Reseña: Aún podemos salvar la Tierra: Cuentos sobre un futuro ecofeminista

Desde Tinta Púrpura Ediciones publicaron una antología cuya idea nació en el año del confinamiento, y en la que para participar debías mandar una propuesta de relato basado en una iniciativa real, pero debía ser con una mirada ecofeminista. Los ecofeminismos son vertientes del feminismo que no solo se centran en los derechos de las mujeres y la igualdad o en evitar la explotación de la naturaleza, sino que también se analiza la relación de estas con el género, la raza, la clase, el colonialismo… porque para alcanzar la sostenibilidad se necesitan tres puntos clave: lo social, lo ecológico y lo económico. Autoras como Ursula K. Le Guin han usado esta corriente en sus obras y, de hecho, Le Guin es considerada una de las referentes de la literatura ecofeminista.

Esta antología no es un simple fruto de una convocatoria de relatos, sino que cada una de las historias tienen su propia iniciativa y con ellos pueden hablar de diferentes temas para conseguir un futuro sostenible y feminista. Son iniciativas reales que existen a lo largo y ancho del mundo, pero las historias analizan qué pasaría si este fuera una iniciativa más globalizada, más avanzada… Algunas autoras optan por realizar utopías de tono más realistas, otras optan por usar un tono y elementos más especulativos, pero todas las historias son propuestas muy interesantes.

¿Imaginas cómo sería un mundo igualitario y sostenible? ¿Has pensado que los caminos de la igualdad y la sostenibilidad pueden ir de la mano? ¿Qué pensarías si supieras que existen infinidad de soluciones que nos permitirían, desde ahora mismo, trabajar para convertir el planeta en un mundo mejor para todos? Según las previsiones, solo tenemos veinte años para ponernos las pilas, por eso hemos querido mostrarte, a través de estos diez relatos, cómo podría ser esa Tierra que salvemos entre todos. Muros verdes urbanos que nos aproximan en vez de separarnos. Redes locales de empoderamiento femenino en varios continentes. Minúsculas abejas que ayudan a la reinserción social. Cocinas solares o ciudades de distancias cortas con un diseño accesible. La niebla para frenar la desertización. Una terraformación sostenible del espacio exterior. El intercambio y la cooperación frente al poder de las corporaciones. Bienvenido a un futuro sostenible, igualitario y luminoso. Un futuro que puede ser real si trabajamos por él.

Una mano verde que surge entre las flores intenta alcanzar una mano humana que cuelga sobre la portada y a su lado hay unas abejas.

Portada de Aún podemos salvar la Tierra.

Los títulos de las historias de autoras que contiene esta antología, por orden de aparición, son:

  • «Marea Verde» de Cristina Jurado
  • «Luchando por la esperanza» de Cristina Martín de Francisco
  • «Río arriba» de María Angulo
  • «El pueblo de colores» de Cassandra Ripoll
  • «El primer hombre de Venus» de Chus Álvarez
  • «Shalom» de Elaine Vilar Madruga
  • «Nueva Almazuela» de Luisa Oliva

La antología comienza con «Marea Verde», de Cristina Jurado. Un muy buen relato por el que empezar a leer que nos habla de un grupo de activistas que se hace llamar la Marea Verde y que empieza a llenar de plantas las paredes de edificios en todas las capitales del mundo. Plantas que no se pueden quitar tan fácilmente, aunque habrá gente que quiera intentarlo. Al final de este relato, como en todos los de la antología, está la parte en la que se han basado las autoras para construir estas utopías eco-feministas. En concreto, la de Jurado se basa en la iniciativa The Great Green Wall y en el libro podéis encontrar algo de información sobre ella con enlaces por si tienes interés en saber más.

«Luchando por la esperanza», de Cristina Martín de Francisco, nos lleva hasta una España que se ha recuperado después de una tercera Guerra Mundial por el conflicto entre Estados Unidos y Corea. Para Sofía es su primer día como psicóloga en Luchando por la esperanza, fundación a la que se quiso unir para ayudar a la gente, especialmente a todas las que han sufrido. Además de psicóloga, Sofía puede contar con un androide llamado HOPE gracias a los avances tecnológicos y a los acuerdos entre países y este robot le ayuda a tener la independencia pudiendo moverse y realizar cualquier tarea con la que antes necesitaba ayuda. Además, se puede ver como la entrada a edificios es al fin accesible y al final de este relato se nos habla de movilidad accesible, de la iniciativa y de lo que queda por conseguirla.

En «Río arriba», María Angulo muestra la posibilidad de acabar contra los disruptores endocrinos (residuos contaminantes que impregnan agua, cultivos, verduras y animales) cuando una estudiante decide investigar qué es lo que tiene el río Ankobra que todo está enfermando y la gente solo piensa que está enfadado por algo. Preguntando a gente de diferentes terrenos mientras va río arriba, la protagonista aumenta paso a paso su investigación y plantea diferentes preguntas al mismo tiempo que da con alguna posible solución al problema.

Cassandra Ripoll pone sobre la mesa la situación de muchas mujeres en la India con su relato «El pueblo de colores». Todas son relegadas a un segundo plano a las tareas de cuidado de la familia y siempre deben seguir las órdenes de un hombre, ya sea su padre desde que nacen o su marido con el que se han casado. Otras no tienen tanta suerte como Priya, ya que vive una situación precaria cumpliendo los deberes que le encargan quienes la han comprado, pero poco a poco entre el sufrimiento descubre no solo que no es la única, sino que hay mujeres que luchan por casos como el suyo.

En «El primer hombre de Venus», Chus Álvarez habla de la terraformación, aspecto que habréis leído en muchas novelas de ciencia ficción, pero que en realidad sigue siendo un concepto que estamos empezando a poder explorar desde la llegada del hombre a la Luna, como los logros conseguidos en Marte. En el relato, la autora nos pone en la piel del único hombre de Venus, que por un error en el traslado es el único embrión no hembra del planeta. Siempre se ha sentido marginado mientras seguían el proceso de terraformación del planeta, su vida da un giro cuando le proponen la posibilidad de ir a la Tierra.

Se ve un edificio con la pared cubierta de diferentes plantas, excepto en sus numerosas ventanas.

Fotografía de Darya Jum.

En «Shalom», Elaine Vilar Madruga nos muestra a una familia que por consecuencias de la guerra se ha tenido que enfrentar a situaciones duras, sobrevivir en condiciones inhumanas. Shalom es la hija menor, la extranjera, la vacunada, la que volvió con su abuela con libros. Melek su hermana mayor, que vivió como esta estuvo enferma y años después se encuentran y Shalom intenta hacerles ver que la vida podría ser diferente cuando acabe la guerra para las mujeres que viven ahí, y Melek le muestra por lo que ha pasado. Con el relato, Vilar nos habla de las redes locales de educación de mujeres en el medio rural.

Por último, en «Nueva Almazuela», Luisa Oliva nos habla de la cooperación para el intercambio de ropa en un relato compuesto de varios fragmentos que van atrás y adelante en el tiempo. Es una historia que se sitúa en una Madrid dentro de 30 años, ciudad en la que para vivir se necesita mascarilla. Carmen lleva más de diez años en EcoClothes, una aplicación que promueve el intercambio de ropa y que FullTex, una empresa con muchos beneficios quiere hacer una fusión con ella. Con conflictos con su familia, más presente en las manifestaciones por la purificación del aire, y los valores morales, será ella quien debe tomar una decisión.

En definitiva, Aún podemos salvar la tierra es un libro cargado de esperanza nacido en una época catastrofista. Con el ecofeminismo, estas historias usan la ciencia ficción para que veamos, reflexionemos y soñemos con un mundo mejor, uno más igualitario y más sostenible. Como en toda antología, hay relatos que te gustarán más y otros menos, pero tiene a autoras más y menos conocidas que merece la pena descubrir si no lo has hecho.

Arturo Urbanos
Arturo Urbanos (Novedades/Reseñas): Informático que lee de todo, pero adora la ciencia ficción, la fantasía y también encontrarse personajes no normativos en ficción. Esas tres cosas son lo que más aparecen en sus novelas y relatos. Se le puede encontrar reseñando en Flights of a dreamer, en la revista SuperSonic como redactor y en redes sociales como Twitter.

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