Entrevista a Conchi Regueiro

María Concepción, o Conchi, Regueiro es trabajadora social y escritora. Su primera obra fue Tempos agradables (2002), una novela para adultos por la cual recibió el III Premio de Novela Mulleres Progresistas. Su bibliografía abarca tanto novelas para adulto como juveniles, como es el caso de A cerna do segredo, publicada en 2014. Escribe también en castellano, habiendo publicado este 2019 dos obras en este idioma: La refulgencia, con la editorial Cerbero, y Asunto NM, con Saco de Huesos. Ha recibido varios premios y reconocimientos a lo largo de su carrera, como el finalista en la categoría de mejor novela en lengua española en los premios Ignotus de 2008, por La moderna Atenea. También fue seleccionadora, junto con Lola Robles, de la antología Visiones 2016. Se define como escritora de ciencia ficción, pero ha trabajado más géneros en su obra, sobre la cual le hemos preguntado y cuyas respuestas podéis leer a continuación.

Lo primero sobre lo que quería preguntarle es sobre Los espíritus del humo y La refulgencia, novelas cortas enmarcadas en un mismo mundo que desde Cerbero han denominado delibespunk. ¿Qué es exactamente el delibespunk?

Portada de La refulgencia, publicada por la editorial Cerbero.

Delibespunk es una definición muy afortunada que el editor de Cerbero, Israel Alonso, acuñó tras leer la historia seminal de todo ese universo, el relato Isla Faraday, aparecido en el Supersonic número 7, por ese mundo tradicional, rural y estático, en cambio y desaparición, como tan bien describían las novelas del autor vallisoletano. Posteriormente, tanto Los espíritus del humo como La refulgencia siguen reflejando, aunque quizás en no tan gran medida, tanto ese abandono de un mundo tradicional rural y esclavo de elementos inamovibles, como esa dependencia total de la magia para los ciclos de la cosecha o de la salud y la enfermedad, frente a uno industrializado y tecnologizado en búsqueda de un bienestar ajeno a un estamento y unos poderes determinados. Son historias, en resumidas cuentas, del cambio de paradigma, donde la magia viene a representar lo viejo y rancio, y la protociencia que desarrollan los técnicos lo nuevo y la verdadera oportunidad de movilidad social en la forma de una industrialización con su consiguiente urbanización. Como si dijéramos, el negativo de Harry Potter, una idea en la que también me basé mientras escribía Los espíritus del humo.

En Los espíritus del humo hay un narrador poco habitual: una segunda persona del plural, que además rememora lo que les ha pasado a las protagonistas. No es una voz habitual y provoca una sensación extraña de primeras. ¿Por qué decidió usar este narrador y no otro?

Debo confesar que cuando pensaba en una historia ambientada en el universo de Isla Faraday se me ocurrió casi simultáneamente la idea de las hermanas y ese uso de la segunda persona del plural, precisamente por el tono de fábula moral que la novela acaba por adquirir. Hay que tener en cuenta que tratamos de unas hermanas que han disfrutado de todas las prebendas (educación esmerada, caprichos variados…) y que siguen considerando que el mundo les debe todo, así que esa segunda persona viene bien, pues sirve de recapitulación sobre esa trayectoria personal que deciden mantener ambas. La segunda persona, además, permite un juego muy interesante, y es que quien lo lee puede adoptar dos perspectivas: una, en la que se ve como la persona que advierte y recuerda a esas protagonistas lo sucedido, y otra, en la que se puede poner en el papel de cualquiera de las protagonistas, con lo que tiene, así, una experiencia inmersiva, me atrevo a decir que de «realidad virtual» en literatura.

En ambas novelas la ambientación está muy cuidada, mostrando todos los conflictos que hay durante un cambio de poderes. En este caso, el que se genera al reemplazar la magia por la industrialización y la tecnología. Cuándo yo leí el primer libro, me recordó a Londres, al asociar el humo de las fábricas con el hollín, ¿qué lugar tenía en mente, en realidad, al crear el mundo?

Está muy bien traído lo de Londres, porque sí que es verdad que me basé en todo lo que es la Revolución Industrial y lo que supuso de cambios radicales. Mis historias suelen tener un componente histórico o sociológico, y esa época concreta es paradigmática de todo lo que significa una transformación de esa envergadura, así que el ejemplo de la Inglaterra del siglo XIX es estupendo. Últimamente, me gusta sugerir como ejemplo audiovisual la serie Gentleman Jack para quienes quieran hacerse con una imagen de lo que busco reflejar: hay una sociedad rural, de terratenientes (en mis novelas hablaríamos de los taumaturgos), a la que le quedan dos telediarios frente a la industrialización que viene pisándoles los talones. Me interesan mucho los lugares en declive y transformación, así que cualquier sitio con esas características me viene que ni pintado como inspiración para todas las historias que se puedan englobar en este mundo de la Revolución del Humo.

Portada de La moderna Atenea, en su reedición de Triskel Ediciones.

Este verano salió a la venta una nueva novela suya, Asunto NM, dónde explora el mito del vampiro usando elementos históricos, fantásticos y de terror. Por otro lado, en La moderna Atenea, al principio parece una novela de misterio realista, pero a medida que la narración avanza, la cosa cambia. ¿Ha pensado en escribir más historias de este estilo, que mezclen elementos realistas o históricos con elementos fantásticos, de ciencia ficción o de terror?

Sí, claro. Me interesa mucho la mezcla de elementos y de estilos, creo que da lugar a historias, como mínimo, interesantes. Me gusta mucho la historia contemporánea, y creo sinceramente que puede ser una base perfecta para escribir ciencia ficción al margen de las ucronías, al igual que lo es la biología o la física, por poner un par de ejemplos de ciencias «duras» perfectamente asumidas como buenos mimbres para ese tipo de narraciones, así que seguiré en esa línea, si bien no será exclusiva.

Esta es, por supuesto, una opinión personalísima, pero creo que, en cierta medida, en la actualidad se olvidan en ocasiones las posibilidades de que disponemos para la escritura en los géneros fantásticos y nos centramos en pocas corrientes o elementos pese a toda la oferta disponible: pienso, por ejemplo, en la sobreabundancia de distopías, sobre todo cuando están carentes de contenido político, que es lo que en un principio les dotaba de potencial. Creo que es bueno el uso sin complejos de todo cuanto esté al alcance para enhebrar una narración original (y quiero insistir en el concepto «original»), si con eso la enriqueces.

Continuando con La moderna Atenea, en esta novela también hay una narración muy poco común, alternando diarios, correos, recortes de periódicos… ¿Fue complicado mantener esta estructura toda la novela? ¿Volvería a experimentar así con la narración?

Como siempre, parto de una reflexión previa para decidir la mejor manera de contar la historia, así que, dentro de la dificultad que tiene manejar tantos recursos narrativos a la vez, la utilidad de los mismos es muy adecuada, porque así consigo crear la sensación de tener un puzle por completar, que es lo que experimentamos cuando nos cuentan algo de manera fragmentaria, como es el caso: nos toca ordenar los distintos elementos y rellenar los vacíos, que es lo que finalmente se hace al leer La moderna Atenea (observemos que en ningún momento hay una voz narradora omnisciente que nos explique de pe a pa todo el misterio, es el lector o la lectora quien construye y valida su teoría). Desde luego, fue una experiencia muy satisfactoria y la he empleado en más historias, por el momento, inéditas o en fase de escritura.

Conchi Regueiro. Fuente.

Siguiendo con La moderna Atenea, la mayor parte de la acción transcurre en Galicia. ¿Tiene previstas más historias en castellano que transcurran en la región?

Es curioso que siempre se asegura que La moderna Atenea está ambientada en Galicia, porque yo nunca me la planteé en un sitio concreto, si bien es cierto que tiene distintas cosas que sí que serían eminentemente gallegas. En general, no me gusta ambientar las historias en ningún sitio específico, prefiero que sea el lector o la lectora en cuestión quien decida la ubicación específica. Sí que está abierta la posibilidad de ambientarlas en Galicia, en general, pero sin precisar una localidad concreta.  Me gusta inventar nombres de pueblos y de villas tirando de toponimia (curiosamente, no me atrevo a eso en el caso de ciudades), y sí que esos sitios podrán emplazarse perfectamente en mi comunidad autónoma.

Además de obras en castellano tiene también obras en gallego, ¿qué le hace escoger un idioma sobre otro? Para alguien que no conozca el gallego, pero si castellano, ¿cómo de accesibles resultan sus obras en ese idioma?

No hay un motivo especial, si bien en los últimos tiempos estoy más centrada en el castellano. Por ejemplo, he disfrutado y disfruto mucho con las novelas juveniles en gallego, estoy deseando ponerme con una, lo malo es que ya se tiene una edad y no voy tan rápida escribiendo como antaño, así que toca esperar turno.

Por lo que se refiere a la accesibilidad de mi obra en gallego, en fin, no soy la persona más indicada para hacer esa valoración, pero creo que es bastante legible: es un gallego bastante estandarizado, que sigue la normativa de la RAG, así que cualquiera con un poco de oído para los idiomas puede enfrentarse más o menos bien a esos textos.

Portada de A cerna do segredo, de Baía Edicións.

Dentro de esta literatura en gallego, ¿cuáles son tus referentes? ¿Recomendaciones para aquellas personas que queramos leer algo, tanto de obras traducidas cómo sin traducir?

Referentes variados, actuales y clásicos, y no solo de la literatura en gallego, sino también de la portuguesa, que procuro leer en el idioma original, pues el portugués es lengua hermana. Por poner solo un par de ejemplos: me gusta María Reimóndez, sobre todo sus novelas y otra autora que, de momento, solo está publicando literatura juvenil, pero que es una buenísima es Andrea Maceiras: recuerdo estar de jurado en el IV Premio Meiga Moira y quedar deslumbrada con su novela Violeta tamurana, que luego resultó ganadora (con absoluta justicia): es todo un prodigio narrativo y creo que su autora nos deparará una obra excelente (porque encima es muy joven y tiene un inmenso potencial).

 

Ha escrito tanto fantasía como ciencia ficción como terror, pero seguro que está más cómoda con un género, toca escoger uno.
Por supuesto, la ciencia ficción, sin demérito de los otros dos. Es un género que de verdad permite reflexionar sobre los cambios de una sociedad en sus diversos elementos: acceso a la tecnología, cambios en las ideas, avances… Últimamente tiro mucho por el terror, debe de ser cosa de la edad, pero lo cierto es que sigo y seguiré autocalificándome como escritora de ciencia ficción con frecuentes incursiones en otros géneros.

¿Qué nuevas obras hay para el futuro? ¿Para cuándo más delibuspunk? ¿Se ha pensado que alguien más cuente historias en ese universo?

Estoy a vueltas con una novela que es la ampliación de un cuento publicado en la revista Mamut y que, si mis cálculos salen bien, vendría a enlazar con otras novelas, digamos, de ciencia ficción pretérita, también a la espera. Además, hay por ahí una historia juvenil en castellano. Es la primera vez que escribo para ese grupo de edad en español y la verdad es que estoy expectante. En cuanto al delibespunk, espero seguir escribiendo obras ambientadas en ese universo, pues es de verdad estimulante. Ahora tocaría saltar el charco y ver cómo esa tensión entre la sociedad tradicional y la industrial se está desarrollando en Ultramar, a ver si más pronto que tarde puedo dar noticias de esa nueva criatura.

Debo confesar que nunca había pensado en la posibilidad de que otras personas escriban en ese universo delibespunk, y, sí, podría ser interesante ver qué otras aportaciones se podrían hacer al mismo, aunque también soy de la idea de que una creación como esta, que responde a un montón de filias y fobias propias y diverso bagaje acumulado, debería ser como unas zapatillas, de uso y comodidad exclusiva para quien las lleva. Con este ejemplo tan prosaico quiero decir que lo que importa, sobre todo, es tener una voz y un estilo intransferibles, así que animo a quien quiera escribir a que busque sus propias historias y mundos, aunque, por supuesto, está cordialmente invitado/a a la Revolución del Humo.

Darkor
Darkor_LF (Artículos/Reseñas): Física por las mañanas, por las tardes escribe en Todas Gamers, habla en El Pugcast y otros podcasts. Además tiene un blog y se queja por Twitter y da la turra en su letter. Le gusta escribir en batín y con pipa falsa.


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