Autoras descatalogadas en tu zona

Autoras descatalogadas en tu zona

Si leéis los artículos de nuestra página o nos seguís en redes sociales, probablemente las palabras «autora descatalogada» os sonarán (por desgracia). Y es que en La Nave Invisible además de visibilizar autoras y autores no binaries que llegan a nuestras librerías o mencionar a les que queremos que lo hagan en el futuro, intentamos hablar también de todas las que han aportado a la literatura de género (así es como se refiere a la fantasía, ciencia ficción y terror, os recordamos), estén muertas o no. ¿Por qué hablo de… muertes? Porque en varias ocasiones ha sido el motivo de la recuperación de la obra de diferentes escritores, otras veces son sus adaptaciones al cine o a series.

Cuando hablamos de autoras descatalogadas, los casos de Ursula K. Le Guin y Octavia E. Butler son los más conocidos, aunque hay muchas otras. Estas autoras habían desaparecido de las estanterías de muchas librerías con el paso del tiempo y las editoriales no las traían de vuelta durante años y años mientras obras bastante más fáciles de encontrar de otros autores (hombres en la mayoría de los casos) no dejaban de sumar edición tras otra, ya sea de su mismo contenido o con un añadido especial (ilustraciones o cubierta nueva, cambio de formato, prólogos, postfacios…). En el caso de Butler, Capitán Swing trajo Parentesco, La parábola del sembrador (y su secuela). Nova publicó una edición omnibus de la trilogía Xenogénesis después de que Mai Més comenzase a publicarla en catalán en tomos separados. Consonni publicó Hija de sangre y otros relatos… Y de Le Guin se ha traido nuevas ediciones de muchas obras del Ciclo de Ekumen como de su saga Terramar (en catalán por parte de Raig Verd y en castellano por parte de Planeta), además de otras obras como Catwings, Las niñas salvajes, Quienes se marchan de Omelas, Lavinia… e inéditas como Contar es escuchar, El idioma de la noche, Conversaciones sobre la escritura, etc. Pero hay muchas otras autoras que siguen olvidadas, alguna quizá esté en estanterías de saldos o en las de segunda mano y, si hay suerte, ahí las encontrará algún lector. Pero no debería ser así.

Y es que la realidad, como comentaba al principio, es que cuando una persona deja de estar en librerías, se deja de hablar de ella. Y tristemente son a las mujeres a las que se les suele olvidar más, por mucho que hayan aportado a la literatura de género, porque se las recomienda menos. En este artículo de Elena Lozano publicado originalmente en Infiltradas (je, antología descatalogada, aunque varios de sus artículos se pueden encontrar en Hijas del futuro) se puede ver que a las mujeres se las publica menos y también se las publicita menos, se las reedita menos… y sus obras acaban descatalogadas mucho antes que las de los hombres, independientemente de la calidad literaria con la que cuenten o de los reconocimientos que ha tenido la obra o su autora.

Estos sesgos suceden a lo largo de la cadena del libro porque sí que existen, nos afectan a todas las personas, y los tenemos que ver para ir cambiándolos poco a poco. El  «boca a boca» de los lectores que siguen recordando su obra siempre existirá, pero solo eso no es suficiente. Por eso hablar del trabajo de las autoras es importante siempre y más ahora cuando la información tarda más en desaparecer. Existe otro hecho, más positivo, y es que Internet ha podido ayudar mucho en la perduración de las autoras y así evitar el borrado que se ha producido con el paso del tiempo. Ha conseguido que lectores de nuevas generaciones o lectores adultos puedan interesarse por ellas y descubrir su obra.

Para finalizar, sabemos que este artículo no puede reunir a todas las autoras descatalogadas que hemos tenido, solo es una pequeña muestra de una realidad dentro de la literatura de género de nuestro país. Así que por nuestra parte seguiremos publicando artículos y moviéndonos por redes sociales hablando de ellas y deseando que alguna editorial pueda publicar de nuevo a escritoras que llevan tiempo sin hacerlo y no se centre solo en las voces que empiezan a tomar relevancia en el extranjero o las que la siguen teniendo.

Apunte: Con descatalogado nos referimos a los libros que no se encuentran en librerías, sea por cierre de la misma editorial, pérdida de derechos… Algunos de los aquí mencionados pueden encontrarse en edición digital (a veces solo parte de sus respectivas sagas, aunque hay casos más positivos), algún o algunos pocos ejemplares en alguna librería especializada, librerías de segunda mano o de saldo. Básicamente, su difusión es mínima y lo es aún más para el lector más general. Y si no se ven… Ya he comentado lo que pasa.

Autoras clásicas

Robin Hobb es una autora de fantasía que, como mínimo, os deberá sonar. En parte, el nacimiento de este artículo fue cuando nos enteramos de que actualmente Penguin Random House, el grupo editorial que la ha publicado, no tiene los derechos de la obra, a pesar de ser una autora multipremiada e inspiración de obras como Juego de tronos, una saga que en la última década no ha podido dejar de encontrarse en librerías (hasta la compra de los derechos por parte de Penguin después de tenerlos Gigamesh). Todas sus sagas (El Vatídico, Las leyes del mar, El profeta blanco…) se enmarcan en el mismo universo (el reino de los Vetulus) y sus personajes aparecen en varias de ellas, pero además de ser difíciles de encontrar, no llegaron a publicar sagas como The Rain Wild Chronicles o Fitz and The Fool, y otros libros.

Anne McCaffrey por ejemplo, lleva más de una década sin ser reeditada y fue la primera mujer en ganar los premios Hugo (en 1968) y los Nebula (en 1969). Tiene varios universos en los que se enmarcan sus novelas, pero en España lo más conocido es su saga Los jinetes de dragones de Pern, que no se publicó entera, además de su posterior desaparición de las librerías. El de McCaffrey no es el único caso de autora de los años 90 o anteriores sin ser reeditada. Andre Norton lleva desde esos años sin estar en librerías, y en nuestra ficha podeis ver que tiene mucha obra que escoger. Entre ellas hay muchas más olvidadas e incluso otras que fueron y siguen siendo autoras inéditas.

Juliet Marillier es otra autora difícil de encontrar. Su saga Sieteaguas sí es más localizable (en boxset), pero Las crónicas de Bridei han ido al olvido y tiene muchas obras conocidas que no han llegado a nuestras librerías. Hay casos similares con otras autoras como Nancy Kress y su Saga de los Insomnes, muchísimo más difícil de encontrar que la anteriormente mencionada, y también ha publicado muchas más novelas además de cuentos. C. J. Cherryh es una escritora prolífica y su conocida saga Chanur está descatalogada. También otras de sus sagas que se empezaron a publicar y no se continuaron como la de El extranjero, que se ha seguido publicando recientemente en inglés, ni muchas de sus novelas independientes. Por no hablar de sus numerosas novelas cortas…

Margaret Weis es una de las pocas autoras anteriores a los años 90 que se sigue reeditando a día de hoy. Pero en esas reediciones se suele enfocar en la saga Dragonlance cuando en su prolífica escritura hay sagas descatalogadas como El ciclo de la Puerta de la Muerte, La espada de Joram o La Rosa del Profeta. Incluso hay nuevos libros de Dragonlance que siguen inéditos.

Algunos libros de las autoras mencionadas.

Hay autoras que se les ha reeditado en los últimos diez años después de mucho tiempo sin hacerlo como C. L. Moore, o Leigh Brackett en editoriales pequeñas, por lo que su difusión es pequeña. Entre los casos que os puedan sonar más, de Lisa Tuttle se publicaron sus colecciones Recuerdos del cuerpo y Nido de pesadillas en 2015 y su novela Futuros perdidos en 2016, pero cuando parecía que volvía a estar en librerías después de novelas anteriores… Pum. La nada. Nalo Hopkinson pasó de publicarse Ladrona de medianoche a desaparecer y después de Hija de Legbara… el silencio.

De Joanna Russ se publicó Cómo acabar con la escritura de las mujeres tras 25 años, irónico al pensar en lo que trata este ensayo, y después se reeditó El hombre hembra tras 24 años de su última edición en castellano. Pero… ¿Picnic en paraíso? ¿Almas? ¿Ellos dos? ¿La muerte del caos? Descatalogadas.

Connie Willis también tuvo una reedición de El libro del día del juicio final en 2020. Pero hay muchas obras igualmente recomendables que están casi desaparecidas como Por no mencionar al perro, Oveja mansa, Cese de alerta, Remake, Infiltrado, El apagón o Tránsito, entre otras. No he mencionado pocas obras. Tanith Lee también es una escritora con numerosa novela (como la saga Pirática) y relatos, y ha sido en Duermevela cuando ha vuelto a ver la luz El señor de la noche con una nueva traducción.

Lois McMaster Bujold es otra autora que no debería faltar a la hora de hablar de literatura de género. Su saga Vorkosigan ha sido multipremiada también y, aunque hubo hace un par de años unas ediciones de bolsillo de los libros antiguamente publicados, estas también están empezando a verse menos y hay obras dentro de esta saga que siguen inéditas. Pero, además de Vorkosigan, ha escrito otras sagas que están descatalogadas en nuestro idioma como el universo de Chalion (lo que se publicó, hay libros inéditos), que ganó el Premio Hugo 2018 a Mejor Serie. 2018, hace cuatro años. Un dato para reflexionar. Louise Cooper fue una autora muy prolífica y ni su saga El señor del tiempo, la más conocida se ha librado del olvido. También sigue descatalogada la saga Indigo, entre otras obras.

Vonda McIntyre ha sido otra autora condenada al olvido hasta hace muy poco. Recientemente se ha publicado Superluminal de mano de Kaótica con una nueva traducción pero obras reconocidas como Serpiente del sueño son muy difíciles de encontrar, por no hablar de sus relatos. Tampoco podemos olvidarnos de James Tiptree Jr. Crononauta publicó Una mirada a Alice B. Sheldon, un compendio de unos pocos relatos y textos que muestran su vida como escritora además de contextualizar esta obra y sus distintos pseudónimos, pero sus colecciones de relatos siguen descatalogadas y no han perdido su relevancia.

De Barbara Hambly se publicó El Reino de Darwath o la saga de Las señoras de Mandrihyn y empezaron a salir otras de ellas… que nunca siguieron o terminaron de publicar. Hasta que se anunció una nueva edición de Vencer al dragón más de 20 años después de su primera publicación junto a otras dos para conmemorar ciertos clásicos… Parecía haber luz en el túnel, pero aquella edición duró poco en librerías. Y hasta ahora nada. Ni reediciones ni ninguna de sus numerosas novelas, todavía inéditas. Con Jane Yolen ocurrió un caso similar con su saga: Hermana luz, hermana sombra y Blanca Jenna se publicaron, sin el tercero de la saga. Evidentemente están descatalogados. También otras de sus obras, aunque muchas siguen inéditas.

Algunos libros de las autoras mencionadas.

Antes de terminar con esta sección hay muchos otros nombres que quiero dejar de autoras y obras descatalogadas. Sus nombres se recuerdan menos que las anteriores mencionadas, pero no por ello deberían seguir en el olvido: Restos de población o La velocidad de la oscuridad (Elizabeth Moon), la saga El Mensajero de la Oscuridad (Lynn Flewelling), las obras de Ru Emerson, la saga Deltora (Emily Rodda), las aventuras de Rose Estes, las de Freda Warrington, y obras como La mujer que caía y La ciudad, poco después de Pat Murphy o la Saga de la Ribera (Ellen Kushner), universo en el que se ha seguido publicando obras en inglés con intervención de otros autores.

Autoras contemporáneas

Pero no penséis que las autoras descatalogadas se limitan a las novelas que publicaron durante el siglo pasado, sino que también ocurre en este. No se limita a las pocas reediciones que existen de la literatura de género clásica (aunque, casualmente, siempre gran mayoría de hombres), es que en estos años hay casos muy sangrantes.

Martha Wells es una autora que no ha dejado de ganar premios con su saga Los diarios de Matabot e incluso ha tenido que rechazar sus nominaciones. Se publicaron las dos primeras novelas cortas (Sistemas críticos y Condición artificial) y aunque siguen siendo algo accesibles (sobre todo en digital), la saga ha dejado de publicarse. Además, de Wells se publicaron las dos primeras novelas de su universo, Ile-Rien (El fuego elemental y La muerte del nigromante —esta última sí es localizable—), saga que tuvo el mismo destino que Matabot.

Mira Grant es uno de los seudónimos de Seanan McGuire, autora que conoceréis por su saga de Los niños descarriados. Con este seudónimo se publicó Feed, primera novela de la saga Newsflash, en Minotauro. Saga que no solo ha quedado inconclusa en castellano, sino que ese primer libro está descatalogadísimo.

Tampoco podemos saltarnos a Anna Starobinets. Recientemente se ha publicado una obra fuera del género (Tienes que mirar) y una middle-grade (Gatlántida), pero sus novelas y antologías de ciencia ficción de Ediciones Nevsky o son difíciles o imposibles de encontrar actualmente. Otra autora a la que aquí hemos conocido sobre todo por su ciencia-ficción es Claire North. Se han publicado unos pocos de sus libros en el sello Colmena de la editorial Hidra y aunque el conocido Las primeras quince vidas de Harry August sigue (algo) disponible, tanto La súbita aparición de Hope como El final del día son muy difíciles o imposibles de encontrar.

Karen Lord es una autora descatalogada desde hace años. RBA publicó en 2013 El mejor de los mundos posibles y aunque la autora ha seguido publicando libros dentro del mismo universo y otras obras interesantes, no se ha sabido más de ella en nuestro idioma. De Nicola Griffith se publicó Río lento en 1998 por Nova, pero no ninguno otros de sus libros, aun siendo ganadores o finalistas de premios muy reconocidos. Esta obra terminó descatalogada y para volver a ver a Griffith en librerías hemos tenido que esperar a noviembre de 2022 con la traducción de Hild por parte de la editorial Antonio Machado.

Sarah Langan ganó el Premio Stoker 2010 con La puerta de Audrey y se publicó en La Factoría de Ideas. Ni esa ni Virus (Ediciones El Andén) están disponibles desde hace años. Catherynne M. Valente ha sido una autora sonada tanto por su ficción larga como por su ficción corta y en España solo se ha publicado unos pocos relatos suyos (entre ellos, El pecado de América y El futuro es azul) y su novela La niña que recorrió Tierra Fantástica en un barco hecho por ella misma, pero está descatalogada desde hace años. De Jo Walton se publicó Garras y colmillos, ganadora del World Fantasy Award, y acabó descatalogada junto a sus obras  La conspiración de Coltham, El círculo de Farthing y Entre extraños. Hasta el año pasado no hemos vuelto a ver a esta autora con La ciudad justa en Duermevela.

De N. K. Jemisin se publicaron los dos primeros libros de la trilogía de El legado. El segundo fue el primero que se descatalogó y el primero estuvo en bolsillo, aunque actualmente solo se puede comprar el primero en digital. Otra saga descatalogada y sin terminar de publicarse. Incluso obras mucho más reconocidas como las de La tierra fragmentada son complicadas de encontrar en ocasiones, quizá más por temas de distribución que de la propia editorial.

Esto ha propiciado que en general se haya dejado de hablar de ella cuando, por ejemplo, ganó el premio Hugo tres años seguidos (de 2016 a 2018) con esta trilogía. Por suerte Mai Més ha publicado La cinquena estació y ha hecho que «la conversación» no haya terminado del todo. Esto también ha ocurrido con autoras como Aliette de Bodard, que tras descatalogarse El ciclo de Xuya y Una estación roja a la deriva, ha vuelto con obras en Mai Més y Red Key. Y no son los únicos casos, algo que debemos agradecer a las editoriales catalanas de género que han surgido en los últimos años, entre otros proyectos literarios.

Hay sagas descatalogadas de autoras a las que también se han ido recuperando recientemente como Temerario, de Naomi Novik, o la saga Una llama entre cenizas, de Sabaa Tahir (ambas en curso por parte de Ediciones Urano). Aunque también hay casos en los que se han recuperado solo algunas de sus obras afectadas, como Diana Wynne Jones y su saga de El castillo ambulante, dejando obras como La hora del fantasma, Fantasilandia, Cristal embrujado, Una vida mágica… aun descatalogadas.

Algunos libros de las autoras mencionadas.

Aunque me he dejado a bastantes autoras por hablar, dentro de estas escritoras contemporáneas he empezado a hablar de literatura juvenil con las últimas. Pensaréis que las obras descatalogadas se reducen a la literatura adulta de género con el «boom» de la literatura juvenil, pero nada más lejos de la realidad. Hay muchas sagas que han terminado descatalogadas e/o inacabadas como Los adivinos (Libba Bray), Mil lugares donde encontrarte, Contra las estrellas… (Claudia Gray), Mara Dyer (Michelle Hodkin), El beso del traidor (Erin Beaty), La rebelión del sol (Alwyn Hamilton), La chica de medianoche (Melissa Grey), El soñador desconocido (Laini Taylor, en España), Engelsfors (Sara B. Elfgren y Mats Strandberg), Los libros de Pellinor (Alison Croggon), Iluminae (Amie Kaufman y Jay Kristoff), La jaula dorada (Vic James), La última cazadora (Elizabeth May), La marca del escorpión (Nancy Farmer). Diabólica (S.J. Kincaid), Los inmortales (Alyson Noel), Chocolate, El evangelio según Loki (Joanne Harris), Crónicas de Lumatere (Melina Marchetta)…

Esto también ocurre con las autoras de fantasía o paranormal romántica, incluso la que es considerada más adulta, y con ello hay un buen montón de sagas descatalogadas y/o canceladas como El gremio de los cazadores (Nalini Singh), Mercy Thompson o también la saga Alfa Omega (Patricia Briggs). Estas son solo unas pocas de la gran cantidad que ha habido porque es una realidad que cuando se sale de lo establecido en el género, son obras que tienen menos recorrido. Y si la romántica dentro de la literatura de género o la que se centra en otro público más joven son consideradas márgenes, otro margen del que tenemos que hablar para la literatura de género son los libros escritos en español.

Hablando solo de las figuras más conocidas de Hispanoamérica, autoras como Angélica Gorodischer están descatalogadas aun con obras como Kalpa Imperial o Trafalgar (que recuperó Sportula), entre otras. También es el caso de Daina Chaviano, una autora que sigue publicándose y son sus últimas obras las que no han acabado descatalogadas o el caso de Elia Barceló y su saga Anima Mundi y varias de sus novelas independientes (en las que se encontraba Consecuencias naturales, hasta que la reeditó Crononauta). Un caso mucho más evidente es el de Liliana Bodoc, una autora argentina que falleció en 2018. Su saga de los Confines fue publicada por Edhasa y está descatalogada desde hace años. Entre otras de sus sagas, Tiempo de dragones se publicó en Plaza y Janés (Argentina), que no llegó a España. Actualmente ambas sagas se pueden encontrar en formato digital, pero solo algunos de sus títulos.

También hay otras obras en español que han acabado descatalogadas por el cierre de editoriales como la saga Los portales de Éldonon de Patricia García-Rojo. Esto es un problema muy real y es más evidente con el número de autoras afectadas por el cierre de editoriales independientes como Triskel con obras premiadas como Quién cuidará de ti, de Verónica Cervilla o Voces en la ribera del mundo, de Diana P. Morales o de editoriales como Insomnia, que contaba con una gran cantidad de escritoras. Además de novelas, también se han perdido antologías imprescindibles como el Premio Ripley, Alucinadas… pero la importancia de las editoriales independientes y las consecuencias de su cierre es un tema del que hablar largo y tendido en otro espacio. Aunque tampoco es algo que debamos ignorar.

Una conclusión

Como hemos visto a lo largo del artículo, este borrado de autoras es un problema grave y también real. En La Nave Invisible además de mencionar estas obras siempre que podemos, intentamos seguir fomentando la conversación con otras autoras publicadas y otras que aún no han llegado a nuestro idioma y queremos que lo hagan. Pero también intentamos luchar de forma más activa contra este problema con nuestras fichas de autoras que publicamos cada uno de los meses del año y que intentamos actualizar siempre que nos sea posible. En el momento en el que estoy escribiendo esto llevamos más de 300 fichas publicadas. Trescientas autoras con sus datos y obras recopiladas para intentar evitar que su trabajo se olvide.

Otra cosa que hay que comentar es que les lectores no tienen la culpa de que los libros no se reediten o que se descataloguen rápidamente. Al final las personas pueden disponer de X dinero para gastar en libros y si este aumenta o la cantidad de libros que se publican es inabarcable lo mismo hay que plantearse el sistema que está siguiendo la industria literaria. Y es que las librerías tampoco son las «culpables» a las que descargar la ira, sino otras partes del sistema.

Lo que sucede es el claro ejemplo de un pez que se muerde la cola. Si las autoras no están visibles difícilmente van a conseguir los espacios que tienen otros escritores, se les va a comprar sus obras o se va a seguir fomentando la conversación con su trabajo. Y claro, si no te compran, acabas con una saga de autora sin terminar de publicar o libros que acaban descatalogados en un tiempo rápido porque la novedad impera en este sistema. Y frente a eso lo único que podemos hacer es recurrir a los libros de saldo o de segunda mano ya que en las librerías no los encontramos (esto, claro, tras realizar una búsqueda activa, que no es algo que hará el lector general).

Así que al final la gente que lucha por la visibilización de autoras es la que tiene que reivindicar su trabajo todos los días porque hay otras personas que, por esos sesgos que se han comentado al inicio del artículo, no lo van a hacer y poco a poco se dejará de hablar de «esa autora» que tantos méritos y tanta importancia tenía… dos años antes. Y como también se ha dejado de tener tanta obra de fondo o hablamos de las autoras o en unos años la gente se olvidará de escritoras que ahora mismo tienes tan presentes en tu mente. Y tendríamos que volver a empezar. Otra vez.

Para poner el broche final a este artículo, citamos las palabras de nuestro artículo ¡Houston! ¿Houston? ¿Me recuerdas?:

Los referentes los tenemos ahí. Esas mujeres existieron, y escribieron, y fueron publicadas. No volvamos a olvidarlas.

¿Y cómo se hace eso? Pues leyendo y compartiendo artículos como este, hablando de ellas en Internet, con tus amigos… Pero las editoriales también tienen que recuperar a esas escritoras y sus obras, reeditarlas y así podemos conocer su contexto, tener referentes y a su vez conocer a los referentes que tuvieron ellas.

Además, como nos hemos dejado muchas autoras en el tintero para no hacer eterno este artículo, os animamos a dejar las escritoras descatalogadas que recordéis en los comentarios.

Arturo Urbanos
Arturo Urbanos (Novedades/Reseñas): Informático que lee de todo, pero adora la fantasía, la romántica y encontrarse personajes no normativos en ficción. Esas tres cosas son lo que más aparecen en sus novelas y relatos. Se le puede encontrar reseñando en Flights of a dreamer, como redactor en La Avenida de los Libros y en redes sociales como Twitter.

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Un comentario en “Autoras descatalogadas en tu zona

  1. El artículo está muy bien, has hecho un repaso muy exhaustivo de las autoras «borradas». Pero una vez dicho el síntoma deberías tratar de señalar cual es la enfermedad lo que no acabas de expresar. ¿Un público mayoritariamente masculino no lee autoras y por eso no se reeditan o salen tiradas muy pequeñas? No sé, poco espacio aquí para argumentos largos. También quiero expresar que también hay autores «borrados». Por ejemplo, Samuel R. Delany, autor no normativo (por usar vuestro vocabulario) dado que es negro y homosexual. Lleva 30 años sin reeditarse y no se han editado sus novelas nuevas desde hace 30 años.

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