cada país de América Latina y entre todas pudiéramos crear una red sólida de apoyo a las escritoras de habla hispana que cubriera cada rincón); pero lo que sí podemos hacer es hablar de vuestras autoras, reseñar vuestras obras y publicar vuestros artículos. Creemos firmemente que merece la pena, pero somos un grupo minúsculo incapaz de llegar a todo. Si conocéis más iniciativas con el mismo espíritu que La Nave, dedicadas a visibilizar autoras de literatura de género, avisadnos para podernos hermanar. Si queréis ayudarnos a darle impulso a esta idea o creéis como nosotras que merece la pena, contactad con La Nave, por favor. No lograremos crear nada perfecto, pero no dejemos de intentarlo.

Asimismo, tenemos un montón más de carencias: autoras queer, autoras racializadas, autoras más allá de la esfera angloparlante… Si crees que puedes ayudarnos a cubrir esos campos tan importantes, si crees que tu aportación podría ayudar a mejorar el proyecto y dar voz a quien menos voz tiene, ayúdanos. Nuestro buzón de colaboraciones está abierto y está esperando; sed el impulso de nuestras velas para poder llegar un poco más allá.

Ese es el deseo con el que levamos anclas en este tercer año de travesía. No tenemos demasiados recursos, no sabemos cómo se presentarán las aguas, pero aquí vamos a seguir, a los pies del cañón. Y esperamos que nos acompañéis en la aventura.

La Nave Invisible
Equipo La Nave Invisible: Artículo redactado por varios miembros del equipo de La Nave Invisible. Conócenos aquí.


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2 comentarios en “Año 2: Balance de la travesía

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