Entrevista a Emma Ríos

Cada agosto desde hace 25 años se celebra en A Coruña el festival Viñetas desde o Atlántico, para acercar a esta esquina de Galicia lo mejor del cómic, nacional e internacional. Allí pudimos tachar una de las charlas que teníamos pendientes de hacer desde hace años. Emma Ríos nos llevó a una cafetería y pudimos preguntarle por sus obras, por su futuro, y acabar hablando de videojuegos, series y mucho más.

Esperamos que les lectores disfrutéis esta entrevista la mitad de lo que la hemos disfrutado preparándola, porque no todos los días, ni todos los años, podemos disfrutar de un rato así.

Mirror está hecho a cuatro manos con Hwei Lim, y alguna vez has comentado que eras fan de ella antes de empezar esta obra. ¿Cómo surge esta colaboración y la historia de Mirror?

Conocí a Hwei en 2008 gracias a una beca que nos dieron, un workshop en Japón que hicieron a través de una asociación que tiene base en Singapur; un encuentro entre autores asiáticos y europeos. Nos eligieron a ocho artistas europeos y a ocho asiáticos. Nos pusieron a trabajar por parejas, sin conocernos de nada, solo porque el equipo de tutores consideraba que nuestro estilo podía ser afín y podría generarse un trabajo conjunto interesante. A mí me tocó con Hwei, así que nos conocimos por email haciendo un cómic juntas.

Ella se había hecho una chica que estaba aburrida de su trabajo, que estaba super aburrida y que la obligaban a ir a una excursión a ver un templo y era todo muy nihilista. Yo me había hecho un tipo que había perdido el trabajo en la fábrica de turno, que era indigente y que bebía un cartón de vino Don Simón en la calle. Estos dos personajes se encontraban en sueños, no hablaban el mismo idioma y hablaban con imágenes y tal y era muy optimista. Aquello ya lo habíamos empezado a cuatro manos.

Ahí habíamos intentado unificar el estilo visual. Entonces, intentábamos trabajar con el color para que pareciese el mismo dibujo y encajase todo.

En acuarelas, un paisaje. En primer plano, un árbol con las ramas muy extendidas hacia los lados. Las ramas dejan un hueco en el centro, donde están el título y un gato sentado en una de ellas. Al fondo hay montañas. Bajo el árbol, hay varias personas a las que no se les distinguen los rasgos.

Cubierta del primer volumen de Mirror.

Mirror es distinto: Mirror: La Montaña, el primer volumen, lo escribí originalmente yo para que lo dibujase ella, mientras ella escribía para mí las historias cortas. Como nos conocíamos mucho ya, también fuimos modificando el material original de una y de la otra como considerábamos mejor, pero se nota menos. El segundo fue más complicado; nos apetecía mucho profundizar en el mundo y en la historia de Elena, que era un personaje que se había quedado un poco atascado en el primer libro y que al final se convertía en la protagonista indiscutible y en uno de nuestros personajes favoritos.

Al principio iba a ser una serie limitada, pero a Image Comics le gustó mucho la serie y nos dio la posibilidad de hacer una serie regular; numerarla otra vez y lanzarla como serie regular, porque le parecía bastante chulo. Y pensamos que haríamos un segundo arco y construimos todo lo que queríamos, como si fuese casi un anime. Y el problema fue que acabamos exhaustas. Tuvimos problemas de salud las dos, porque los tiempos son muy difíciles y no era un libro como para tener una distribución mensual. La gente estaba muy emocionada pero era un libro que tenía que leerse seguido. Lo pasamos mal pero al final conseguimos sacar el tebeo adelante.

Y dije que fuésemos a cuatro manos porque iba ayudarnos a las dos. Ella iba trabajando sobre la idea base del guion, cambiaba diálogos, cambiaba escenas enteras y tal mientras yo también iba avanzando, dibujando por otra parte, ambas hablando continuamente y siendo conscientes en todo momento de lo que estaba haciendo la otra, hasta que lo unimos todo en conjunto. Fue una maravilla, como durante la beca. Las dos estuvimos muy cómodas. Como nos conocemos mucho y tenemos mucha confianza podemos hacer cualquier cosa sabiendo que a la otra le va a gustar, y al final ya era una sola cabeza conjunta trabajando. El conjunto final me parece bastante satisfactorio; personalmente es de lo más difícil que he hecho y estoy orgullosa de nuestro trabajo. Fue muy emocionante poder superar el problema de acabar el libro a pesar de que nos llevase tiempo.

Queríamos un cierre digno, dentro de las limitaciones que teníamos, para nos personajes que queríamos mucho. Porque el problema era el sistema de preorder americano: tú sacas un tebeo mensual y tienes unas ventas más o menos estables, aunque siempre van bajando a medida que pasa el tiempo. El mercado americano es despiadado y especialmente para ese tipo de libros pequeños. Nosotras somos conscientes de todos los números, estábamos viendo toda la información. Era bastante difícil ver que estábamos trabajando tanto y no lo estaba leyendo mucha gente. No sabíamos qué proyecto de futuro tenía el libro. Image Comics evidentemente nos apoyó muchísimo y se alegró un montón de que acabáramos el libro y les encantaba. Lo hemos hablado y llegará el momento en el que podamos sacar la reedición en un tomo, revisada, probablemente.

En España veo a gente que sigue leyendo y comprando Mirror, hoy en día, aquí.

Mirror en España gustó un montón y me hace mucha ilusión. En EE.UU. gusta un montón pero ya sabes cómo es el tema ahora; Mirror también está en una editorial que es bastante comercial, y la razón de que estemos ahí es porque para mí Image Comics es el sitio ideal en el que trabajar: las dos conservamos todos los derechos la obra y no interfieren en el proceso creativo, solo para para ayudarnos con las gestiones. Sobre la promoción, Image hace lo posible pero evidentemente tienen un montón de libros y tienen que volcarse más en los que económicamente les resultan más rentables. Aquellos que financian los libros más pequeños al fin y al cabo. En general, en el entorno en el que publico, salvo Bella Muerte mi trabajo es bastante minoritario, a pesar de estar en una editorial y que me vaya bien. Pero claro, cosas como Mirror me recompensan porque de cara a la crítica son especiales. Hwei era la primera vez que trabajaba a esa escala, porque ella estaba muy acostumbrada a trabajar online, a hacer webcomic y tenía una trayectoria. Ella se había hecho viral 200 veces pero en realidad nunca había formado parte de la industria antes y tuvo que acostumbrarse a los ritmos y la presión; y yo nunca había sentido responsabilidad por alguien antes, porque me la había traído yo. Es difícil no sentirse culpable.

Emma dibuja en una mesa inclinada. Por encima de su hombro la observa su gato.

La autora trabajando en su casa.

¿Sigues manteniendo contacto con Hwei?

Sí, somos muy amigas. Sigo hablando con ella todas las semanas. Ella está trabajando de nuevo por su cuenta. Ha sacado varios mini comics, está trabajando en un comic largo. Está muy orgullosa de que hubiéramos sacado el libro entero. Ahora lo terrible es que es muy difícil que nos podamos ver. No la veo desde que fuimos a Vancouver, a presentar, en 2018. Pero estamos en contacto y hablamos. Lo intentaremos este año. Ella juega mucho al Final Fantasy XIV; no podemos compartir servidor pero hablamos mucho del juego. Para mí el Final Fantasy XIV se volvió muy importante durante la pandemia. Yo había entrado antes de la pandemia en el juego.

¿Tenemos tiempo? Te cuento la historia.

Las dos dibujan en grandes trozos de papel. Hwei solo en tonos negros, está acabando un retrato de una persona con pelo largo. Emma tiene un pack de acuarelas abierto y le está dando color a dos figuras humanas ya esbozadas con líneas negras.

Emma Ríos y Hwei Lim en una firma.

El tema es que empecé a jugar; me había vuelto loca con el Return to Ivalice, pero no me atrevía a entrar en un MMO porque soy una persona, yo qué ser, mayor, que ha jugado mucho toda la vida a videojuegos de un solo jugador. El Final Fantasy Tactics es mi videojuego favorito y quería volver a ese mundo, y la gente que lo había construido estaba justo ahí. Recuerdo el E3 en el que salió el tráiler del Shadowbringers y me morí porque flipé con la estética y dije que no me resistía más. Me lo compré en navidades de 2019. Y claro, cuando pasó la pandemia yo ya había había jugado a todas las expansiones tras aprender a jugar desde 0 un MMO, terminología, roles, conceptos… Fue un aprendizaje bastante loco gracias a que la comunidad es un amor. Y como Hwei jugaba, esto era una vía de escape de algo que no fuese ni el trabajo ni la pandemia. Fue como la terapia total. Además tiene una escritura muy adulta e interesante; la última expansión es un cuento nihilista muy inspirador. Lo que estaba haciendo en Anzuelo tiraba un poco por ahí. Lo que hace es buscar la forma de dar esperanza dentro de ese entorno. Se ve que quizás ellos estaban haciendo terapia también.

Aparte de los juegos y los cómics, Hwei y yo somos familia. No nos vemos, pero nos conocemos mucho, conocemos a nuestras parejas; ellos han venido a Galicia varias veces, yo he ido allí. Conoce a mis padres, yo a los suyos…

Mirror recuerda inmediatamente a La isla del Doctor Moreau, pero con un gran cambio de enfoque. ¿Por qué este cambio en el fondo y mensaje de la historia?

Porque yo no quería ser condescendiente y La Isla del Doctor Moreau es muy condescendiente. Hay una versión retorcida de eso, que la hace Tezuka en Oda a Kirihito. Es una historia que está revertida: un ser humano que se convierte en animal. Él es un médico, muy respetado por su comunidad, y a medida que se va convirtiendo en bestia lo empiezan a tratar como una bestia. Él mantiene su personalidad y es un médico estupendo pero se va transformando. Ese tebeo me dio la clave. La isla del Doctor Moreau es la imagen recurrente cuando haces algo con animales con inteligencia emocional que no sean humanos. Porque normalmente los animales son inteligentes y sienten, pero no les tiene por qué importar lo mismo que a ti. A una ballena le importan las cosas de ballena y a una persona le importan las cosas de persona. Me importan mucho los animales y me gusta mucho leer cosas sobre su comportamiento y tengo mucho interés; creo que se nota en Mirror. No es un ser humano que se convierte en una bestia sino una bestia que se convierte en humano. Todo nuestro paternalismo de cara a nuestras mascotas se volvía en contra: a Iván le dan un perro pequeñito y cuando el perro se convierte en una amiga real, la idea era ¿va a sentir él que Xena le pertenece? ¿o no? Porque en realidad nosotros adoptamos a los animales y somos los amos de estos animales. No es una terminología que uso, pero es lo que nos venden. Los llevamos al veterinario como si fuéramos sus padres, dependen completamente de nosotros. Y si de repente se convierte en una persona independiente y solvente, tú no tienes por qué tratarlo de manera diferente a como te tratas a ti mismo o tratas a un amigo como tú.

Me parecía interesante esa sinergia. Viene de Kirihito y de Doctor Moreau. Moreau nunca llega a cruzar la línea: siempre se queda con que son criaturas inferiores. Me gustaba cómo pensar en eso. Ahora estoy haciendo un tebeo que, parcialmente, es una evolución de eso, pero ya hablaremos cuando toque o cuando salga.

La última obra que has publicado es Bella Muerte, concretamente el tercer tomo, La Rata. Fue elaborado mientras tú estabas en España y Kelly Sue DeConnick en EEUU. ¿Cómo se trabaja en estos proyectos estando tan lejos unas artistas de otras?

Mi relación con Kelly Sue es de hace muchos años, y también hay confianza ciega de la una con la otra. Como con Hwei, son relaciones que están muy trabajadas. Como Hwei también es dibujante, la barrera de tareas se difumina, en plan “si quieres cambiar esta escena o quieres reescribir esto me da igual”, “o Emma, si quieres, dibuja tú esto”, pero con Kelly Sue no. Ella es escritora y yo soy dibujante. Y aunque hablamos mucho de temas de argumento, está super claro: todos los diálogos y toda la narrativa son de ella, el peso visual es mío. Es más fácil. Lo que solemos hacer, es que primero hablamos del argumento general, qué nos interesa. Lo trabajamos por escenas: ella me manda el guion como si fuera una obra de teatro; a lo mejor me lo manda por páginas pero en realidad nunca me lo distribuye en viñetas. Yo monto todo y si hay algo que no entiendo de alguna relación entre personajes o creo que hay algo que debemos potenciar, se lo planteo o lo dibujo directamente.

Como dibujante, cuando recibes un guion, es muy fácil leer lo que es importante para la persona que lo ha escrito. Pero a veces ves que te están marcando como importantes en su cabeza cosas, y están pasando por encima de otras en las que tú tienes muchas herramientas para construir algo. Yo trabajo mucho con atmósferas porque creo que cuando tienes cierta inmersión, o reconoces los sitios, o te imaginas los trozos que no están dibujados, aunque te olvides de ella, la historia prevalece más tiempo en tu cabeza. Aunque sean solo sensaciones. Es algo que explica muy bien Borja (González), que trabaja de esta forma y es uno de mis autores favoritos. Los dos solmos hablar bastante de este tema. Y ahí lo modificas, cambias el plano, construyes la escena de forma diferente como dibujante. En el fondo, el último paso es tuyo. Por ejemplo, cuando yo le mandaba los guiones a Hwei se los mandaba de esa forma. Más o menos yo distribuía en mi cabeza, porque también soy dibujante, e intentaba explicarle cómo yo veía la página para que ella lo destruyera y lo cambiase todo. Eso es trabajar a cuatro manos.

Sobre un fondo violeta intenso, siluetas en negro, casi como sombras proyectándose, aparece a la derecha una mujer de perfil. El cuerpo crea un espacio negativo que dibuja espinas y largas ramas de zarzas. Extiende las manos hacia la izquierda, y sobre una de ellas sostiene una figura humana. Más ramas con espinas y algún capullo de rosa le rodean las manos.

Cubierta completa del tercer volumen de Bella Muerte.

Tú cuando dibujas una escena y decides qué es importante de lo que estás viendo, estás escribiendo. Cuando haces un trabajo en equipo, los egos tienen que quedar fuera. Todos los egos tienen que estar orientados a que la otra persona se sienta mejor, porque lo que buscas es tratar de potenciar su idea. Tú lo ves en tu cabeza de una forma y de repente ves que, de todo lo que has escrito, en la otra persona ha generado una emoción especial y lo ha traducido en dibujos. Y eso te llega. Te das cuenta de que esa es una relación muy estrecha, algo muy íntimo. Y eso mola mucho.

Yo dibujo con Kelly Sue, escribo y dibujo con Hwei, he editado en Island. Tratar de imponer tus ideas en lugar de buscar sumar de forma orgánica solo genera incomodidad y que el conjunte no funcione de forma orgánica. Porque en realidad quieres colaborar con alguien, estar trabajando co esa persona. Yo tengo la suerte de elegir a mis colaboradores y también tengo la capacidad y la posibilidad de trabajar sola; cuando hago colaboraciones decido hacerlo a propósito porque me aporta cosas diferentes, y porque me inspira y aprendo mucho, no porque no me quede más remedio.

En La Rata hay un claro cambio de tono respecto a los otros tomos anteriores y se convierte en una historia de terror. ¿Cómo fue el proceso de escritura y desarrollo de este proyecto?

Creo que el componente de terror ha estado desde el principio en Bella Muerte, en general, porque tiene muchos componentes paranormales y mitológicos.

Todo empezó porque cuando Kelly Sue me ofreció trabajar juntas, ella quería hacer una historia de estafadores en los 70. Le dije que si quería hacer algo de época, podíamos hacer un western. Ella es de Texas, y yo soy de aquí; e Andalucía es donde se grababan los westerns de Leone. Me apetecía mucho. Y entonces le mandé un artículo que hablaba del surrealismo en las pelis de Sergio Leone. Hablaba de los encuadres, de cómo todo resulta irreal justamente por cómo está contado y todo el tema de las sombras, que es lo que lo hace interesante. Finalmente me escribió para decirme: “Emma, tengo una idea en la cabeza que me está matando. Veo a un conejo muerto y a una mariposa hablando”. Y dije que para adelante. Es perfecto para el western. Entonces empieza ahí todo lo del componente de lo extraño.

En el primer libro no hay monstruos per se; está la muerte y ya. Así como el primero sí junta el  western con lo weird, en el segundo arco pensamos en hacer una elipsis. Y de repente lo llevamos a Europa. Y lo convertimos en un tebeo bélico. El gran western de Sam Peckinpah, Grupo salvaje, sucede en el mismo año que Bella Muerte, pero tienen una browning, que es la ametralladora que se usaba en el frente, en la primera guerra mundial. No te das cuenta pero en el oeste estaban así y en Francia estaban en guerra, y claro, encajaba perfecto. Solo habían pasado 10 o 15 años desde el primer arco.

El primer arco era western, el segundo cine bélico. El tercero: noir, Hollywood, que coincide cuando Kelly Sue se establece en Hollywood definitivamente como escritora. Entonces queríamos hablar de la Paramount, de todos los problemas que había, de los temas de machismo y racismo de la época, etc.

Con acuarelas sobre un fondo blanco y liso, un animal con cuernos muy grandes, como un ciervo. Está hecho de vegetación viva, que se mueve y le cubre la cabeza, el cuerpo y le cae de las astas. El suelo está lleno de maleza y a la izquierda hay una figura de un hombre, recostado en el suelo, con una espada clavada en el pecho.

Ilustración para la reedición de Bosque Mitago de Gigamesh.

El cuarto arco está planificado para ser una precuela de la historia de Alice y va a ser una historia de vikingos. Estamos pensando en irnos directamente a Los nibelungos, a Fritz Lang, y huir de toda la idea de vikingos habitual porque yo no puedo con los vikingos. Me apetece hacerlo como más obnubilado, más art noveau.

El quinto arco es en la ley seca, en la Gran Depresión, que es la continuación lógica de los personajes y ya será decadente, oscuro, como género negro. Para La Rata queríamos un cuento, porque tenemos a Lotte Reiniger como bastión para toda la estética, y es una especie de carta de amor a su trabajo; y tiene que ser un cuento de hadas total. Surgen los monstruos de otra forma; por eso todo el trabajo con las sombras, con el papel recortado, y con las espinas… Tenía en la cabeza para este tebeo los trabajos de Reiniger y los de Irving Niggly, que es el tipo que hacía los diseños de La bella durmiente de Disney; con los castillos, los dragones, las zarzas y todo eso. Quiero trabajar con esa idea., que en cierto modo no deja de ser reminiscente del primer arco: la princesa en la torre de la que se enamora de la muerte.

Lo weird es lo que mantiene el conjunto del tebeo en sí. Sigue teniendo un poco de carácter de western por el tipo de personajes que son y el tipo de entradas que hacen pero es el surrealismo lo que conecta todo.

Has trabajado con una artista asiática, luego con una norteamericana ¿Te gustaría trabajar en el futuro con una española?

Me cuesta mucho la idea de escribir para alguien con quien no tenga una relación tan estrecha. Me cuesta mucho la idea de escribir para otros. Ahora mismo estoy muy centrada en escribir para mí, y hacer yo todo. Llámalo crisis de mediana edad. A partir de ahora no quiero perder el tiempo en cosas que no sean tebeos de creación propia. Es decir, puedo colaborar, pero necesito que el trabajo sea nuestro, que tengamos control. Entre que Island terminó bastante mal y que Mirror tuvo un desarrollo muy complicado, me cuesta un poco la idea de preocuparme otra vez por alguien.

No sé cómo explicarlo. Es tomar un camino de riesgo, porque tal y como está evolucionando el mercado de la industria independiente con esa tendencia al individualismo americano salvaje, se vuelve desesperante. Pero bueno, mientras, sigo trabajando en Image Comics, porque me dejan en paz, hago mi trabajo, todo me parece bastante limpio, y me centro en un grupo pequeño de gente. Al final tienes que poder vivir. En Image más o menos me mantengo, me dan un buen adelanto y me sale mucho mejor que trabajar en España o incluso Francia. Estoy cómoda. Pero también busco tranquilidad financiándome como puedo haciendo ilustración y cosas similares, para no tener que preocuparme por abordar los proyectos que realmente quiero hacer, que, de algún modo, cada vez me parece menos comerciales.

Me gustaría que, de aquí hasta el final de mi carrera, todas sean obras de las que me pueda sentir orgullosa. Del resultado o del intento. Me canso más que antes y me exijo mucho más que antes, porque crear después de los 40 te da una autoexigencia bastante salvaje; me da una perspectiva de que ya no puedo ir tanto por instinto. Trato de conservar el mismo entusiasmo; no puedes hacer un trabajo tan duro y largo si no te lo pasas bien. Pero también tengo que lidiar con una carga de experiencia que exige, mete presión, y vuelve el proceso de creación más difícil. Pero yo qué sé, quiero intentar estar a la altura de otras señoras que admiro y que su obra me ha inspirado. Esforzarme a tope de aquí a lo que quede, mientras me lo pueda permitir. Si para pagarme el tebeo tengo que hacer una carta de Magic, una ilustración para un videojuego, me da igual, porque es divertido.

En el Festival Ansible nos comentaste que tú empezaste a publicar en pequeños fanzines locales en Galicia y ahora tienes un premio Eisner. Sin embargo, quienes te seguimos por redes vemos que nunca has dejado de dibujar por placer y de hacer fanart. ¿Cómo conjugas estos dibujos con dibujar por trabajo?

Es terapia. Quiero decir, yo soy una entusiasta. Yo dibujo cómics porque era fan. A mí me gusta emocionarme con movidas. Lo que hablábamos antes: me metí en FFXIV y me cambió la cabeza, leí a LeGuin y no quería salir de ahí. Ahora me he metido en Suda51, con los juegos viejos. Lo siguiente que haga después de Anzuelo probablemente sea serie negra en ese tono porque vuelvo a estar motivada para hacer eso, que era lo que hacía en mis primeros cómics, y trataré de hacer una revisión del género.

Si juego a algo y me parece divertido, me bajo a tomar un café al bar antes de ponerme a currar y me pongo a hacer estas mierdas -nos saca su libreta de bocetos- Chun Li, o Ryu, o así. Tengo algo de Better Call Saul también, me emocioné mogollón con la serie. Estos son Melina y Vyke (de Elden Ring). No tiene sentido en el canon, pero me gusta pensar que Vyke se corrompe por su amistad, y que ella se ha quemado las manos por tratar de ayudarme, y tiene que encerrarlo en la mazmorra donde lo encuentras en el juego. Prácticamente me he inventado mi arco favorito del juego, la Llama frenética. Solo están en mi libreta.

Es una guerrera, cubierta con un vestido gris plisado. Lleva una capa roja que ondea al viento, un casco que le cubre completamente la cabeza, con dos alas. Tiene una espada fina y larguísima que le toca en el suelo. Camina hacia la cámara, saliendo de un lago, amenazante.

Malenia, personaje de Elden Ring.

Es una zona que he intentado evitar porque me da mucho mal rollo. Mucho susto.

Da mucho miedo pero me parece super romántico todo, crepuscular y nihilista. Volvemos a lo mismo. Lo que te dicen antes de cruzar la puerta: «es mejor no nacer antes que vivir así». Es oscuro y terrible, y muy triste.

Pero volvemos a la pregunta: yo juego a algo, veo algo, leo algo, me emociono y lo dibujo. Es un acto indulgente y a la vez, u análisis que me ayuda a estudiar el trabajo de otros y también a mejorar mi propio trabajo.

Alguna vez has trabajado para otros medios, recientemente haciendo la ilustración para una carta en Magic the Gathering. ¿Cambia mucho el proceso de trabajo respecto a cuando trabajas en tebeos cuando surgen encargos así?

Sí, claro. Los estándares que me pongo a mí misma son bastante altos. Me exijo bastante. Pero cuando hago ilustración para algo que le importante a tanta gente, como Magic the Gatherinc, puede ser especial y muy guay. E este caso, fue todo súper bien con el directo de arte, una persona encantadora que dibuja muy bien, Ovidio Cartagea. Lo único que tenía que tener en cuenta es que la impresión iba a ser muy pequeña. Era un formato al que no estaba acostumbrada, y estaba resaltando cosas en el fondo que estropeaban la visión de la carta tan pequeña. Fue muy interesante, aprendí un montón de ello y creo que gracias a Ovidio quedaron mucho mejor las cartas de lo que yo hubiera hecho.

Tengo otros trabajos recientes de los que aún no puedo hablar todavía, pero los veréis pronto (los vimos*), que me ha costado un poco más llegar a un entendimiento, es una escala todavía mayor, bastante mayor. No mayor en cuanto a popularidad, sino económicamente; y cuánto más te pagan, más difícil todo. Cuando hago algo gratis me esfuerzo un montonazo igual. Cuando hago el inktober de Bloodborne, el esfuerzo dantesco lo pongo ahí como si me pagaran 10.000€. Pero cuando te pagan tienen más derecho a decirte cosas, porque forma parte de lo que tú aceptas. Y yo me empiezo a bloquear, un poco porque a lo mejor lo que me están pidiendo no es lo que hago mejor, aunque entiendo que es lo que quieren, entonces trato de buscar a llegar a algo que satisfaga a todo el mundo, y que normalmente no me llega a satisfacer a mí suficiente porque mis ideas de base eran otras. A veces funciona guay y a veces no.

En un fondo rosa, casi liso si no fuese por un árbol en segundo plano, una mujer de pie, mira a la cámara. Lleva un vestido largo, con pieles que forman una especie de capa. Le ondea el pelo al viento, y tiene una mano levantada que se está convirtiendo en una garra. A su izquierda hay un perro grande y oscuro, con el pelo también rizado y al viento.

Una de las ilustraciones para la carta de Magic.

En el caso de Magic creo que mejoraron y funcionó genial, y también hice lo que me daba la gana, también te digo. Y estos dos últimos trabajos que hice este año, estoy satisfecha y han quedado guay pero lo pasé un poco mal por todo esto. También me han financiado un año y medio de lo que me queda de Anzuelo y me han dado mucha tranquilidad.

Del caso de Magic, lo más alucinante es que de repente salió y jugó todo mi TL. Yo no sabía que la gente estaba tan a tope con Magic. Fue muy guay, porque veía a la gente con la que hablaba a menudo en Twitter de repente con los tapetes y las cajas y tal, y es superguay. Me hizo mucha ilusión, porque en el fondo yo creo que para este trabajo necesitas ser entusiasta y emocionarte con las cosas, estar en contacto con gente que sea fan de las mismas cosas, y que esté conectado a cosas que a ti te interesen. Y claro, a mí me hace ilusión ver a la gente jugando con el tapete en streaming.

Y por encima la carta sale en Innistrad, que inspiró Bloodborne, que es una de mis inspiraciones principales. Fue muy gracioso porque, por ejemplo, Zullie the Witch, es una hacker de los juegos de From Software que a mí me encanta y que sigo su trabajo desde hace mogollón. Zullie hizo un comentario sobre la carta diciendo “esta persona tiene que ser fan de Bloodborne”. Y entonces escribió algo así como, “madre mía acabo de encontrar a esta persona, que me sigue y tienen un inktober de Bloodborne, no puede ser». Esto es increíble porque Miyazaki creó Bloodborne a raíz de Innistrad y ahora esta persona acaba de llevar Bloodborne a Innistrad”. Y ya estaría.

También han hecho cartas de Magic Ayami Kojima y Yoji Shinkawa, que para so maestros para mí. A pesar de que el cómic es mi medio, donde me siento cómoda, estoy muy influenciada por el arte y la escritura de los videojuegos. Porque yo flipaba con el primer libro de arte del Metal Gear, que fue mi manual de cómo entintar; cómo es capaz de romper la tinta este tío. Forré carpetas con los diseños de Symphony of the Night, porque aquello era salvaje. Ahora veo las tres cartas juntas y me mareo.

Yo sigo viviendo aquí, en zapatillas, y jugando a mis mierdas y tampoco es que vaya a muchas convenciones ni disfrute del supuesto glamour. Solo a veces parece que estás viviendo en una peli.

A raíz del Eisner, me salieron un par de trabajos laterales que me están ayudando a mantener el trabajo de autor. Es ideal. Para mí es ideal. El primer semestre fue un poco duro porque se me juntaron dos trabajos con dirección de arte un poco estricta y, por otro lado, necesaria por la cantidad de gente involucrada en los proyectos. Pero al final ha salido bien y podemos estar todos satisfechos. NO hay habido ningún drama ni problemas. Y ahora puedo estar haciendo el tebeo, tranquilamente, financiada.

*los trabajos fueron la novela corta Take it with a grain of salt, para el whisky Ardberg y la ilustración de los enanos para God of War.

La imagen completa se compone de dos partes: en la parte de arriba, los enanos (son cuatro, más un perro enorme) están alrededor de una mesa y unos bancos, unos de pie y otros sentados, bebiendo vino de copas. El perro está tumbado en primer plano, durmiendo. La segunda parte de la imagen está abajo: el paisaje de una construcción, como unas vías de tren elevadas, que atraviesan de izquierda a derecha.

Ilustración de los enanos para God of War.

Hace ya un par de años que se publicó tu última obra. ¿Estás trabajando en algo? ¿Puedes contarnos algo de tu próximo proyecto?

No puedo hablar mucho todavía. Supongo que ya hablaremos largo y tendido de eso. Más que un ataque de ego, este proyecto es una huida para adelante tras dos colaboraciones maravillosas, pero muy difíciles, con las que acabé preocupándome demasiado y con algún problema de ansiedad. Todo fue bastante hiperbólico. Hubo un momento en el que incluso tuve miedo de que Hwei o volviese a dibujar y que fuese por mi culpa. Que se hubiera bloqueado porque el mercado te quema, porque a pesar de tener crítica buenísima solo te acuerdas de comentarios que a veces son durísimos; cuando aterrizas en algo así lo miras todo y cada uno gestiona de forma diferente.

A mí me afecta todavía, porque ahora estoy muy centrada en escribir, pero como siempre he dibujado más y he recibido más feedback negativo y positivo de dibujar, ahora me da más igual. Pero en escribir, el síndrome del impostor está ahí, y es en lo que más me esfuerzo.

El próximo proyecto se llama Anzuelo y es un tebeo larguísimo, va a tener casi 300 páginas. Escribo, dibujo, maqueto, coloreo y todo yo. Es todo a acuarela. La acuarela tiene que parecer fácil pero es cualquier cosa menos fácil, y eso te lleva a tener que repetir las cosas varias veces. Yo soy autodidacta total, para bien o para mal; prácticamente he aprendido mirando dibujos de Yoshitaka Amano, y he desarrollado como he podido la cosa. Pero el tema es que se me está alargando bastante el proceso. Luego, aparte, el tema de la escritura, porque como estoy sola me estoy auto exigiendo muchísimo. Estoy siendo muy indulgente con cosas como que si quiero meter más páginas, las meto. Si quiero repetir esta parte, la repito. Si quiero añadir otra cosa, lo hago. Si quiero destruir esto, lo destruyo.

Es la situación ideal para hacer un cómic. Y eso supone otra presión más: esto es todo lo que doy en este momento, porque tengo todo a mi favor. Estoy haciendo las cosas como creo que se deben hacer, y no hay más que esto. Es muy continua la presión, pero me lo estoy pasando bien.

Anzuelo es una historia weird, es como de terror pero sin narrativa de terror per se. Luminosa en cierto modo. Me apetecía trabajar con elementos de terror pero sin que lo pareciese. Es muy colorido, los personajes principales en principio son tres niños -luego cambia- y les pasan cosas… la idea es que el mar hace cosas.

Estoy trabajando con conceptos derivados de filosofía pesimista, con conceptos de comportamiento animal, volviendo a Mirror: qué supone ser un animal, qué suponer ser humano, qué diferencia hay entre instinto e inteligencia, hay tanta diferencia, no la hay; estoy pensando en ese tipo de cosas. También es un cuento sobre catástrofe y regeneración y extinción. Es complejo, pero quiere ser narrado de forma muy sencilla. Ojalá sea inmersivo. Es difícil hablr de él, porque no puedo hablar de los personajes ni de lo que ocurre.

Con acuarelas y en color azul y amarillo, muy luminosa: un hombre de espaldas observa a un árbol de formas geométricas: las ramas son rectas y terminan en círculos. Está dentro de una cueva, porque los bordes de la imagen son paredes de roca.

Una de las ilustraciones de Mirror.

 

Te iba a preguntar por fechas.

Creo que voy a necesitar un año más para terminarlo. He pasado de la mitad, pero aún no lo puedo anunciar. Quiero tenerlo todo preparado para la salida, porque además ahora hay muchos problemas con la crisis del papel. Quiero que cuando esté, esté. Y entonces ya organizarlo de forma ordenada sin tener espacio al fallo. Así que yo creo que un año. Me gustaría que saliera a finales del año que viene, pero con las circunstancias lo veo complicado. Pero bueno. El primer volumen está casi acabado, el segundo volumen está escrito y los layouts hechos, solo queda dibujarlo.

Un año pasa rápido.

Y recomiéndanos algo que hayas visto, leído o escuchado este año. Cualquier cosa. O varias cosas.

Me estoy leyendo un libro ahora, estoy leyendo el último libro de Safina, es un ecólogo que trabaja en EEUU. Se llama Becoming wild y tiene una parte de cachalotes que me ha flipado. Es ensayo.

Sigues las aventuras de las orcas, entonces.

También. El libro anterior tenía orcas. Las orcas me encantan. Me preocupa mucho la situación, porque ellas vienen aquí y se ponen a jugar con los barcos, y rompen los timones como un gato con una mosca. Pero ahora los barcos les tiran gasoil, les lanzan bengalas, y si las orcas se cabrean estamos jodidos, ellas y nosotros. Y estoy como preocupada. Me llevo muy bien con Alfredo López de CEMMA, la coordinadora para el estudio de los mamíferos marinos en Galicia. Alfredo también dibuja y me cuenta muchas cosas de las orcas, y de las ballenas y delfines de esta costa. A veces salgo con ellos en barco también y planeamos colaborar en algunas cosillas este año.

También, pensado en Anzuelo, estuve bastante a tope con un libro de antropología gallega muy interesante pero ladrillo, de Lisón Tolosana, leyendo testimonios de gente de «se quedó el fantasma en la playa y había que llevarlo de la mano». Y las brujas, Pilar Pedraza, cosas así; pero claro, está todo muy orientado a lo que estoy preparando.

He estado viendo Better Caul Saul, que me ha parecido una cosa increíble. Si soy honesta, lo que más leo últimamente es ensayo, maga y tebeos de mis amigos. El trabajo de Borja González, Anabel Colazo o Xulia Vicente, lo que está lo que está haciendo Luis Yang en Amorcito, en los fanzines…

En colores más oscuros que la anterior, un monstruo, como un lobo, yergue y se pone a dos patas. Tiene el pelo largo y ondulado y se mueve con el viento. Levanta la cabeza, abre la boca y saliva le corre entre los dientes y por la barbilla.

La otra de las ilustraciones para las cartas de Magic.

Algunas cosas recientes que me han gustado: Bautismo y Skip and Loafer, de Kazuo Umezz. También La Pequeña Forastera, Tragones y Mazmorras, BL Metamorfosis, Los gatos miran al Oeste y , siempre, cualquier cosa de Taiyo Matsumoto o Daisuke Igarashii.

Este año también he entrado en el terror latinoamericano y he alucinado bastante con Mariana Enríquez y Samantha Sweblin. Reconozco que estoy un poco obsesionada con estas señoras ahora mismo.

Me gusta mucho releer cosas de Ursula K LeGuin porque me inspira siempre y siempre acabo acudiendo a ella como terapia.

En videojuegos he flipado con el Elden Ring, por supuesto. Me lo jugué dos veces seguidas. También quiero recomendar un juego que me ha gustado muchísimo, y se llama Citizen sleeper. Es un juego corto que aborda temas identitarios que me resultan muy afines. Hace una reflexión brutal de la poca importancia del cuerpo. El juego lo hace básicamente una persona, Gareth Damian Martin, y lo ilustra Guillaume Singelin, su tebeo PTSD y también está muy bien.

 

Nos despedimos de Emma para ir a ver la exposición del Kiosko Alfonso en los Jardines de A Coruña. Pudimos ver varios originales y páginas de Bella Muerte y algunas de las páginas de Anzuelo; además de páginas de otros dibujantes nacionales. Estaremos atentas para avisar de cuándo se publica y podamos seguir leyendo sus historias. Mientras, no dejamos de recomendar sus obras, las extensas y las no tanto.

Laura Huelin
Laura Huelin (Reseñas/Investigación): Licenciada en Filología harta del canon literario y los géneros sociales. Me aburren los mundos realistas y me apasiona la ciencia ficción y las clásicas. Me encanta investigar, aprender y conocer. También organizo el AnsibleFest. Twitter.

Colaborador
Miwe (Colaborador): Pianista, montador de roboces, jugador de cartas mágicas y lector de tebeíllos (y de los diálogos del Final Fantasy XIV). Los superhéroes siendo buenas personas y el té calentito son mis principales fuentes de serotonina. Bueno, y los patos.


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