El desprecio al fanfic: ¿una forma de misoginia?

¿Cuántas veces hemos leído críticas y desprecios contra los fanfics? ¿A cuántas lectoras les avergüenza reconocer que los leen? ¿Y cuántas escritoras dicen con la boca pequeña que los escribían «pero solo en la adolescencia, cuando eran jóvenes e inocentes»? ¿Os habéis planteado alguna vez el motivo de ese odio desmedido hacia esta práctica? Porque yo sí, y estoy convencida que buena parte de ese desprecio se debe a que se trata de un fenómeno mayoritariamente femenino y, como todo aquello que está ligado a la mujer, genera rechazo y burlas ante una sociedad que sigue desprestigiando todo lo que venga de ella y, en especial, de la mujer joven.

¿Qué es el fanfic?

Para aquellos que no estén familiarizados con él, fanfiction es un término inglés que se refiere a las obras escritas basadas en otra obra previamente existente y de la que no se tienen los derechos. También se conocen como fanfics o, simplemente, fics. Estas creaciones nacen en su gran mayoría dentro del fandom, que es el nombre que reciben el conjunto de aficionados de algún pasatiempo, persona o fenómeno (fans).

Según defiende Constance Grady en su artículo «Why we’re terrified of fanfiction», en el fandom hay dos tipos de aficionados: los curativos, que se centran en recolectar información, y los transformativos, que son los que crean para transformar el canon, produciendo, entre otras obras artísticas o transformativas, los fanfics.

En este punto quizás sería bueno preguntarse qué es realmente un fanfic. Si nos ceñimos a la definición genérica, nos encontrarnos con que hay mucha producción literaria que se podría considerar como tal, como por ejemplo, las revisiones de mitos, las reescrituras de clásicos o las obras relacionadas, como ocurrió con las aventuras de Sherlock Homes. Según la Wikipedia, la diferencia entre estas obras y las que pertenecen al fenómeno fanfic son las pretensiones artísticas o económicas que las motivan. Lo que nos llevaría a preguntarnos: si alguien escribe un fanfic con clara intención artística, ¿deja de ser un fanfic y pasa a ser una obra literaria? ¿Y quién marca esa línea? ¿El mercado editorial? ¿El canon literario? ¿Los críticos? Pero eso daría para otro debate y por ahora lo vamos a dejar ahí.

¿De dónde sale el fanfic?

Si nos centramos en el fanfic como «fenómeno de masas», podemos decir que este nace a finales de los 60 y a lo largo de los 70, gracias a la serie Star Trek.

El capitán Kirk y el señor Spock, en una imagen de la serie original de Star Trek, emitida a finales de los 60.

Como contaba la autora Joanna Russ en el artículo «Pornography by women for women, with love», escrito en 1985 y en el que analizaba el fenómeno fanfic, Star Trek trajo un gran número de mujeres al fandom de la ciencia ficción, que hasta el momento había sido un nicho prácticamente masculino. Esto se tradujo en una gran producción de fanfics, en especial del tipo slash (también conocidos como yaoi, por el término japonés, y que relatan relaciones homoeróticas entre hombres). Una explicación al porqué de esa producción lo encontramos en el artículo «Spock among the women», escrito por la académica y experta en el fandom Camille Bacon-Smith en 1986, en el que también analizaba el papel de la mujer en el fenómeno fanfic de Star Trek y su relación con el fandom.

Bacon-Smith defendía que la incorporación de las mujeres al fandom de la ciencia ficción derivó en la producción de fanfics como una manera de representar sus preferencias estéticas y en la búsqueda de un modo de reflejar sus fantasías sexuales y de poder. Esas mujeres no estaban satisfechas con el modo en que la ficción que consumían las representaba y por eso querían transformarla para incluir sus propias perspectivas. De ese modo, podemos afirmar que el fanfic nace cuando la mujer se incorpora al fandom y siente la necesidad de verse reflejada en las obras de las que es seguidora, y que en la mayoría de casos están creadas por y para hombres, sin dejarle espacio a ella.

¿Cuántas mujeres hay en el fanfic?

Como ya hemos visto, el nacimiento del fanfic es cosa de mujeres. Pero también lo es su evolución y su desarrollo. Así, si analizamos las cifras de uso de tres de los principales portales de lectura y escritura de fanfic(1) en Internet, nos encontramos con lo siguiente:

  • Wattpad: es la red más importante de lectura social y autopublicación entre jóvenes escritores.
    • 65 millones de usuarios (2018)
    • El 70% de sus usuarios son mujeres (2018)
  • Archive Of Our Own (AO3): es un software de código abierto y sin ánimo de lucro para el almacenaje de fanfics.
    • Un millón de usuarios (2016)
    • El 80% de sus usuarios son mujeres (2013)
  • Fanfiction.net: es el mayor archivo de fanfic de Internet.
    • Más de 10 millones de cuentas registradas (2017)
    • No he encontrado datos más actualizados, pero en 2002 el 80% de sus usuarios eran mujeres

Viendo todos estos datos podemos afirmar que, a día de hoy, el fanfic sigue siendo un mundo mayoritariamente producido y consumido por mujeres.

¿Qué buscan las mujeres al escribir fanfic?

Todo esto nos lleva a plantearnos la pregunta del millón: ¿por qué escriben fanfic las mujeres?

A grandes rasgos, podríamos agrupar los motivos principales en los siguientes grupos:

  • Les permite explorar la historia en sí, desarrollar el subtexto, completar aquellas partes que no están definidas en el canon o incluso darle una continuación. Escribir fanfics para desarrollar las tramas incompletas o aquello que la obra no muestra de forma específica es una manera para las autoras de demostrar su pasión por las obras originales y de intentar comprenderlas mejor.
  • Les permite el acceso a temáticas que han estado vedadas a las mujeres durante mucho tiempo, como la ciencia ficción o la fantasía, y aportar su propia visión sobre las mismas. Como ya hemos visto, el propio origen del fanfic tiene que ver con el hecho de que la mujer se introdujera en el mundo de la ciencia ficción y empezara a escribir historias en busca de la propia representación y también de la manera en que esas historias reflejaban su concepción de ese género literario. En ese aspecto, creo que es importante destacar el artículo «Does fanfiction promote pacifism?» en el que su autora, Lady Geek Girl, reflexiona sobre el modo en que muchos fanfics exploraran diferentes formas de resolver los conflictos héroe/villano de la ciencia ficción y las fantasía más clásicas, y que se alejan de las batallas entre el bien y el mal en las que el malo muere y el bueno se lleva la gloria. Como apunta Lady Geek Girl, muchas de esas escritoras no quieren que los personajes arreglen sus diferencias de forma violenta, sino que prefieren soluciones adultas y dialogadas, creando así narrativas que plantean un entendimiento, incluso en aquellos casos en los que reflejan la propia violencia y la muestran como algo no deseable.
  • Las ayuda a crear comunidad. Muchas de las escritoras de fanfic resaltan que uno de los motivos que las ha llevado a este mundo es la idea de sentirse parte de una comunidad. En muchos casos, leer fanfics o escribirlos es la manera más sencilla que tienen de acceder al fandom, donde no siempre son bienvenidas por sus ideas o teorías, pues en muchas ocasiones las mujeres fans son menospreciadas por sus compañeros varones. Asimismo, ofrece a las mujeres más jóvenes un espacio seguro donde explorar identidades, algo muy importante dentro de una sociedad que ridiculiza todo aquello que tenga que ver con la mujer y, en especial, con las adolescentes.

«DIOS MÍO ME ENCANTA STAR WARS. Solo ha visto El despertar de la fuerza.» Estos son el tipo de comentarios que muchas fans tienen que aguantar dentro del fandom.

  • Les da libertad para buscar lo que ellas quieren ver reflejado en una historia, porque no hay restricción por parte de la moral, la crítica, ni los editores. El hecho de que el mundo del fanfic se mueva al margen del mercado editorial les da una gran libertad a las escritoras para abordar todos aquellos temas que realmente les interesan y los enfoques que ellas prefieren. Les permite cuestionarse lo que está mal en las narrativas ya existentes y crear historias alternativas para subsanar esos desajustes. Por otro lado, muchas de las autoras de fanfics no quieren sacar beneficio económico de sus obras y las producen solo por el disfrute de pertenecer al fandom. También hay algunas autoras que tienen una concepción anticapitalista del arte, basada en la colaboración y el intercambio, que se aleja de la concepción mercantilista que rodea al mercado editorial convencional.
  • Las ayuda a explorar la propia sexualidad y la igualdad de género. Muchas escritoras discuten a menudo sobre lo queer, el constructo social del género y las políticas alrededor de la sexualidad, la igualdad y el hecho de ser mujer en la sociedad actual. Por eso es normal que si se dedican al fanfic exporten allí esos temas.

El fanfic y el sexo

Pienso que el último punto es lo suficientemente importante como para dedicarle un apartado propio y desarrollarlo con más detalle.

Despectivamente, al mundo del fanfic se lo conoce también como «porno para mujeres». No es algo que se aleje mucho de la realidad, pues es cierto que existen muchísimas obras de este tipo (que no todas, tengamos eso claro). Como explica Libertad Borda en su artículo «Fanfiction: entre el desvío y el límite», el fanfic suele ser, en muchos casos, una reescritura en clave romántica de géneros tradicionalmente ligados a lo masculino (aventuras, ciencia ficción y fantasía), de manera que tienden a ensalzar puntos que en estos géneros están descuidados o se convierten en aspectos marginales, como son las relaciones afectivas entre los personajes.

Sin embargo, lejos de tratarse de algo negativo, conviene analizar el porqué de este fenómeno.

Jess Joho apunta en su artículo «Why erotic fanfiction is a bastion for women’s sexual exploration» que los fanfics son un vehículo para poner un trasfondo de sentimientos y relación al porno, puesto que para las mujeres esos elementos son importantes sexualmente hablando. Se trata de subjetivar a los personajes, en vez de objetivarlos, pues conocer su historia y su evolución hace que el posterior desarrollo sexual excite aún más a las lectoras. Es una manera de crear porno que les guste consumir, ya que el habitual no las satisface.

A pesar de las muchas excepciones a esto, el fanfic es uno de los grandes cultivos de desarrollo de la representación del consentimiento en ficción como parte de un proceso erótico. Y aunque son muchas las que denuncian que todavía hay demasiados fanfics que reproducen comportamientos patriarcales y de sumisión de la mujer y lo femenino, también debemos destacar que muchos otros se decantan por explorar los límites sexuales, el consentimiento y el respeto por la pareja. Así, muchas mujeres jóvenes que participan en los fandoms aprenden sobre sexualidad, consentimiento y kink a través de los fanfics.

Imagen de Pictoline sobre los ships más populares de 2018.

En cuanto a la gran cantidad de slash, como ya defendía Russ en los 80, en realidad este no trata sobre hombres gais en la mayoría de casos, sino sobre fantasías socio-sexuales de las mujeres, que valiéndose de personajes masculinos reflejan las relaciones hombre-mujer que querrían tener. En muchas de estas obras se suelen encontrar personajes con igual poder dentro de la pareja y con narrativas fluidas entre los dos géneros, lo que puede tomarse como una forma que tienen las autoras de escribir sobre ellas mismas, sobre sus deseos y sus aspiraciones, buscando a través del rol del hombre un papel que ellas mismas querrían poseer. Y aunque el slash tiene una presencia mayor dentro del mundo del fanfic, también existe el femslash (fanfics con temática homoerótica entre mujeres) y bastantes autoras escriben historias de lesbianas con final feliz con el objetivo de desmitificar el bollodrama. De hecho, hay indicios que apuntan a que el femslash, y en especial los fanfics de Xena, la princesa guerrera, son el origen del lesfic, la industria editorial de literatura lésbica(2).

¿Qué opinan las autoras sobre el fanfic?

La posición de las autoras frente a este fenómeno comprende gran variedad de posturas, aunque, en general, se suelen dividir entre partidarias y detractoras.

De entre las autoras que no permiten que se escriban fanfics de sus historias encontramos a Anne Rice, tal como mencionó en su web, o Robin Hobb, como mencionó en un artículo titulado «The Fan Fiction Rant». Ambas defienden que los personajes son suyos y que les molesta que otras personas los usen en sus historias y les den una visión que ellas no comparten.

Otra postura sería la de autoras como J. K. Rowling, que, aunque permiten la escritura de fanfics de sus obras, no aprueban que estos sean de contenido sexual, llegando incluso a los tribunales. En una posición parecida tenemos el caso de Anne McCaffrey, que pasó de no permitir la publicación de arte basado en sus historias a hacerlo bajo unas normas concretas. Por otro lado, también tenemos a aquellas autoras que, de algún modo u otro, están relacionas con creación de fanfics. Algunos ejemplos son:

    • Cassandra Clare: ella misma fue una escritora de fanfics, antes de empezar a publicar Cazadores de Sombras. De hecho, se rumorea que esta saga parte de uno de sus fics basados en el mundo de Harry Potter, The Draco Trilogy.
    • Rainbow Rowell: escribió una novela dedicada al mundo del fanfic, Fangirl, y después una novela protagonizada por los personajes del fanfic que aparecían en dicha novela, Simon y Baz, que a su vez estaban basados en la saga Harry Potter.

Portadas en inglés de los libros Fangirl y Carry On, de Rainbow Rowell

En general, la posición más habitual frente a este tema es que a la mayoría de autoras no les molesta (o al menos lo toleran como algo que va con el oficio), siempre y cuando se haga con fines no lucrativos.

Entonces, ¿por qué ese odio hacia el fanfic?

Del fanfic se suele decir que indica la falta de originalidad, que es solo porno para mujeres, que promueve comportamientos tóxicos o que está mal escrito. Y esto ocurre porque el fanfic es un mundo mayoritariamente femenino y, como tal, está desvalorado porque contiene puntos de vista ligados a la mujer, donde los sentimientos y las relaciones suelen tener un peso importante y porque, además, representa una forma de hacer alejada de la producción mercantilista.

A pesar de todo, las autoras de fanfics siguen escribiendo, y portales como Fanfiction.net, Wattpad o AO3 no dejan de ganar usuarias y de recibir nuevas producciones. ¿Por qué? Porque las mujeres del fandom necesitan un espacio seguro donde contarse. Que las mujeres (y en general la gente queer) sean mayoritariamente fans del tipo transformativo no es casualidad. Puesto que la ficción en general suele representar al hombre blanco, heterosexual y cisgénero, este no necesita cambiar lo que consume para sentirse reflejado en ello. En cambio, las mujeres y las minorías sí que necesitan transformarlo porque, aunque puedan disfrutarlo, en el fondo estas historias no hablan de muchas de sus experiencias vitales.

Que se menosprecie el fanfic sin analizar su procedencia y el motivo de su producción demuestra, como siempre, el desprecio generalizado y sistemático hacia todo aquello que es o está relacionado con lo femenino y con su voz.

Es cierto que, de algún modo, el mundo del fanfic empobrece a las mujeres y las aísla, porque se trata de producciones a las que dedican mucho tiempo y esfuerzo y por las que no ven una compensación económica ni social. Pero no es culpa de las mujeres, sino de la cultura en la que vivimos que, en vez de intentar entenderlas, las aparta y las tacha de excéntricas o, directamente, de enfermas; se burla de las cosas que les interesan y las hace sentir culpables por tener ciertas preferencias y aspiraciones relacionadas con la ficción que consumen. Por no hablar de que desvaloriza ese trabajo y le quita el mérito que tiene.

Cómo el mundo nos ve a nosotras las fangirls. Fuente.

En general, se tiende a echar toda la producción de fanfic en el mismo saco para desprestigiarlo. Pero, como también ocurre con la producción literaria y artística en general, el mundo del fanfic comprende de todo. Es un nicho muy grande y carece de control (que es precisamente uno de sus puntos a favor). Por eso es normal que haya obras malas y obras machistas, porque hay mujeres de todo tipo y sus creaciones reflejan sus formas de entender la realidad que las rodea. Sin embargo, existen también muchas obras que no lo son y que buscan precisamente alejarse de ello o de denunciarlo.

El fandom en sí ya es extraño para buena parte de la sociedad, que ve a los aficionados como a unos frikis inmaduros y asociales. Ahora imaginemos a las mujeres que pertenecen a ese fandom, doblemente apartadas, primero por la sociedad, y después por la parte masculina del fandom, que en muchos casos las acusa de tener una visión errónea del mismo y de querer destruirlo con esa forma de ver.

¿Mujeres creando al margen de las producciones comerciales? ¿Del canon? ¿Por qué? ¿Para qué? Seguro que está mal, da igual el motivo que las lleve a hacerlo. Que se emocionen escribiendo historias románticas gais entre personajes ficticios no puede ser bueno de ninguna de las maneras, no como los hombres que gritan en los partidos de futbol o los que coleccionan cartas de forma compulsiva, que es una cosa completamente normal y comprensible.

Construir este espacio seguro alrededor del fanfic (que además las ayuda a señalar qué es lo que no les gusta de sus obras favoritas o cómo les gustaría que estas se desarrollaran) es la única manera que estas mujeres tienen de liberar su voz crítica y artística, de luchar contra lo masculino como genérico y de sentirse representadas. Y eso asusta. Y asusta porque todo aquello que es mayoritariamente femenino produce ese rechazo. Y asusta también porque señala comportamientos y tics indeseables, agujeros en las tramas y la poca inclusión que tienen la mayoría de obras de ficción mainstream. Y si es una mujer la que señala todo eso, todavía asusta más.

Bibliografía complementaria

Ally Boguhn, «4 Reasons fan fiction is a feminist pursuit», en Everyday Feminism.
Tabitha Carvan, «Fanfiction is women’s work», en Overland.
Jessica Conditt, «Nerdy, written erotica doesn’t need Tumblr to survive», en Endgadget.
Cupidsbow, «How Fanfiction makes us poor», en Cupidsbow Lifejournal.
Elena Crimental, «La revolución feminista geek y el panorama de la mujer friki actual», en Canino.
Anna Cruz Martín, El fenómeno de la fanfiction, Girona: Universitat de Girona (2016).
Helena Curulla, «Fanfic y literatura erótica», en Wall Street International Magazine.
Alesya Mo, «Mi vida como creador de Fanfics», en WATmag.
Morgan, «The erotic versus the realistic: sex in slash fanfiction», en The Fanfic Symposium.
Jordan West, «How to offend everyone and make yourself cry: writing diversity in fanfiction», en The Mary Sue.
«Fanfiction and utopic Sexuality», en The Learned Fangirl.
«Most fanfic witters are girls», en TV Tropes.

Notas al pie:

  1. Estos datos están extraídos de los artículos: “WattPad revela las tendencias más populares de FanFiction en 2017”, “Why is there so much slash fic?: some analysis of the AO3 Census” y “FanFiction.Net”.
  2. Women and Words

Anna Roldós
Anna Roldós (Reseñas/Novedades/RRSS): Irilaya. Química de formación, librera de vocación; me leo hasta los prospectos de los medicamentos. Enamorada de Japón, del manganime, de los videojuegos, de la animación y de la ilustración. Me encanta la ci-fi. También escribo.


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