Entrevista a ilustradoras: charlamos con Eicinic y Orikye

Hay muchas formas de contar historias. Es una idea que me encanta desde siempre, cuando te das cuenta de que estás acercando una historia de una forma y que podría haber otras tantas maneras de hacerlo.  No solo narradores diferentes, voces únicas o acercamientos a la trama (¡o la ausencia de ella!) que sean distintos; sino todo un mundo distinto. Y, sobre todo, me llama la atención ese paso de “lo escrito” a “lo visual” para contar historias.

Probablemente se deba a que he tenido la suerte durante muchos años de estar en contacto con grandes ilustradoras. Su imaginario, su forma de enfocar una historia, el modo en que la conceptualizan y la plasman es todo un universo nuevo que me apasiona descubrir (y redescubrir). Resulta muy interesante echar un vistazo al modo en que una ilustradora cuenta una historia o cómo simplemente decide acercarse, mostrarla: tienen grandes ideas que mostrar, modos nuevos de hacerlo y creo que, como escritora (o como lectora, como simple espectadora incluso), es enriquecedor a muchísimos niveles. Por eso llevaba un tiempo deseando sentarme con calma a hacer una entrevista que pudiera acercar(nos) un poco más a ese trabajo.

Eicinic y Orikye son dos ilustradoras que se han acercado al panorama editorial independiente mediante ilustraciones de cubiertas. Es solo una parte del enorme trabajo que llevan entre manos, pero que sirve para mostrar la otra cara de una novela: la cara de una cubierta con la que atraer las miradas, solicitar atención y apoyar una historia, contar una versión de la misma para el público, ese cambio de “lo escrito” a “lo visual”.

En los últimos tiempos, muchas editoriales independientes también están apostando por ilustraciones. ¿Qué idea tenéis al respecto: es parte de un arte nuevo, es una evolución más de lo que demanda el panorama editorial?

Eicinic y Orikye: No creemos que sea una novedad en tanto que la ilustración siempre ha estado ligada al sector editorial, pero sí nos parece que hay una tendencia actual de editoriales más pequeñas para desarrollar una imagen de marca que apuesta por un cuidado del producto distinto a través incorporar ilustraciones, dejando así una huella muy personal y nítida en el mercado. Por la parte que nos corresponde, estamos muy agradecidas de que sea así y de poder trabajar con tanta gente maravillosa en proyectos tan diferentes.

¿Cuál es el proceso a la hora de trabajar con la cubierta de una editorial?

Autorretrato por Orikye

El primer paso es la creación de bocetos (a veces incluyendo exploración de personajes y/o elementos de la cubierta), después las pruebas de paletas (para decidirnos por un conjunto de colores y/o una atmósfera), y, por último, el renderizado (pasar los elementos bocetados al acabado final).

En ese proceso, imagino que soléis tener en cuenta las historias, ¿cómo os comunicáis con las autoras? ¿Qué es lo que os gusta saber de esas historias antes de poneros a crear?

Generalmente lo hacemos a través de la editorial, que monta un grupo en alguna plataforma de comunicación. Nos parece muy importante poder comunicarnos con los autores porque nos gusta ser lo más respetuosas posibles con las historias, representarlas como el autor las ha imaginado, bajo la guía de la editorial. Por tanto, nos gusta poder acceder a un tablero con estéticas de la historia o imágenes que los autores hayan elegido que sinteticen el tono de la historia o la atmósfera. Un dossier, un resumen breve, una conversación con el autor sobre por qué esta historia es importante.

 ¿Qué es lo que más os gusta de la parte del diseño de cubierta?

Para Orchi es el proceso de renderizar (¡y si es a pelo mejor!) porque ir puliendo la portada es como descubrir el resultado final y le encanta esa sensación.

Para Eicinic es el proceso de crear el boceto: entusiasmarse con las ideas, las referencias y pensar en cómo le gustaría representar toda la información que tiene.

¿Le daríais algún consejo a una autora a la hora de decidir qué quiere mostrar para vender mejor su obra, o quizá a alguna editorial si quiere decidir por un boceto u otro?

Autorretrato por Eicinic

Establecer un proceso organizado: tener referencias de portadas que se asemejen a lo que tienen en mente, un dossier de los elementos más importantes de la historia (personajes, estéticas, lugares, inspiraciones), estar dispuesto a dibujar (con formas geométricas sería suficiente) para poder comunicar la idea de forma más visual para el ilustrador y establecer con claridad qué se espera del artista y cuáles son sus competencias dentro de este proyecto.

Nuestra sugerencia más personal sería que aquellos que nos contraten estén también dispuestos a dejarse guiar, aconsejar y sorprender por el artista con el que están trabajando, contemplando que trabajar con un artista implica también confiar en su experiencia y criterio, y siendo meticulosos con el campo del que provenga, porque las competencias de un ilustrador y un diseñador gráfico no son las mismas, y aunque pueda haber una confusión o uno pueda hasta cierto punto desempeñar las tareas del otro, ¡también deben especificarse en esas competencias de las que hablábamos antes!

***

Eicinic se ha hecho un hueco como artista freelance desde hace años. Estudió Bellas Artes y empezó a trabajar en este mundo durante la carrera llenando sus redes sociales de diseños de personajes originales o reinvenciones (fantásticas, de ciencia ficción o de realidades intimistas) de otros de lo más coloristas, elegantes o diversos. Las ilustraciones de portada son solo esa antesala de todo un mundo forjado con trabajo y dedicación en el que además existe una parte dedicada a la escritura (hablando de un modo tan tradicional como el que le llevó a ser una de las ganadoras del Premio Jordi Sierra i Fabra). Mantiene ese ánimo por contar historias de un modo compartido por ambas facetas, lo que le da una visión única (y entusiasta) a sus creaciones.

¿Cómo empezó todo? ¿Qué llevó a Eicinic a decidir que quería ser ilustradora? ¿Siempre ha estado ahí? O lo que es lo mismo: ¿un artista nace o se va haciendo poquito a poquito?

Eicinic: Después de pasar los últimos años intentando responder a esa última pregunta, he llegado a la conclusión de que ¿aún no tengo una respuesta clara?, pero que debe de ser un poco de ambos. A veces pienso que quiero dejar de dibujar, que, realmente, el nivel de producción que tengo que mantener todos los días no es algo que quisiera cuando decidí dedicarme a esto, pero no tengo claro que pudiera dejar de ser artista, igual que no sé si podría dejar de dibujar algún día. Todo empezó así, desde que recuerdo: dibujando a finales de primaria. Mis padres dijeron que fue antes, que pasaba las tardes en el estudio pintando cuando era muy pequeña. Supongo que, de algún modo, siempre tuvo sentido dibujar profesionalmente. Solo que ahora necesito algo más que eso, y a lo mejor ahí entra el tener que hacerse, pero para uno mismo. (Pregúntame dentro de dos años, espero tener algo mejor para entonces).

¿Quieres contarnos alguna cubierta a la que tengas especial cariño? O, por el contrario, ¿en qué te haría más ilusión trabajar en ese sentido? Pedir no tiene límites.

¡Me entusiasman todos los proyectos en los que he trabajado hasta el momento! Lo que más me ilusiona es ese momento en el que la editorial me pregunta si podría trabajar con ellos y se vuelcan conmigo en darle forma a un nuevo desafío. La tormenta de ideas, la búsqueda de referencias, ¿contemplar hasta dónde puedo empujar mis límites creativos? Un trozo de tarta. Creo que un ejemplo de esto es la última portada que he trabajado con Hela Ediciones (Coronaria, de Andrea Prieto Pérez), porque quería construir un fondo completo con una perspectiva que no fuera matemática con la idea de trabajar un entorno que se viera chapucero hasta en la estructura de la propia ilustración, y me lo pasé muy bien experimentando con las líneas, con el coloreado, con los detalles de la portada. ¡Oh! En este sentido también me esforcé muchísimo con Romperse en estrellas, de Isabel Fernández Madrid a través de Ediciones Freya. ¿Una portada de estilo art nouveau?, una gozada. ¿UN COLLAGE? GRACIAS POR LA OPORTUNIDAD DE PODER HACERLO. ¿He podido trabajar en portadas de ciencia-ficción, que es INCREÍBLE? Madre mía, GRACIAS. Este año ha sido maravilloso en ese sentido y no tenía previsto llorar con una pregunta, pero bueno aquí estamos.

Tú también has ejercido (y ejerces) como artista freelance, tanto a través de Patreon como de ko-fi. ¿Qué proporcionan esas plataformas? ¿En qué crees que puede haber cambiado el arte y la exposición de los artistas, gracias a las nuevas redes y medios de exposición?

Creo que plataformas como Patreon o Ko-fi se están consagrando para el mecenazgo de arte, a un nivel mucho más popular y democratizado: ahora todos podemos comprar, consumir y apoyar el arte que nos gusta, contribuyendo a las experiencias y desarrollo de artistas y, posiblemente, en una industria que está a medio camino entre promover la desvalorización del arte y seguir defendiendo la concepción elitista del mismo en un entorno extremadamente competitivo, la aparición de plataformas de apoyo es un gran alivio y una pausa. En mi opinión, la desaparición de las galerías, del genio incomprendido y del Arte con mayúscula, nos ha traído muchos beneficios, incluso si esos beneficios están sujetos a una estructura de productividad y/o engagement que es difícil de mantener. No ha desaparecido el concepto de las academias, pero ya no es necesario acudir a ninguna para ser un buen artista; eso es muy importante. Todos podemos acceder al arte, todos podemos ser parte del arte, todos podemos crear arte sin la validación de una oligarquía. Ahora creamos según las tendencias, adaptamos nuestros estilos según la demanda, somos un negocio. ¿Bien? Yo digo sí. ¿Pero? Siempre buscando la fórmula que funcione con nosotros mismos, la forma de estar en paz con lo que hacemos.

Es gracias a que el arte se haya convertido en un negocio al acceso de todo el mundo que hay muchísimas, muchísimas voces diferentes haciéndose oír en mayor o en menor medida, contando sus historias. Esto no hubiera sido posible antes del ordenador o de Internet, y creo que muchos de los problemas que experimentamos (el agotamiento, la lucha contra los algoritmos, la consagración de un público, encontrar la tecla correcta…) vienen de que somos la generación abriendo el paso y tenemos que allanar el camino, encontrar el equilibrio, trabajar en mejorar la industria, en exponer los procesos dentro de la misma y en educar a nuestro público en el nuevo valor del arte y las nuevas concepciones del mismo.

Ilustración para la cubierta de Coronaria por Eicinic

Aparte de ilustradora, eres también escritora. ¿Quieres contarnos un poco algún proyecto al respecto?

Libélulas es un proyecto de tres historias de ciencia ficción con personas aprendiendo a quererse dentro de un mundo en ruinas que me gustaría ilustrar, si tuviera la oportunidad (¡una de ellas está ya escrita!). Este proyecto empezó como algo muy diferente y acabó transformándose en una conversación con la parte de mí misma que un día dejó de contar historias, pero que necesitaba seguir contándolas. Ese ha sido uno de los acontecimientos más importantes en los últimos dos años, y me gustaría hacerle justicia. ¡Un proyecto transmedia!, una historia que se apoye en ilustraciones/cómic para avanzar y que quede bien cohesionada… una fantasía. (¡¡Voy a poner velitas!!).

Durante los últimos tiempos, hemos visto muchos tipos de ilustración diferentes que llevan tu firma, desde fanarts hasta portadas más conceptuales, ¿qué es lo que más te gusta? ¿Cuál es el proceso para crear un concepto que englobe toda una idea y permita ver más allá? O, en otras palabras, ¿cuál es el imaginario de Eicinic?

Mi impulso ha sido responder: TODAS, ¡¡¡todo!!! Realmente lo que más me gusta es ¿dejarme llevar por el proyecto? ¡¡Ese entusiasmo!! Me gustaría consagrar mi marca de forma que quienes quieran trabajar conmigo no sea porque yo tenga un estilo artístico muy específico, sino porque me creen capaz de llevar a cabo cualquier idea que tengan. Creo que tiene mucho que ver con venir de ser concept artist en un estudio de videojuegos donde, realmente, no era importante mi lenguaje artístico. Además de que, siendo honesta conmigo misma, si me quedo mucho tiempo haciendo las cosas de una forma termino aburriéndome y esa impaciencia me permite ser versátil con los estilos. También es herencia de la carrera de Bellas Artes: el artista es el que tiene muchas herramientas para comunicar una idea. Supongo que en mi caso es específico al dibujo, pero va un poco por ahí: ¿qué estilo es mejor para contar esto? ¿Puedo intentarlo? (La respuesta es siempre sí: siempre tengo ganas de intentarlo).

¿Cuáles son los sueños de Eicinic? ¿Qué te gustaría conseguir a corto-medio plazo?

A corto-medio plazo me gustaría poder seguir trabajando en proyectos editoriales. ¡Y poder tener tiempo para dibujar para mí misma! Creo que ¿sueños? tendría dos: poder trabajar en un estudio de animación, y, ¿conocéis los cómics SAGA? Una de las personas que más admiro tiene una historia de rebeldes y dragones…

***

Orikye es una ilustradora que destaca por ilustraciones llenas de color y una fuerza muy concreta en cada detalle. Trabaja como freelance y, además de colaborar con editoriales, también se dedica a la creación de cómic. Hace mucho que trabaja en historias propias desde esa parte visual, desde la construcción de ambientación hasta el diseño de personajes y deja pinceladas de esa pasión que tiene por el norte, lo épico y las relaciones entre personajes en los detalles.

 ¿Cómo empezó todo? ¿Qué llevó a Orikye a decidir que quería ser ilustradora? ¿Siempre ha estado ahí? O lo que es lo mismo: ¿un artista nace o se va haciendo poquito a poquito?

Orikye: ¡Creo que un artista nace y se hace! Aunque le doy más peso a lo segundo que a lo primero; considero que necesitas una pasión para dedicarte al arte, pero dicha pasión no llega a ninguna parte si no trabajas en ella. No es ningún tipo de don mágico o talento inalcanzable, puedes ponerte a dibujar a cualquier edad y llegar a un nivel más que profesional. Pero eso no significa que no requiera años de esfuerzo y práctica, además de tener mucha paciencia para no dejarlo atrás en los momentos difíciles o frustrantes.

En mi caso, siempre me ha gustado dibujar, desde que era una niña, sobre todo porque en mi casa el arte siempre ha estado muy presente. Mi madre pintaba y ha sido una gran inspiración para mí, y mi padre nunca me ha negado el apoyo o ha dejado de animarme a seguir este camino. Siempre he sentido que era lo que se me daba bien, lo que más disfrutaba haciendo y en lo que me veía trabajando toda la vida.

¿Quieres contarnos alguna cubierta a la que le tengas especial cariño? O, por el contrario, ¿en qué te haría más ilusión trabajar? Pedir no tiene límites.

Está mal que lo diga, ¡tengo cariño a todas mis portadas! Con todas he aprendido algo nuevo o he empujado mis límites para atreverme a ir más allá, además de que me parece una sensación increíble, la de dar arte a la idea de otra persona. Aunque quizás tenga más cariño a las primeras, porque a pesar de que creo que podrían mejorarse (con eso de ir cogiendo más técnica con los años), ¡fueron un gran pilar para poder dedicarme a esto!

Eso sí, tengo clarísimo que me encantaría trabajar en alguna portada relacionada con la fantasía épica, porque hasta ahora es el único género para el que no he hecho ilustraciones y el que más me gusta leer o incluso escribir. Sería un honor poder trabajar en algo relacionado con ello, editoriales, guiño guiño, codazo codazo 😉

Además de trabajar en el panorama editorial, trabajas también con artista freelance, ¿qué destacarías de ese trabajo? ¿Qué mensaje le lanzarías a otros artistas, sean plásticos o de otra modalidad, sobre ese tema?

Honestamente y por no ponerle florituras, ser freelance es muy duro y requiere mucho sacrificio. Como ventajas destacaría las que puede nombrarte cualquier autónomo: tu propio horario, tu propia oficina, tus normas y en general tu ritmo de vida, pero siempre está sujeto a cualquier imprevisto o susto que pueda surgirte a lo largo del mes. Creo que daría dos tipos de mensaje respecto a esto: uno para tu trabajo, que es que tengas siempre un plan b preparado (una lista de clientes o trabajos “de repuesto” a los que puedas acudir en caso de que surja un imprevisto) para no llevarte ningún susto, y el otro para ti, que es respetarte a ti mismo, no presionarte para trabajar por menos, saber que, aunque duela, es mejor rechazar un trabajo con unas condiciones lamentables que arrepentirte después.

Ilustración de Orikye

Últimamente también estás preparando un cómic, ¿te gustaría hablarnos sobre ese trabajo?

¡Pues que llevo muchos años con él! Es una idea que ha ido evolucionando mucho, de hecho, al principio iban a ser una serie de novelas porque me gusta mucho escribir, pero tengo más paciencia dibujando que escribiendo, la verdad.

¡Así que la novela se transformó en cómic! Que es un formato bastante diferente y en el que no he trabajado nunca de forma “seria”, para ser honesta (he hecho viñetas pequeñas y cosas así, pero nunca nada a gran escala), pero que me está gustando mucho experimentar porque es muy diferente a la ilustración. Lo único que comentaré sobre la historia es que es pura fantasía, que es mi género favorito, con dragones, magia, el poder de la amistad y el amor y otros clichés variados, y que estoy deseando poder sacarla a la luz. Tengo la intención de publicarlo de manera online y accesible para todo el mundo (¡completamente gratuita!), ya que es una historia que me hace mucha ilusión compartir por la pasión que tengo por ella (¡ah! y de momento, se titula “Eadla”).

Te gusta mucho el diseño de personajes, las relaciones entretejidas entre ellos y es algo que se muestra a menudo en las ilustraciones personales que subes a las redes. ¿Cuál es la dificultad de plasmar todo eso a nivel de ilustración?

Siempre me ha gustado mucho diseñar personajes porque desde que era pequeña me ha gustado rolear y a la hora de ilustrarlo me fijo muchísimo en los pequeños gestos que expresan dichos personajes. La dificultad más mencionable es que a la hora de visualizarlo es un poco más complicado que imaginármelo en mi cabeza, entre otras cosas por temas de anatomía o cosas así. Pero siempre hago más de un boceto para intentar llegar a la idea más cercana que tenía desde el principio y eso me ayuda a explorar dicha idea.

¡Colores! Si se identifica un detalle con tu obra suele ser el uso del color (y las enormes melenas de los personajes). Cuéntanos cuál es el secreto, ¡o tu color favorito!

Esta respuesta va a ser un poco descafeinada, pero, en honor a la verdad, la mayoría de las veces no tengo ni la menor idea de lo que estoy haciendo, jajaja. En su momento tuve que estudiar muchas cosas relacionadas con el color (círculo cromático, teoría del color, cómo se crean los colores de forma natural…) y en cierto modo todo ese conocimiento se ha quedado bastante arraigado en mi cabeza, por eso creo que a la hora de ponerme a elegir colores lo hago de manera muy instintiva, bajo las reglas artísticas, pero escogiendo “a ojo” qué me parece que funciona mejor o peor. Mi paleta favorita, por ejemplo, son los tonos de atardecer/nocturnos, entre azul, violeta y dorado.

¿Cuáles son los sueños de Orikye? ¿Qué te gustaría conseguir a corto-medio plazo?

El principal, empezar a publicar mi cómic. Por supuesto, me encantaría también terminarlo, pero con comenzar a trabajar en él y poder actualizarlo de momento me doy por satisfecha. En temas más serios me encantaría poder trabajar en un estudio o algo parecido para poder tener un sueldo fijo todos los meses. Me encanta ser freelance y ahora mismo no me va mal, pero es verdad que es un trabajo muy imprevisible y nunca se tiene la certeza o seguridad de que te va a ir siempre bien. Y ya como sueño lejano o fantasía, me encantaría poder hacer una película de animación de mis personajes ❤

 Andrea Prieto
Andrea Prieto (Investigación/Opinión): ¿Matasanos que suele responder con otra pregunta? Sí, justo. Desde antes de eso, lectora de lo que aparezca y escritora de lo que se pueda (o de lo que quiera, según el cambio de la marea), con muchas palabras a la espalda.

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