Entrevista a Eva Cid

Cuando hablamos de crítica de videojuegos es imprescindible mencionar a Eva Cid, almeriense que ha colaborado a lo largo de los años en diferentes medios, haciendo análisis de diferentes obras y formatos (series, películas…). Además de todo esto, ha publicado varios en relatos en diversas antologías de ficción. Ahora mismo su tiempo se reparte entre escribir en su propio Patreon, colaborar en diversas webs, como Anait Games, y terminar de preparar su novela. Hemos aprovechado estos meses raros para hacerle algunas preguntas sobre videojuegos, sus obras y el resto de sus aficiones, además de que nos cuente un poco sobre su novela.

Antes que como escritora de ficción, se te conoce como crítica cultural, sobre todo de videojuegos, ¿cómo fueron tus orígenes en este mundillo? ¿Qué te llevó a decir «tengo opiniones sobre esto»?

Siempre me ha gustado escribir, desde niña, y siempre me han gustado los videojuegos, también desde muy niña. Supongo que era cuestión de tiempo empezar a escribir sobre videojuegos. Creo que me animé porque el tipo de cosas que yo sentía hacia determinados títulos, el tipo de apreciaciones que extraía cuando jugaba, no las veía reflejadas en la crítica de entonces. Pensé que quizá yo tenía algo que aportar, ni mejor ni peor, simplemente distinto, y empecé a escribir mis primeros textos, a publicarlos por mi cuenta en varios blogs personales, a moverlos por redes sociales, hasta que empecé poco a poco a llamar la atención de diferentes medios. Y hasta ahora. Llevo aproximadamente diez años escribiendo crítica cultural sobre videojuegos de forma profesional.

 ¿Qué cambios has visto y vivido en la industria y la crítica de videojuegos en todos estos años?

Muchísimos, es fascinante. La industria es muy joven y por tanto cambia muy deprisa, los cambios son muy perceptibles. Ha cambiado desde el modelo del mercado con la irrupción de las plataformas móviles, el alcance y la naturaleza de los denominado videojuegos indies, las ambiciones narrativas y artísticas incluso de los títulos más comerciales y un largo etcétera. La crítica, lógicamente, también ha cambiado; se ha diversificado y se ha especializado. Ahora mismo hay cabida para multitud de enfoques diferentes, influenciados por disciplinas tan distintas como las ciencias sociales, la arquitectura, la psicología, la crítica de arte, el enfoque histórico, de género, etc. Tanto el sector de los videojuegos como el de la crítica han crecido juntos de la mano, retroalimentándose. Es muy bonito y me hace muy feliz ser parte de esto.

Portal o la ciencia del videojuego, editado por Héroes de Papel

Además de artículos, en 2016 publicaste un ensayo diseccionando la saga Portal. ¿Cómo fue el proceso de investigación del desarrollo y el proceso de escritura de algo más largo?

Portal o la ciencia del videojuego, editado por Héroes de Papel. El proceso de investigación fue terriblemente largo y farragoso, porque las fuentes procedían de disciplinas muy distintas: humanidades, desarrollo de videojuegos, historia, literatura, psicología o didáctica. Mi labor era unificar todas esas visiones con cierto propósito. Es un ensayo con muchísimo trabajo de investigación detrás. Posteriormente, la escritura del manuscrito fue mucho más entretenida, por suerte. Es un texto riguroso con mucha base teórica, pero no es un texto académico, en ningún momento quise que lo fuera. Y aunque riguroso, creo que también es un libro muy personal. Mi idea era la de escribir un ensayo especializado y que profundizara en la materia, pero accesible y ameno. Al final quedé bastante contenta con el resultado y la recepción del libro en general fue muy buena. Recientemente ha salido también en formato ebook.

Siguiendote en twitter y Patreon es fácil ver cuáles son tus juegos favoritos, pero, ¿cuáles destacarías de entre todos ellos y por qué?

Por acotar, me gustan sobre todo los RPGs (tanto orientales como occidentales) y los juegos que, independientemente de su género, sean interesantes a nivel narrativo, que arriesguen, que intenten contarme otras cosas, o las mismas de siempre, pero de otra manera. Luego en realidad juego a casi todo y tengo mucha facilidad para disfrutar casi de cualquier género, pero más o menos mis preferencias van por ahí. Concretamente soy una enamorada de los juegos de Hidetaka Miyazaki (la saga Souls, Bloodborne y Sekiro) por el talento, la intensidad y la pasión que encierran; del trabajo de Fumito Ueda (Shadow of the Colossus, The Last Guardian) por la sensibilidad y la delicadeza que transmite, y de las producciones mastodónticas de Rockstar, por la sátira desvergonzada y las posibilidades jugables.

Además de Patreon, colaboras en varios sitios como la Revista Cactus, haciendo análisis no sólo de juegos sino de películas, series y libros, ¿qué destacarías de los últimos años de todo lo que has analizado?

 Es muy complicado quedarme solo con uno o varios artefactos culturales, pero disfruté especialmente de la época en la que se estrenó Twin Peaks The Return porque literalmente enloquecí y mi obsesión se tradujo en dos artículos, diferentes pero complementarios. También la reciente Watchmen, de Damon Lindelof, que analicé para Cactus. Un cariño especial le tengo a Fun Home, de Alison Bechdel y al texto que escribí al respecto. Es un cómic que me marcó muchísimo.

Imagen de Eva Cid

Estudias, trabajas y escribes ficción y no ficción, ¿te has creado alguna rutina para sobrellevar todo? ¿Cómo estructuras tu día y tu tiempo?

 Tengo una rutina, el problema es que en ocasiones no soy capaz de seguirla porque la constancia no es mi fuerte, y al final mis días se convierten en una consecución de momentos de agobio porque a veces siento que no puedo con todo. O podía, mejor dicho. A raíz de la crisis del Covid-19 he perdido mi trabajo, el «normal», el de la nómina y el que me daba estabilidad no tanto económica, porque era una cosa un poco precaria, pero sí mental, porque era un contrato fijo. Ahora mismo toda mi actividad profesional y todos mis ingresos proceden de la escritura, aunque soy consciente de que esta situación no puede alargarse demasiado en el tiempo y tendré que buscar muy pronto otro trabajo de verdad. Ahora mismo aprovecharé la tesitura para sacar adelante varios proyectos editoriales que tengo firmados y en unos meses ya veremos.

En los últimos años has publicado relatos en varios sitios, como en Estío. Once relatos de ciencia ficción climática. Allí escribes un relato llamado «Nómadas» en un mundo postapocalíptico, pero con un toque de esperanza, ¿por qué escogiste el optimismo frente al cinismo?

La verdad es que nunca había pensado en Nómadas como un relato optimista, pero me gusta mucho que se perciba así. Lo que está claro es que cínico no es. El cinismo me resulta un enfoque perezoso y aburrido en tanto la voz narradora parece que se quiere poner por encima de lo que está contando en un intento de revestirse de prestigio y autoridad. Entiendo que es una voz válida, apropiada para contar según qué cosas, pero yo personalmente no estoy nada segura de que sea ese el enfoque que quiero darle a mis historias, no me siento cómoda. Me gusta mucho más la idea de que existan espacios en los que florezcan las redes de apoyo mutuo, la solidaridad y la empatía en situaciones terribles y adversas que asumir que todo el mundo es perverso y corrupto en estados de desestructuración social.

En Cuadernos de Medusa, con tu relato «La Liga» planteas otra vez un mundo duro y un grupo de mujeres apoyándose para poder vivir más libres. ¿Dirías que se va a volver tu sello personal? ¿De dónde te vienen estas influencias?

El principal interés que tengo con la ficción es escribir historias sobre mujeres, lejos de los roles y estereotipos con los que suelen abordarse en la ficción las relaciones entre mujeres. Me interesa especular con mundos posibles y cómo la categoría mujer encaja en ellos, pero también obviar por completo cualquier voluntariedad de análisis de género y simplemente escribir sobre mujeres porque llevamos siglos de novelas en las que solo aparecen hombres sin que esto tenga justificación alguna por parte de sus autores. Así que supongo que mi sello personal, al menos de momento, es ese. Historias sobre mujeres lejos de enfoques estereotipados. Entre las influencias da las que soy consciente se encuentran escritoras como Joanna Russ o Suzanne Collins, pero reconozco que también hay mucha influencia de los videojuegos en mis historias, concretamente de las sagas Fallout o Mass Effect, o de películas como Mad Max Fury Road.

Portadas de Estío. Once relatos de ficción climática y Cuadernos de Medusa

Este mes de septiembre (la fecha original era junio, pero hubo una pandemia mundial al poco de mandar la entrevista) publicas novela con Amor de Madre que tiene a señoras y robots, ¿qué más nos puedes contar de ella? ¿Cómo ha sido el proceso que ha tenido?

Pues de momento puedo contar que es una novela a mitad de camino entre la ciencia ficción y la fantasía (no tengo muy claro cómo catalogarla, tampoco he pensado mucho en etiquetas). Hace muchos siglos que la Tierra dejó de ser habitable para nosotros. Nuestros descendientes sobreviven en un planeta formado por dos grandes continentes, dos civilizaciones que han evolucionado de manera completamente distinta. La particularidad es que uno de estos continentes está habitado sólo por mujeres.

La historia tiene dos protagonistas principales, cada una perteneciente a una de estas civilizaciones, y la trama se va desarrollando de forma alterna en un continente y en otro hasta que los caminos de ambas parece que empiezan a confluir. De fondo hay conflictos sociales, tecnológicos e identitarios, rencillas históricas y la amenaza de una nueva crisis. Y sí, también hay robots, pero no en el sentido convencional.

La idea para la novela me surgió hace unos años. De hecho, el relato de Cuadernos de Medusa es una especie de prólogo que escribí cuando ya estaba trabajando en la historia.

Darkor
Darkor_LF (Artículos/Reseñas): Física por las mañanas, por las tardes escribe en Todas Gamers, habla en El Pugcast y otros podcasts. Además tiene un blog y se queja por Twitter y da la turra en su letter. Le gusta escribir en batín y con pipa falsa.

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