Reseña: Purasangre

Aunque cada vez me cuesta más encontrar fantasía que me guste realmente, soy muy fan de las historias que deciden emplear elementos autóctonos, en vez de ceñirse a la trillada fantasía neutra de corte anglosajón. Por eso, cuando nos hablaron de Purasangre, me llamó la atención enseguida.

Purasangre es la obra debut de la joven escritora vasca Ane Portilla Mena, publicada con Atlantis en 2017. Se trata de una novela corta, casi más una novelette, que puede leerse fácilmente del tirón en una tarde. Y, aunque es una historia sencilla y sin grandes pretensiones, terminé disfrutándola mucho y agradecí que fuese tan amena y ágil de leer. No podré extenderme mucho en la reseña, sin embargo, porque poco puedo contar sin destripar el libro entero. Pero os dejo algunos apuntes sobre lo que encontraréis aquí, si le dais una oportunidad.

Portada de Purasangre.

Tras un misterioso prólogo que ya establece el tono fantástico de la obra, la trama de Purasangre arranca en el pequeño pueblo de Amorebieta (localidad real del País Vasco), donde el comisario Unai Barrondo se encuentra enfangado hasta las rodillas en la investigación del asesinato del antiguo alcalde. Unai es un chico joven, apenas recién licenciado, que aceptó el puesto con la tranquilidad de saber que en su pueblo nunca pasa nada. Pero el crimen ha sido brutal, a un nivel jamás visto ni imaginado en Amorebieta. Tan brutal, que ni siquiera parece humano. Y, llevado por sus sospechas, Unai decide contactar con una organización muy especial, que envía al pueblo al inspector Hayward como apoyo para resolver el entuerto.

En un primer momento, ni el propio Unai parece tener del todo claro quién o qué es Hayward. O si sus suposiciones van bien encaminadas o son pura fantasía. Pero, conforme la colaboración entre ambos va avanzando, queda patente que la magia rodea el asunto; y que esas criaturas del folclore de las que siempre se habla en los cuentos tal vez no sean tan ficticias como todos creen.

Como comentaba antes, la trama es bastante sencilla, con un desarrollo lineal que avanza en torno a la resolución del crimen. Pero, al mismo tiempo, a lo largo de la novela se insinúan detalles y se van dando pinceladas que dibujan un trasfondo mucho más amplio, como si Purasangre en sí misma fuese el prólogo de una historia mucho más compleja. A partir de cierto punto, no importa tanto descubrir al asesino como aclarar la identidad de Hayward o los puntos oscuros del pasado del propio Unai. De hecho, Unai se convierte en la pieza clave. Y, aunque esto está desarrollado de forma bastante orgánica, al final de la novela se da un paso que desemboca en un desenlace muy abrupto. Como si tuvieras la sensación de que esa historia más compleja por fin va a comenzar, pero, al dar la vuelta a la hoja, ya no hay nada más. Por un lado, fue un golpe de efecto que me resultó interesante y me dejó pensando en lo que podría ofrecer la trama que nunca se llega a desplegar. Pero, por otro, entendería que a alguien le resultase un final algo frustrante.

Como suele ocurrir en las historias cortas, no hay mucho espacio para presentar o desarrollar en profundidad a los personajes. Los más trabajados son Unai y Hayward, que llevan el peso de la trama: el primero es un veinteañero despistado e inseguro a quien las circunstancias le vienen muy grandes y que es incapaz de hacerse respetar por sus compañeros y subordinados, detalle que le da un toque muy entrañable. Unai es de esas personas que se cree un fracaso y que no sabe muy bien qué hacer con su vida, pero que tiene muy buen corazón y más fuerza de voluntad de la que él mismo se cree. Hayward, por su parte, cumple más o menos la función de mentor, acompañando a Unai y descubriéndole poco a poco un mundo que él creía imposible, al mismo tiempo que le da toquecitos para avanzar.

Los demás secundarios son bastante arquetípicos, pero eso no es negativo, porque cada uno cumple bien con su función narrativa, y la novela no pedía más.

—¿Sabe qué? El humano es el ser más injusto y cruel que he conocido en mis viajes. A diferencia de las bestias, es consciente del daño que causa, pero eso no le afecta. He visto a humanos capaces de hacer cualquier cosa para conseguir lo que quieren. Y, como ya le dije una vez, no se puede ver la realidad si no se está dispuesto a aceptarla. Ver tan solo lo que se desea, esa es la anestesia de la sociedad…

A pesar de la sencillez, hay aspectos que tocan temas más profundos. La intransigencia y el mestizaje, que se reflejan en el mundo mágico y el mundo humano. La corrupción y la mezquindad que puede enturbiar el raciocinio en las comunidades pequeñas (aunque también debo decir que todo lo referente al juicio popular me ha parecido una vuelta de tuerca algo excesiva). Algunos guiños al euskera, que me ha encantado encontrar. Pero, sobre todo, me parece destacable que el mundo mágico que plantea la autora no es estático: las teorías y procedimientos se han revisado y modernizado con el tiempo, desterrando falsos mitos y adoptando mentalidades más abiertas. Acostumbrada a sistemas mágicos que parecen anclados en el siglo XVII, como si los magos no hubiesen necesitado hacer nada más desde entonces, este aspecto de Purasangre me ha gustado mucho. Y aunque la parte mágica no bebe al 100% de lo que se podría considerar tradición vasca, esta sí tiene el peso suficiente para haber satisfecho la expectativa principal con la que abrí la novela.

Sobre el apartado técnico, para terminar, sí es cierto que la obra arrastra algunos de los problemas típicos de una primera novela. Hay partes que podrían estar más pulidas o que habrían brillado más con una corrección más profunda. La fluidez del tramo final se resiente un poco. Pero en general el ritmo es bueno, y la historia es demasiado corta como para que ningún aspecto negativo llegue realmente a molestar. Es un aperitivo interesante, un relato largo que me hace preguntarme cuánto más podría dar de sí ese mundo que hemos descubierto aquí de mano de Unai.

Aplaudo muy fuerte la idea de Portilla de escribir fantasía que se desarrolle aquí, y con elementos de aquí. Y, por descontado, espero que se siga haciendo, y cada vez más.

Pilar Caballero
Pilar Caballero (Reseñas/Corrección): Dikana en el ciberverso. Humanista, escritora y multitasking editorial, fan del storytelling en cualquiera de sus formatos. Criada en el terror, formada en la fantasía y ahora enamorada de la ciencia ficción. Me dedico a reseñar todo lo que caiga en mis garras como si no existiera el mañana.

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