La deconstrucción del mundo en The Power

En 2016 se publicó el libro The Power, una novela en la que las mujeres desarrollan una habilidad sobrenatural que les permite controlar la electricidad y eso ocasiona una revolución a nivel social al ser capaces de enfrentarse a los hombres por el poder.

Naomi Alderman, autora de The Power.

Su autora es Naomi Alderman (Londres, 1974). Puede que a alguien le suene también porque es una de las creadoras y la escritora de Zombies, Run!, esa aplicación para el móvil para hacer ejercicio en el que te conviertes en Runner 5 y tienes que correr en un mundo postapocalíptico que está lleno de zombis. También ha escrito una novela de Doctor Who, o Disobedience, que acaba de ser llevada al cine, junto con otras, y es profesora de escritura creativa en la universidad de Bath.

Lo que Naomi Alderman consigue con este libro es dar una vuelta de tuerca al mundo. He leído unas cuantas novelas donde la ambientación se basa en un nuevo régimen en el poder, porque ha sido una gran época para las distopías en las que un mandamás obliga a que niños se maten entre sí o la sociedad se reorganiza en diferentes grupos en base a diferentes cualidades. Sin embargo, no me había encontrado con ninguna que lo planteé es un cambio progresivo, que puedas ir viendo y que vaya afectan al mundo que tenemos ahora. Esa es una de las riquezas que aparecen en The Power: este es nuestro mundo, ahora vamos a cambiarlo con un pequeño detalle como es un ovillo, poco más que una especie de “órgano” situado sobre la clavícula de las mujeres.

Para ver cómo sucede esta revolución social nos vamos de la mano de diferentes personajes que, desde su papel en la sociedad, van haciendo que esta también cambie. Uno de los más relevantes y con pisadas que, tal vez, sean las más pequeñas, aunque igual de consistentes, es Roxy. ¿Qué pasa con una chica que se ha criado en las calles, que ha sido víctimas de la violencia desde pequeña por el ambiente que la rodea?

Asistimos a ese primer golpe emocional que recibe Roxy, igual que otros personajes, de hombres contra mujeres. La madre de Roxy muere a manos de unos hombres porque no interesaba su presencia, lo que la deja a ella en manos de otro hombre diferente, como es su padre, que se mueve en el terreno de las mafias. Pero cuando se despierta el ovillo de la chica, empiezan a considerarla una pieza más relevante que una simple cría. Ahora Roxy es un arma. Lo que primero se plantea sobre las mujeres que son capaces de tener esa capacidad sobrenatural es que son peligrosas, hay que temerlas, pero en el ambiente de este personaje esto se extrapola a que quizá puedan utilizarse, lo que no deja de ser parte del mundo que conocemos ahora. El temor a que una mujer consiga más poder que los hombres que se encuentran a su lado, para los que trabajan:

—Pero no te puedes fiar de ellos.
Roxy se echa a reír.
—¿De quién, de los hombres? ¿De todos los hombres? ¿No puedo fiarme de ninguno?
Allie dice:
—Ten cuidado. Busca a mujeres de confianza que trabajen contigo.

Portada en inglés de The Power.

La evolución de Roxy, igualmente, va dejando claro que ese no es el nuevo papel que va a tener una mujer en la sociedad, ni siquiera en las calles. Esta protagonista se ocupa de formar su propio grupo de mujeres, igual que en otra época existiría una banda formada por hombres en las que ellas no tendrían cabida.

Además, el papel de Roxy en la historia otorga otros de los dos puntos de ambientación que dan profundidad a todo lo que se está gestando. Uno de ellos es una droga que favorece el despertar de esa electricidad, que les da más fuerzas todavía. Mientras que el otro sería la posibilidad de que los hombres que están desprovistos de poder quisieran tener para sí: un ovillo. ¿Qué pasa cuando hay algo que los hombres no pueden tener pero que es un elemento que los haría recuperar el lugar perdido? La historia de Roxy ofrece una de esas alternativas.

Aunque no son los movimientos de Roxy lo único que importa en las calles. Hay otra revolución mucho más grande que también remueve esos cimientos, como es la que va de la mano de Allie, o Madre Eva.

Para mí, uno de los personajes más duros y más interesantes de toda la historia es este. Se trata de, en un inicio, una niña que se ve obligada a huir de su hogar, en el que es maltratada y violada, y acaba refugiándose en un convento. Por un lado, al igual que la mayoría de los personajes femeninos de la historia, lo que hace Allie es trabajar su propia identidad desde el momento en que conoce cuál es su nuevo poder y el cambio que eso le ofrece cuando se relaciona con el resto del mundo. El elemento que la hace destacar es la presencia de una voz que es la que le va dando las pistas de cómo puede relacionarse con el resto de la gente, lo que quiere conseguir.

La voz le dice: “Recuerda, cariño, que la única manera de estar a salvo es que el lugar sea tuyo”.
Allie dice: “¿Puedo ser propietaria de todo el mundo?”

Madre Eva surge de la interacción de la propia Allie con esa voz, que le da la posibilidad de pensar que puede ir cambiando las cosas a su alrededor para conseguir su objetivo: ser más libre, estar a salvo de todos. A fin de cuentas, Allie tiene una historia de abuso detrás, lo único que quiere es estar protegida y el ovillo le da la oportunidad de hacerlo. La voz que presenta el personaje no deja de ser una voz disociativa que ofrece las respuestas que el personaje va necesitando a lo largo de la construcción de su propio mundo. Madre Eva lo que hace es una pequeña modificación en las enseñanzas de la Biblia y las creencias de la gente. ¿Por qué razón Dios tiene que ser un hombre?

Otro de los puntos al que Naomi Alderman nos acerca es de la política, porque todos estos cambios en el mundo tienen su reflejo en ella. Aquí seguimos a Margot, que es una política que tiene que estar a la sombra de un hombre a quien ella misma no considera capacitado para su posición, pero que está más arriba en la cadena de poder. Margot representa todas las dudas e inseguridades en un inicio, pero que en seguida se quedan a un lado cuando se da cuenta de que el poder que tiene le proporciona ciertas ventajas sobre su contrincante a nivel político. La seguridad que va desarrollando Margot al darse cuenta de que tiene el ovillo cristaliza en un momento en el que piensa «Así hablan los hombres. Por eso», porque tienen la ventaja, pero ahora le pertenece a ella.

De esa manera, va consiguiendo que la opinión la favorezca, porque es necesario ofrecer medidas para un nuevo mundo y ella es quien las diseña. Además, es madre de una chica que tiene un ovillo y a quien precisa proteger, entrenar para que esté a salvo, y de esa manera Margot crea los campamentos en los que las chicas con el poder puedan estar seguras. Lo que no deja de ser, en cierto modo, la creación de lo que será, en un futuro cercano, un ejército. Porque ¿qué pasaría si las mujeres tuvieran una capacidad superior que les permitiera defenderse? ¿No sería justo que se organizaran de esa forma para hacerlo?

Madre Eva oyó una voz que le decía: “un día existirá un lugar donde las mujeres podrán vivir en libertad”. Y ahora están recibiendo cientos de miles de noticias de ese nuevo país donde, hasta hace poco, encadenaban a las mujeres en sótanos sobre colchones sucios.

No obstante, Margot no es de por sí el ejemplo de la corrupción del poder, sino del cambio que tiene que llevarse a cabo en un nuevo sistema. Si queremos asistir a lo que puede llegar a hacer el poder hay que enfocarse en esa nueva tierra en la que las mujeres por fin han quedado libres.

Bessapara y Tatiana son las otras dos piezas políticas del puzle, un nuevo nivel en la ambientación que ocasiona parte de las repercusiones que se van viendo a lo largo de la historia. Al igual que en muchos lugares del mundo que conocemos, el papel de las mujeres en Bessapara había sido reducido al de objetos que un hombre puede poseer: encerradas en cualquier parte, o sin poder salir sin la compañía de uno. ¿Qué haría ahí un cambio de poder tan radical como se puede considerar que gobierne una mujer? Naomi Alderman no solo planea los cambios progresivos que podría vivir ese país, desde las revoluciones en las calles hasta que ahora sean los hombres quienes tengan que pertenecer a una mujer, si no que enseña cómo esos cambios, que parece que quieren resultar más indignantes. Una nueva óptica que hace que el lector se revuelva más que cuando mira a veces las noticias.

—Ahora saben que son ellos los que no deben salir de casa solos de noche. Son ellos los que deben tener miedo —grita una mujer a la cámara de Tunde.

Portada en español de The Power.

Aunque quizá sea el punto de vista del periodista el que termina de hacer relucir todos esos detalles al «todo esto ya pasaba, es simplemente que ahora ha cambiado la perspectiva». El punto de vista de Tunde solo constata lo que se ha ido viendo desde los otros puntos de vista de la novela: ¿y si ahora los hombres no se consideraran el eslabón fuerte de la cadena, sino justo todo lo contrario? Tunde sirve en un inicio para resaltar las revueltas feministas que aparecen en la novela: mujeres que se rebelan por el simple hecho de no poder conducir, mujeres que deciden que pueden reclamar su libertad. Hasta que, poco a poco, resulta evidente que la violencia y la opresión que han vivido las mujeres durante todo este tiempo se dirige hacia los hombres. Resulta curioso, por utilizar una palabra diferente a «desagradable», aunque también lo sea, leer cómo Tunde, un hombre que ha viajado y ha hecho lo que ha querido desde el inicio de la novela, se vaya quedando atrapado en el nuevo sistema —sin poder viajar sin permiso, sin poder caminar solo por las calles porque no está con una mujer que lo proteja— y el miedo que eso le provoca. Hay varias escenas, que se colocan bajo la perspectiva de Tunde, en la que asistimos a episodios de violencia, como son violaciones, en los que son las mujeres las agresoras. Naomi Alderman no duda en plantear una nueva realidad a través de la que ya se está viviendo en nuestro mundo. A fin de cuentas, no hace mucho salió en las noticias que las mujeres sirias recibían pan a cambio de sexo con consentimiento de la ONU, y en The Power se muestra el asalto por mujeres a un campo de refugiados lleno de hombres, en lo que se puede considerar una extrapolación más de la realidad.

—La agencia de seguridad nos oculta cosas —dice Tom—, por eso protestan. (…) Por el amor de Dios, ¿de qué va todo esto? Joder, Kristen, los dos sabemos que tú también tienes esa mierda y te ha cambiado, te ha vuelto más dura; ni siquiera eres una mujer de verdad. Hace cuatro años, Kristen, sabías lo que eras y lo que tenías que ofrecer, ¿y qué mierda eres ahora?

En los agradecimientos de la novela, Naomi Alderman da una última pincelada a lo que todo el libro puede significar. Hay una ilustración (de Marsh Davies), que se basa en un hallazgo arqueológico real de una sociedad antigua que se piensa que fue muy igualitaria, en el que se muestran dos figuras, una femenina y una masculina: en el libro, después de todos los acontecimientos, las hacen llamar «Reina sacerdotisa» y «Sirviente», mientras que en nuestro mundo, tal y como son las cosas, los arqueólogos llamaron a la figura masculina «sacerdote rey» y la femenina «bailarina». ¿Cómo sabían que era el rey, por qué ella la bailarina? ¿Por qué no que fuera la reina?

The Power tal vez no tenga una narración que convenza a todo el mundo, y tal vez sus personajes pequen de ser más elementos que sirven para el desarrollo del mundo más que por tener una consistencia propia, pero es innegable que lo que plantea es interesante. Este es nuestro mundo, pero podría ser diferente. Esto es lo que pasa, a lo que estamos acostumbrados, y escandaliza si le damos otra perspectiva. Aunque solo sea por todo lo que esta novela destruye, y vuelve a construir, merece la pena.

Mi instinto me dice —y espero que a ti también— que un mundo gobernado por hombres sería más amable, más cariñoso y enriquecedor. ¿Has pensado en la psicología evolutiva que implica? Los hombres habrían evolucionado hasta ser fuertes trabajadores protectores del hogar, mientras que las mujeres —con niños a los que proteger— se habrían vuelto agresivas y violentas. Los escasos patriarcados parciales que han existido en la sociedad humana han sido muy pacíficos.

 Andrea Prieto
Andrea Prieto (Investigación/Opinión): ¿Matasanos que suele responder con otra pregunta? Sí, justo. Desde antes de eso, lectora de lo que aparezca y escritora de lo que se pueda (o de lo que quiera, según el cambio de la marea), con muchas palabras a la espalda.


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