Entrevista a Irati Jiménez

Irati Jiménez es periodista y una de las voces de referencia de la fantasía en euskera. Su primera novela original se publicó en 2002, aunque ya tenía experiencia siendo leída gracias al mundo del fanfic. Sus novelas originales están publicadas en euskera, aunque Nora se ha traducido y se puede encontrar en castellano. Quisimos hablar con ella de sus novelas, de sus fanfics e incluso de sus textos de no ficción, y esto es lo que nos dijo:

Nora es tu único trabajo original publicado en español. En la novela, varios personajes y sus historias se entrelazan alrededor de Bilbao. ¿Cómo podemos resumir Nora, sin destripar a sus personajes ni los lazos que los unen?

Creo que más que nada Nora es una novela sobre los cuentos y sus posibilidades mágicas. Todo comienza cuando Martín, un fotógrafo que lleva lejos de su casa muchos años, le cuenta a Elías, un periodista que ha ejercido de padre para él, que en algunas de las fotografías que ha sacado a lo largo de los años se repite una persona en la que no se había fijado y que no recuerda haber visto jamás. Tras ese inicio, vamos conociendo las vidas de estos dos personajes y de sus familias y, al mismo tiempo, la vida de Nora, la locutora de radio que les gusta a ambos, de su abuela y del resto de su familia. Todo ocurre entre Bilbao y Nebraska, entre Bizkaia y Bagdad, a través del pasado y del presente, en la intersección entre lo real y lo irreal donde tan posible es quedarte mudo por una afonía como encontrarte con un cazador de hombres lobo.

La música y la radio en Nora está muy presente. ¿Qué papel juegan en la novela?

Para escribir Nora tuve que sacar tiempo del tiempo, robar momentos al trabajo, abrirme paso en un momento difícil de mi vida, en medio de una ruptura, de una mudanza, de mucho caos. Si echo la vista atrás me conmueve mucho ver hasta qué punto este territorio mágico fue mi lugar feliz. Para acceder a él, la música me era de gran ayuda. Muchas escenas, muchos personajes se me revelaron al oír ciertas canciones y las cito en distintas partes del libro porque me parecía inevitable, aunque ahora me doy cuenta de que no lo era. Pero fueron mi banda sonora mientras escribía y las quise integrar. En una novela sobre los cuentos la oralidad era muy importante porque las novelas se leen, pero los cuentos, antes que nada, se escuchan y esta es una novela escrita para los oídos, no para los ojos. Por eso creo que la música y la radio, que también se escuchan, son tan importantes. Y por eso la edición en castellano incluye un enlace a Spotify, para escuchar la “banda sonora” del libro.

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Portada de Nora en su edición en euskera.

Las historias de los personajes principales de la novela tienen lugar en Bilbao y en América. ¿Por qué elegiste dos lugares tan lejanos?

Si algo me fascina del realismo mágico o fantástico es que, al integrar la posibilidad mágica, descubre o desvela una nueva capa de realidad. Porque la vida real está atravesada de sobrenaturalismo y los seres humanos no estamos completos si no aceptamos nuestra parte imaginada, si no percibimos también la irrealidad. Lo que hago en Nora, o lo que quise hacer, es más o menos original dentro de la literatura en euskera, pero nada nuevo en la literatura universal. Quise hablar de hombres lobo y de vampiros en los paisajes reales de mi vida, como Bilbao y, al mismo tiempo, hablar de personajes realistas en dos lugares que, aun siendo reales, tienen para mí la capacidad evocadora de la ficción: las grandes llanuras y desiertos del oeste americano y las ciudades maravillosas del Oriente Medio. Por eso hay partes del pasado de los protagonistas que ocurren en Bagdad y en América y un presente que ocurre en ciudades europeas, particularmente en Bilbao. En la cultura estadounidense, igual que en la latinoamericana, es más habitual al cruce de realidad y mitología y ese juego me gusta mucho. En Buffy, cazavampiros, Buffy es una alumna de un instituto de California y, al mismo tiempo, es cazadora de vampiros. Me encanta ese contraste y quería hacer lo mismo con mis paisajes más cercanos.

La fantasía en esta novela es muy sutil, tanto que a veces se puede interpretar como parte de las leyendas y no de la realidad del universo que creas. ¿Qué elementos fantásticos encontramos en la novela y cómo los mezclaste con la trama?

Como decía antes lo que trataba de hacer no es muy original literariamente hablando, pero es inusual en la literatura vasca, así que pensaba que tenía que convencer a mis lectoras y lectores de su verosimilitud literaria. Si vemos Buffy, cazavampiros, por seguir con el ejemplo anterior, aceptamos cierta suspensión de verosimilitud porque la costumbre y la distancia -en este caso geográfica- nos lo pone fácil. Cuanta mayor la distancia, física o temporal, menor es el esfuerzo que tenemos que hacer para creernos lo que ocurre. Por eso la guerra de las galaxias comienza con un “hace mucho, mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana”. Porque a partir de ahí podemos creerlo todo, una nueva realidad ha sido establecida y nos parece perfecto. Pero en Nora todo era real, Bilbao, los personajes, la radio, todo. Y para insertar hombres lobo o vampiras o ángeles mefistofélicos tenía que tener cuidado, ir integrando lo fantástico poco a poco y dejar abierta la puerta a la idea de que todo fuera metafórico, al menos al principio y en cierto grado.

La credibilidad es uno de los elementos clave de una narración y era el gran reto de Nora que empieza siendo perfectamente realista, pero va abriendo grietas en ese realismo y dejando entrever algo que no estamos seguros de ver del todo hasta que avanza la historia.

Pero Nora no es tu única novela. ¿De qué te gusta escribir? ¿Qué temas podemos encontrar en tus otras obras?

No tengo tanta ficción original publicada. Pertenezco a un sistema literario muy especial, muy pequeño, el de la literatura en euskera, que es donde creo que tengo más para aportar y donde más clara veo mi voz literaria. Así que para los lectores en castellano solo he publicado Nora” como ficción original y un ensayo titulado Vírgenes catódicas, putas recalcitrantes” (Editorial Txalaparta, 2015). En euskera lo que me atrae es… me costaría decirlo, pero creo que no son tanto los temas sino la posibilidad de escribir emocionalmente. Creo que solo he escrito aquellas historias de las que he estado enamorada. Sobre los temas… no sé. Me interesa lo fantástico, lo mágico, lo sobrenatural. La visión mítica de la realidad me fascina. Pero también he escrito literatura, digamos, “realista”. Así que no sé. Creo que lo más honesto es decir que me gusta escribir enamorada, en calentura. Cuanto más febril el proceso, más me gusta, más noto que estoy escribiendo la historia que debería estar escribiendo. ¡Espero que no suene muy metafísico!

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Irati Jiménez.

En cuanto a seres fantásticos, ¿tienes más debilidad por unos que por otros?

Me fascina la polisemia, la variedad, la universalidad, la antigüedad y la vigencia del mito vampírico. Más que ningún otro, diría yo. Tiene erotismo, oscuridad, belleza y poder. Me encanta.

Algunas de tus primeras obras no fueron con personajes propios, sino que se enmarcan dentro del fanfic. ¿Puedes hablarnos un poco de cómo fueron esos años escribiendo y publicando?

Fueron formativos como pocos. Fueron decisivos para convertirme en alguien capaz de escribir sus propias historias. Fueron literariamente asombrosos, creativísimos, felices. La mejor escuela del mundo fue la que me reconectó con mi niña, con mi pasión por las películas y las series, con la posibilidad de imaginar, con lo lúdico. Yo escribía mucho de pequeña, pero durante la adolescencia toda esa capacidad se fue bloqueando y el fanfic me liberó. El encuentro con otras escritoras y lectoras, con toda esa desbordante energía creativa, ha sido una de las grandes experiencias de mi vida. Le debo todo lo que he escrito y escribiré a ese universo de mujeres -sobre todo- que crearon el fandom y que, durante un tiempo, me dejaron habitarlo con ellas. Fue como vivir mi yo interior con otras personas, un yo interior que nunca había estado tan acompañado y que me permitió sobrevivir a momentos difíciles de mi vida real y mantener vivo el fuego de mi mejor versión. Le debo mucho al fanfic, muchísimo.

Uno de tus textos más conocidos es el Marauder!Crack. ¿Cómo fue su proceso de escritura? ¿Y su recepción?

Su proceso de escritura fue una gozada. En serio. No pudo ser mejor. La historia salía y salía y salía y no paraba de salir. Si se atascaba, era poco rato y luego volvía el torrente. Los personajes no dejaban de hablarme, podría haber escrito más escenas aún. A veces me sorprendo recordándola como una película o añadiendo secuencias y variaciones en mi mente. Escribir el crack -como su propio nombre indica- fue adictivo. Era divertidísimo vivir en ese colegio, con esos personajes, no podía parar. Además, tenía amigas y lectoras que no dejaban de inflamar el fuego que alimentaba la historia y ese sentimiento de ser medium de algo que es clave en lo literario me poseía por completo. Por otra parte, la recepción no solo rebasó mis expectativas, es que las sigue rebasando hoy día. Sigo recibiendo comentarios y peticiones para entrar en mi Friend List de LiveJournal y leerlo. Es muy loco y muy bonito. El crack no existiría si no hubiera habido tanta gente y tan apasionada leyendo mientras lo escribía y participando colectivamente y que siga habiendo gente ahí fuera me deja sin palabras. De verdad. El crack me llevó muchas horas, pero me ha devuelto mucho más de lo que le di, infinito más.

El Marauder!Crack no es el único fanfic que has escrito. ¿Sobre qué otros universos has escrito?

He escrito mucho sobre Expediente X -mi primer fandom– y Sobrenatural -que fue mi última gran pasión-. Pero en un momento u otro, a veces como experimento, a veces por pasión verdadera, aunque más efímera, he escrito sobre casi todo. Buenos Presagios, Star Wars, Merlin… de todo. He escrito fics de Queer as Folk a los que les tengo muchísimo cariño y mucho, muchísimo RPS en general. De hecho, creo que entre lo mejor que he escrito hay un RPS Brokeback Mountain que se llama “La vida sin muros” en homenaje a un poema de Luis Cernuda. Y también me gusta mucho Ahora que ya lo sabrás, un fic casi desconocido sobre The OC, un culebrón que tuvo una primera temporada encantadora.

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Portada de Vírgenes catódicas, putas recalcitrantes, obra colectiva en la que participa Jiménez.

Ahora que también tienes obras originales publicadas, ¿es muy diferente escribir personajes originales a escribir personajes creados por otra persona?

En mi caso no tanto. Un personaje creado por otra persona te invita a que recrees su voz sobre el papel, a que describas la impresión que te genera, a que elucubres sobre sus motivaciones, a que indagues en él o en ella para que, las personas que lo lean, puedan reconocer lo que ya conocían y confiar en ti para que les cuentes algo nuevo de ese personaje o los lleves a tu narración. Y para mí un personaje propio es más o menos igual porque ya existe, de algún modo. Es alguien que conoces o la suma de gente que conoces o una versión de una parte de ti. Existe, de algún modo. Lo veo en mi mente y lo que tengo que hacer es más o menos lo mismo que con un personaje que no es mío: encontrar su voz para que suene real, convencer a la gente de que sienta por él o por ella lo que yo siento, traspasarles mi impresión y, con un poco de suerte, mi emoción, sea la que sea.

La propia J.K. Rowling dijo que “ninguna historia existe a menos que alguien quiera escucharla”. Desde hace muchos años hay debates dentro del fandom de Harry Potter por las decisiones de la autora y ciertos aspectos del canon. Así que recojo su cita: ¿los lectores hacen la historia, o esta pervive a pesar de la interpretación que podamos hacer de ella?

Es terrible la vanidad de los escritores y de las escritoras. Terrible. Y nunca tan terrible como cuando se convierte en dominación autorial. Y con dominación autorial me refiero a todas esas veces en las que los autores les indican a las lectoras y a los lectores lo que han entendido mal, les corrigen en sus visiones personales, les ordenan cómo deberían interpretar algo o crean narraciones a posteriori de lo que el texto quería decir en realidad. Todas esas veces se está enlodando todo lo bonito que hay en esa gran comunicación telepática que es la literatura y que consiste en valerse del proceso de la escritura para captar una impresión del mundo y lanzarla al vértigo de los lectores para que se produzca algo de magia en el proceso. Por tanto, estoy de acuerdo con las palabras de J.K. Rowling y, al mismo tiempo, en profundo desacuerdo con su posición autorial respecto a Harry Potter los últimos años, que me parece coercitiva e irritante. No entiendo por qué no le hace más feliz que su universo tenga tantos universos posibles dentro de millones y millones de lectoras y lectores. Parece empeñada en convencernos de que escribió algo que no escribió y de que solo hay una manera de interpretarlo. Y es una pena porque su universo de ficción tiene posibilidades maravillosas, tal y como demuestra su éxito universal.

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La escritora durante una presentación.

Y, para terminar, ¿qué planes tienes para el futuro?

Estoy escribiendo bastante de un tiempo a esta parte, después de varios años en los que el trabajo no me ha dejado demasiado tiempo y he aprovechado ese poco tiempo para hacer periodismo, artículos de no ficción y colaboraciones en obras colectivas. Pero espero publicar pronto un libro de relatos en euskera y volver a la ficción, que es un terreno literario donde siempre he sido muy feliz y que echo de menos cuando no encuentro. Y mientras tanto, tengo algún que otro proyecto de ensayo en castellano que no puedo adelantar y uno que sí puedo. Acabo de publicar un texto en un libro titulado Sci-Fem: Variaciones feministas sobre teleseries de ciencia ficción (Editorial Txalaparta, 2019). Mi artículo se titula “El género degenerado: 10 veces en las que la ciencia ficción lo cambió todo” y entre las autoras está Rebeca Suárez, con la que he compartido experiencias en el fandom. Así que estoy muy ilusionada porque, como me pasó con Vírgenes catódicas, putas recalcitrantes me da la oportunidad de hablar desde ese lugar increíble que es la intersección entre en el fandom y la vida real.

Leer a Irati siempre es un gusto, tanto en sus novelas como en sus columnas o entrevistas. No podemos agradecerle lo suficiente que nos haya dedicado este rato para contestar nuestras preguntas. Y no podemos instaros lo suficiente a conseguir alguna de sus obras y empezar a leerla cuanto antes.

Laura Huelin
Laura Huelin (Reseñas/Investigación): Licenciada en Filología harta del canon literario y los géneros sociales. Me aburren los mundos realistas y me apasiona la ciencia ficción y el apocalipsis. Me encanta investigar, aprender y conocer. Podcaster en Los cuatro navegantes.
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