El orgullo de Chanur, los viajes que nos hacen crecer

Me encontraba leyendo Un largo viaje a un pequeño planeta iracundo con el corazón calentito, o como dice Ken Liu en su relato “Mono no aware”: «La lengua de un gatito me hace cosquillas en el corazón», cuando recordé que esa sensación ya la había sentido antes.

Hacía mucho que había leído El orgullo de Chanur de C. J. Cherryh, una space opera maravillosa que me había hecho sentir parte de una tripulación que, si bien no tan variopinta, vivía aventuras en el espacio.

No es que ambas novelas traten los mismos temas, sino que el andamio que las sostiene comparte una base común: Una tripulación donde el hermanamiento es la piedra angular de la novela. Una tripulación con un objetivo común que hace crecer a cada miembro con los que te sientes irremediablemente conectada.

También es comparable cómo ambas novelas muestran las diferencias culturales entre distintas especies dentro de un pacto comercial y cómo estas pueden salvarse y llegar a la amistad o en contraposición, a la guerra. Pero aquí acaban las similitudes. El orgullo de Chanur se centra más en la interacción entre especies y la lucha contra los estándares. Es una space opera con batallas espaciales y con pistolas láser, civilizaciones de alienígenas a veces antropomórficas otras de seres difíciles de imaginar, lenguajes hablados, cantados o basados en matrices sintácticas y mucho más.

Y ahora, adentrémonos en este otro mundo.

El orgullo de Chanur aterriza en la estación Punto de Encuentro, el corazón de El Pacto, un acuerdo político y comercial entre las distintas especies del universo.

Dispuesta a comerciar, su comandante, Pyanfar Chanur, baja de la nave y ve la estación más alborotada que de costumbre, y lo que es peor, llena de Kif. Unos seres fríos, crueles y despiadados que le erizan el vello de todo el cuerpo hasta las orejas. Algo parece haberse escapado de una nave Kif y eso los mantiene recorriendo toda la estación y molestando a todas las naves, comerciantes y tripulaciones que se cruzan. Por esta y otras razones Pyanfar decide salir de la estación antes de lo previsto, ni ella ni su tripulación quieren verse envueltas en nada relacionado con los Kif.

No pasa mucho tiempo hasta que descubren que algo se ha colado en la nave. Bípedo, vertebrado, respirador de oxígeno y enfermo. Un ser que nunca han visto, una raza que de seguro pondrá patas arriba El Pacto, así como a toda la tripulación de El orgullo de Chanur. Es un macho y las naves Hani tienen unas leyes muy estrictas al respecto. Ningún macho debe viajar en una nave Hani, solo las hembras están autorizadas a salir de su planeta origen, Anuurn.

Ilustración de cubierta por Michael Whelan Thomas Schlück.

La novela trata el cómo las distintas especies que conforman este mundo llegan a comunicarse y comprenderse, además de la fragilidad de El Pacto debido a problemas culturales y tejemanejes políticos, donde no solo las Hani y los Kif están envueltos, sino también el resto de razas que lo componen. Mahendo´sat y Stsho son las otras especies respiradoras de oxígeno, además de el resto basadas en el metano como T´ca, los Chi y los Knnn.

Como ya comenté, todas las tripulantes de la nave Hani son hembras y si bien la nota disonante en la novela es el polizón (macho) en su nave, no es más que el elemento que permite a la autora plantearnos ciertas cuestiones de la cultura Hani.

Es una obra feminista donde las tripulantes de El orgullo de Chanur tienen caracteres fuertes y voz propia, una característica común en las novelas de C.J. Cherryh.

Esta juega a invertir los roles de género, ya que son las hembras Hani y solo ellas las que pueden salir de Anuurn en busca de aventura, ganar un renombre y surcar las estrellas. Lo que apenas son unas pinceladas durante la primera mitad de la novela, se completa conforme avanza la trama, haciéndose más patente en la dinámica de la nave y las costumbres Hani. Pero no queda sólo aquí, sino que la revolución, tanto a nivel político como cultural entre todas las especies y en particular las Hani, están encabezadas por este grupo de mujeres que sin duda están dispuestas a luchar por lo que es justo, aunque ello les lleve a romper los estándares de su propia cultura y el equilibrio de El Pacto.

Es un viaje de aprendizaje y amistad, de empatía por los que son distintos y donde las reglas de antaño y las costumbres enraizadas pueden romperse en pos de un futuro.

Una novela llena de esperanza y aventura.

 

Si al terminar la novela queréis más, os animo a leer las siguientes, donde se desarrolla en más profundidad la vida en Anuurn y la cultura Hani respecto a los roles de género.

Isabel Aguilar
Isabel Aguilar (Artículos/Reseñas/Fichas de autoras): Ingeniera Informática. Desarrolladora en el ámbito del Internet de las cosas.
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