Reseña: Zoo City

La mezcla de novela negra y fantasía es una de esas combinaciones que siempre queda bien. Y si no que se lo digan a Lauren Beukes y su Zoo City.

Antes de seguir con la reseña, una advertencia: esta novela no ha sido publicada en castellano. Nosotras os reseñamos la edición en catalán, publicada en 2022 por Mai Més, con traducción de Lluís Delgado.

Zoo City fue escrita en 2010. Ganó el premio Arthur C. Clark de 2011 y estuvo nominada al British Science Fiction Association y al James Tiptree Jr.

Su autora, Lauren Beukes, nació en Johannesburgo, donde tiene lugar la historia, y nos la muestra sin edulcorantes, reflejando barrios decadentes, donde imperan las mafias, la prostitución y las drogas, y donde la gente marginada sobrevive a base de trabajos mediocres y a merced de bandas criminales y de la policía corrupta.

Retrato de la autora, Lauren Beukes.

Pero centrémonos en lo que de verdad importa: la historia.

El mundo que nos describe Beukes tiene mucho de magia, a pesar de describirnos una realidad muy palpable y actual. Brujos y hechiceros forman parte del día a día; encantamientos para proteger a las personas; pócimas para cualquier situación, llamadas muti, y que se usan incluso más que la medicina tradicional…

Pero su particularidad son los animales.

En esta realidad paralela que nos muestra Zoo City, las personas que han cometido un acto atroz quedan vinculadas de por vida a un animal salvaje, que se convierte en una especie de animal de compañía del que no se pueden separar jamás. Si el animal muere, la persona desaparece. Si la persona sufre, el animal sufre. Se los conoce como «animalados» o «zoos».

Además, ese animal concede una habilidad sobrenatural a su portador, llamada shavi, que varía según la persona: confundir a los demás, anular el shavi de otras personas, encontrar objetos perdidos…

La protagonista de esta historia es Zinzi December, una mujer vinculada a un Perezoso que se gana la vida encontrando objetos perdidos (es su don) y poniendo sus dotes de copywriter (en su vida anterior fue periodista) al servicio de una mafia que se dedica a estafar a ricos extranjeros mediante historias rocambolescas de princesas africanas perdidas o niños a los que la guerra ha dejado sin nada en el mundo.

Ilustración de la cubierta de la edición en catalán, obra de Ricard Fernández.

Los pasos de Zinzi se cruzan con los de «Marabú» y «Maltès» (ni idea de qué nombres tienen en la versión original), dos zoos como ella que aparecen cuando una de las clientas de la chica-perezoso aparece asesinada.

De resultas de ese encuentro, Zinzi acaba trabajando para Odi Huron, un magnate de la música que está buscando a una de sus cantantes, que ha desaparecido. Nada menos que Songweza Radebe, de 15 años, integrante junto a su hermano mellizo S’bu del grupo iJusi, la revelación afropop del momento.

Una fauna de lo más peculiar va apareciendo en el camino de Zinzi mientras investiga la desaparición de la chica: su amante, un hombre-zoo como ella con un pasado misterioso que vuelve a llamar a la puerta; periodistas de dudosa moralidad; un hechicero que usa sangre de animales para hacer muti; yonquis que malviven en los suburbios… Y a cada nuevo paso, el embrollo en el que parece haberse metido la protagonista se enreda más y más hasta asfixiarla.

Lo mejor de la novela es, sin duda, ese mundo que nos describe y la manera en que lo hace la autora, con un estilo bello y suave incluso en la atrocidad.

La llum de l’alba, de color sulfurós dels amassos d’escòria, navega la silueta urbana de Johannesburg i entra per la finestra del meu apartament. El meu batsenyal particular. O un recordatori que he de comprar cortines amb urgència.

Pero también la relación de las personas con sus animales: vemos cómo es la vida de Zinzi y su Perezoso, pero también la de otras personas que están a su alrededor y han ganado un animal por culpa de su pasado. Lo que ocurre cuando el animal muere y una presencia sobrenatural llamada el «Profundo» se lleva al dueño a la no-existencia. Y como esas personas viven apartadas de la sociedad, señaladas por ese animal que es la prueba irrefutable de un crimen.

También destaca el retrato de la ciudad de Johannesburgo y de la cultura sudafricana y de otros países del continente; de los refugiados y de la multiculturalidad, y también de la brutalidad y la guerra.

Cubierta de la edición inglesa, con tres de los protagonistas de la novela: Zinzi, «Marabú» y «Maltès».

Algo que me gustaría destacar con relación a esto, y también con relación a la edición catalana del libro, es el uso del vocabulario propio que se usa en la novela y que se ha mantenido: expresiones en zulú, afrikáans y argot propio de la ciudad y el país. Lo que no me ha gustado tanto es que la traducción de esas expresiones se recoge al completo en un glosario al final del libro, sin notas al pie, que, sinceramente, dificultan muchísimo la lectura. Sí, vale, las notas al pie son un coñazo, pero más coñazo es tener que buscar el significado de la palabra al final del libro. Yo os confieso que dejé de hacerlo cuando llevaba menos de la mitad del libro, y aunque es cierto que pude entender la mayoría de las palabras por el contexto, hubiera agradecido mayor comodidad para no perderme ningún matiz.

Lo último que me queda por comentar es lo que menos me ha gustado de la novela y que también tiene relación con esto que os contaba un poco más arriba sobre la brutalidad: estamos hablando de una historia MUY violenta y MUY oscura. Así, en mayúsculas. La esperanza brilla por su ausencia en toda la historia y al final parece que, hagan lo que hagan sus protagonistas, todo seguirá estando igual de mal en el mundo.

La violencia es una constante: maltrato animal, maltrato infantil, asesinatos muy sangrientos… Lo único que, por suerte, no vemos de forma explícita son violaciones (alguna se menciona de pasada, pero nada gráfico, cosa de agradecer en un libro de esta temática y teniendo en cuenta que suele ser el recurso fácil para este tipo de obras). Pero, desde luego, Zoo City no es una lectura para estómagos sensibles.

Reconozco que es un aspecto totalmente subjetivo y que probablemente habrá gente que disfrutará de esta parte. Pero, personalmente, habría agradecido algo de luz entre tanta oscuridad. Porque al final… ¿qué queda si no hay esperanza?

Desde La Nave Invisible queremos agradecer a la editorial Mai Més por habernos hecho llegar el ejemplar para la reseña.

Anna Roldós
Anna Roldós (Reseñas/Artículos/Corrección): Escritora, editora y exlibrera. Licenciada en Química, abandoné ese camino para dedicarme a lo que me apasiona de verdad: los libros. Escribo relatos, novelas y fanfics de fantasía y ciencia ficción. Fangirl de muchas cosas de las que me gusta hablar en mi cuenta de Twitter. Web.

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