Reseña: The Carpet Merchant of Konstantiniyya

Un hombre no sale de su camarote hasta que se pone el sol. Los marineros, sorprendidos, lo saludan. Es moreno, con un turbante naranja, unos pequeños anteojos y muchas ojeras, y dice que tiene sensibilidad al sol y por eso no ha salido antes. Los marineros se ríen y comentan que debe ser su amuleto de la suerte, pues en este viaje no ha habido ratas a bordo. Cuando se despiden, el hombre saca una rata del abrigo, susurra un “bismillah”, un “lo siento”, y muerde la rata para tomar su sangre.

Se trata de una mujer joven, con gafas, mechas rubias y los hombros tatuados con lo que parecen pájaros y flores.

Reimena Yee.

Así empieza The Carpet Merchant of Konstantiniyya, una de las historias interiores de The World In Deepest Inspection, el webcómic experimental de Reimena Yee que se está publicando de forma independiente en Unbound, una plataforma británica de autoedición de libros a través de micromecenazgo.

No recuerdo cómo llegué a la obra de Yee, pero desde hace años he seguido sus proyectos, que espero que veamos en nuestro idioma: desde Séance Tea Party, una historia para niños sobre una niña y la fantasma que habita en su casa, pasando por My Aunt Is a Monster, una futura publicación gráfica sobre una niña ciega escritora y su tía, que guarda un gran secreto, hasta su proyecto más ambicioso, Alexander, The Servant & The Water of Life, una iteración de los romances de Alejandro Magno vistos desde el siglo XXI.

En The Carpet Merchant of Konstantiniyya, después de esta pequeña escena inicial y de otra, donde vemos a nuestro misterioso protagonista vender una alfombra hecha por su familia, nos adentramos en la juventud de Zeynel, hijo de estudiosos, médicos y sabios sefardíes, en la sociedad otomana de finales del siglo XVII. Zeynel, que vive con un miedo terrible a su futuro y a las expectativas de sus padres, se encuentra con una familia de mercaderes de alfombras para proponer un matrimonio. En contraste con las inquietudes de Zeynel aparece Ayşe, una mujer que tiene muy claro lo que quiere y cómo lo quiere; lo único que necesita es alguien que la ayude en su sueño de montar un negocio de alfombras en Estambul. Y ese alguien, si todo va bien, será Zeynel.

Sobre un fondo rojo aparece una especie de jardín en la noche, de estilo mil y una noches. Hay unos rosales y en el centro se ve a una mujer y un hombre que se dan de la mano.

La cubierta del primer volumen de The Carpet Merchant of Konstantiniyya.

La historia se divide en cuatro partes, recopiladas en dos volúmenes. En la primera parte, vemos la evolución de Zeynel en el hogar de Ayşe, su boda y los problemas que surgen en su matrimonio; en la segunda, vemos el acto clave que convertirá a Zeynel en lo que será el resto de su vida, y en las dos últimas contemplaremos las consecuencias de este acto y de aquel que lo provocó.

Así pues, todo cambia el día en que acoge en los caminos, bajo la ley de la hospitalidad, a un hombre que se hace llamar Mora Strigoi. Sin embargo, después de poco Mora se aprovechará de él y lo convertirá en un vampiro. De humano a djinni, Zeynel tendrá que lidiar con el problema de ser inhumano y perder todo lo que aprecia, y ese será el conflicto que nos moverá a lo largo del relato. Pero la historia no acaba solo en la relación entre Zeynel y Ayşe, porque la vida de un ser inmortal es, por desgracia, más larga que la de sus seres queridos. Su matrimonio es muy sentido y muy bonito de ver; ambos mantienen una igualdad como cónyuges y la opinión de uno es apreciada por el otro.

Por otro lado, las alfombras nos conducen y nos llevan de forma gráfica a lo largo del cómic, tanto en sus estampados como en los fondos. Es en su ausencia donde destacan los momentos más íntimos y tiernos, las metáforas que Yee pretende introducirnos en los diferentes relatos dentro de la propia historia: Zeynel como un ruiseñor, Ayşe como la rosa a la que él canta y el amor profesado a la rosa y a Alá. La edición física, en este aspecto, es un lujo para los sentidos, desde el dorado del título de la cubierta hasta los colores vibrantes de las páginas interiores.

Página del cómic. Dice "Los Bilbilicos, a Sephardic love song". Después, entre viñetas donde el hombre le da una rosa a la mujer, el diálogo dice "La rosa enflorece en el mes de Mai. Mi alma s'escurese sufriendo del amor"

Una pequeña canción de amor sefardí. Fuente.

Como os podéis imaginar, The Carpet Merchant of Konstantiniyya es una reinterpretación maravillosa del mito del vampiro desde una perspectiva muy poco occidental, lo cual es de agradecer después de ver una y otra vez las mismas iteraciones de Drácula; además, resulta muy interesante ver la importancia del islam en estos tiempos donde en muchas obras actuales no hay religión o, simplemente, no se la tiene en cuenta.

Si os ha interesado, qué deciros que aún podéis apoyar el proyecto para el segundo volumen. Y si no, siempre la podéis leer en línea. Por mi parte, poco más tengo que añadir, excepto que os la recomiendo muchísimo y que la disfrutéis un montón.

puntuacion5

Claudia Fontana
Claudia Fontana (Edición/Fichas de autoras/Reseñas): Filóloga hispánica en proceso. Era lectora de fantasía épica, pero ahora estoy virando hacia costas extrañas, múltiples y multilingües. Me encantan los cómics, las series, películas de animación y Star Trek. Twitter.


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